Barcelona, mejor ciudad europea de inversión extranjera

La revista fDi Magazine, del grupo Financial Times, ha otorgado por segundo año consecutivo un reconocimiento internacional al Ayuntamiento de Barcelona como la ciudad que despliega mejor estrategia de promoción y captación de inversión en Europa, por delante de Ámsterdam, París, Berlín y Dublín y entre 146 ciudades y regiones

En un comunicado este domingo, el consistorio ha explicado que el informe ‘Ciudades y regiones europeas del futuro 2018/19’ cita textualmente que “a pesar de los titulares de prensa con disturbios tras el referéndum de independencia y la fuga de empresas , Barcelona es una ciudad que ha sabido readaptarse”.
El informe también asegura que la capital catalana “se encuentra totalmente comprometida en la retención y atracción de la inversión extranjera”, por lo que le entrega este premio por segundo año consecutivo.

Además, destaca los activos de Barcelona como la reciente estrategia de relanzamiento de la marca, la política de transparencia para transmitir confianza en el clima positivo para hacer negocios, la industria tecnológica y el tejido de emprendimiento de la ciudad.
La revista reconoce como ejes novedosos y estratégicos de la promoción de ciudad que Barcelona impulse los negocios que incluyen la diversidad de género en sus políticas de recursos humanos y las condiciones especiales para empresas que favorecen la contratación de personas jóvenes sin trabajo y candidatos de más de 45 años.

Editado por Sofía Julià a partir de El Economista

¿Recorte de aranceles para coches en EEUU?

El Gobierno de China está analizando la propuesta de reducir los aranceles del actual 40% al 15% sobre los automóviles estadounidenses que se venden en el país, según avanza Bloomberg. El movimiento ya fue anunciado por Donald Trump la pasada semana cuando concluyó la cumbre del G20.

La detención de la directora financiera Huawei y la falta de detalles habían sepultado las expectativas de avances en las relaciones comerciales entre China y EEUU. Tras terminar la cumbre del G20, de hace de dos fines de semana en Argentina, Trump anunció vía Twitter que China estaba de acuerdo en rebajar las tasas arancelarias a los coches procedentes de EEUU.

Pasó más de una semana y no hubo ninguna aclaración, ni por parte de EEUU ni de China, sobre este extremo hasta hoy. Según informa la agencia de noticias, Pekín estaría estudiando recortar los aranceles desde el 40% actual al 15%.

Las acciones de las compañías estadounidenses como General Motors  y Ford suben más de un 2%, en el mercado fuera de hora. También extienden sus ganancias las compañías europeas. Fiat Chrysler se anota un alza del 3%. Volkswagen se apunta avances de casi el 4%, BMW  y Daimler  del 2%, al igual que Peugeot.

La decisión no está tomada por parte de Pekín, pero las autoridades comerciales de China y EEUU han estado hablando esta mañana superándose el bloqueo que había provocado el arresto de Meng Wanzhou.

El presidente de EEUU ha confirmado este extremo con un tuit, en el que ha afirmado que “las conversaciones con China están siendo muy productivas. Atención a anuncios importantes”.

Editado por Sofía Julià a partir de El Mundo

¿Tregua en la guerra comercial China-EEUU?

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ordenó a su equipo económico que le preparase un borrador de acuerdo comercial con China después de mantener el jueves una conversación telefónica con el presidente chino, Xi Jinping.

De salir adelante, Trump tendría previsto anunciar una tregua en la guerra comercial que mantiene con el país asiático, con el sector del aluminio y el acero como grandes damnificados, en la Cumbre en Argentina del G-20 que se celebrará del 30 de noviembre al 1 de diciembre, según filtraciones del equipo de la Casa Blanca, a los que el presidente habría encargado el proyecto.

De esta forma, el republicano les habría requerido que empezasen a trazar las líneas maestras de un plan que frene la escalada de la guerra comercial con China, que empezó el propio presidente de Estados Unidos. De momento, se desconoce la reacción de Pekín. Sus equipos de negociadores se han quejado en diferentes ocasiones de la falta de confianza en sus homólogos estadounidenses ante los repetidos cambios de opinión del presidente.

En cualquier caso, Estados Unidos ya ha advertido de que en caso de que no se alcance ningún acuerdo, Trump pedirá cuentas a China sobre los casos de robo de propiedad intelectual, ataques en internet y aranceles más mercancías.

A esta incertidumbre, se añade otra no menos importante. El jueves Estados Unidos presentó cargos contra una compañía estatal de China por conspirar para robar secretos comerciales en Micron Technology Inc., dentro del marco de una operación del departamento de Justicia contra casos de espionaje industrial en este país.

De momento, el presidente de Estados Unidos, , sólo se ha pronunciado sobre este asunto con un mensaje en Twitter: «Acabo de tener una conversación larga y muy buena con el presidente Xi Jinping de China. Hemos tratado muchos asuntos, con gran énfasis en el comercial. Estas conversaciones seguirán adelante con reuniones en el G-20 en Argentina», añadió Trump en la red social donde tiene más de 55,6 millones de seguidores. Este comentario no hizo más que apuntalar la filtración anteriormente citada.

Para el analista David Wyss, «está claro que China no quiere una guerra comercial, y en el fondo Trump tampoco quiere nada de esto. Parte de sus quejas son reales. Es cierto que Trump tiene razón cuando critica el déficit comercial con China y les acusa de manipular la moneda, pero creo que está más pendiente estos días de las elecciones del martes», afirma en declaraciones para este periódico.

«Cualquier cosa que haga Trump tiene que presentarla como una gran victoria. De momento, todo va bien a corto plazo», concluye Wyss, en referencia a una posible tregua en esta guerra comercial en la que hasta ahora Washington ha impuesto aranceles adicionales a productos chinos valorados en más de 250.000 millones de dólares. Además, amenaza con seguir hasta castigar todas las importaciones restantes, que el año pasado ascendieron a 505.000 millones.

Editado por Sofía Julià a partir de El Mundo

¿Facebook racista?

Un ex empleado de la red social asegura que la plataforma ha borrado contenido y cuentas de usuarios afroamericanos sin previo aviso

Si hace unas semanas era Google el que enfrentaba acusaciones de sexismo y racismo en el trabajo, ahora es Facebook el que tiene un presunto problema de discriminación racial. La acusación ha llegado de manos de un ex empleado que ha asegurado que la red social con sede en Palo Alto, California, tiene un “problema con la gente negra”.

Mark Luckie, un afroamericano encargado hasta hace unas semanas de alianzas estratégicas con influencers en la red, aseguró en un escrito publicado en la red social -enviado poco antes de dejar la empresa, el pasado 8 de noviembre-, que Facebook ha eliminado cuentas de forma indefinida y borrado contenido sin previo aviso a usuarios de raza negra.

“Hay una teoría que prevalece entre muchos usuarios negros que asegura que es más probable que su contenido sea eliminado en la plataforma que el de cualquier otro grupo”, escribió el especialista digital.

Los afroamericanos, de acuerdo a un estudio encargado por la propia compañía, son de las comunidades más dadas a comunicarse con amigos y familiares a diario.

El estudio en cuestión indica que un 63% de usuarios de ese perfil utiliza Facebook para comunicarse con familiares y un 60% con amigos al menos una vez al día, muy por encima del 53% y 54% del resto de los usuarios. “Pero algunas veces sus experiencias están lejos de ser positivas”, explica Luckie en su escrito. Algunas entradas de usuarios negros fueron retiradas por los administradores de la plataforma y calificadas, injustamente de acuerdo a Luckie, de “discurso de odio”.

También se palpa, dice el especialista digital y ex periodista del The Washington Post, en la falta de representación de la población afroamericana en la actual plantilla de Facebook. Tan solo el 4% de sus empleados a nivel global son negros, un porcentaje que disminuye hasta el 2% cuando se trata de puestos de responsabilidad.

Editado por Sofía Julià a partir de El mundo

Europa, ¿con EEUU o China?

La guerra comercial que libran Estados Unidos y China puede saldarse con más vencidos que vencedores. Por descontado, estar en el medio de la contienda no augura un prometedor futuro. De un lado, está la obsesión de la administración americana por poner freno a la expansión de China, afianzar la intención de voto conservadora y sobre todo no perder, en un plazo de cinco a diez años, liderazgo e influencia en el terreno de la tecnología, innovación, inteligencia artificial, logística, armamento y transporte. De otro, está la necesidad de Beijing de conquistar mercados extranjeros para poder continuar con su modelo de sociedad, supeditado por completo al crecimiento y al cumplimiento del contrato social que intercambia poder para el Partido Comunista y sus elites a cambio de desarrollo para su población.

Por ello, hay que preguntarse, ¿debe Europa mirar hacia EE. UU. o China? 
La UE debe saber leer la situación y comprender que un posicionamiento radical e incondicional a China o bien a EE.UU no es sostenible a largo plazo, ni para nosotros, ni ellos, ni el planeta. 
Por otra parte, la neutralidad e inacción puede terminar llevando a Europa a la irrelevancia. Por tanto, ¿qué debemos hacer? La solución pasa únicamente no por decantarse por uno de los polos sino por unificarlos. Para ello y dada la situación actual es importante tender puentes de entendimiento y progreso entre ambas superpotencias.
España, tradicional aliado militar y económico de Washington, y el “gran amigo” de Beijing entre los países grandes dentro de Europa puede jugar un papel fundamental en ello, y sin duda beneficiarse al igual que el mundo del fin de la escalada de tensión entre ambos titanes.

La visita de Estado del presidente Xi a España a finales de noviembre supone una oportunidad para empezar a construir las bases del nuevo posicionamiento de Europa, y en concreto de España, como un sólido puente de entendimiento entre Washington y Beijing.
Para funcionar de puente España podría albergar una serie de encuentros a máximo nivel político y empresarial donde se buscasen de manera concreta alianzas entre empresas líderes en materia de automoción, infraestructura, energía, telecomunicaciones, y finanzas y otros proyectos de gran nivel, primero entre la UE y China, y a posteriori entre EE.UU. y la UE.

En Europa, el libre comercio de bienes y servicios ha supuesto un verdadero avance para todos; la creación de lazos cada vez más estrechos, profundos y complejos entre países de la UE ha logrado dejar atrás viejos fantasmas de confrontación. Las relaciones no son perfectas, pero el entramado institucional que ha asegurado paz y estabilidad por más de medio siglo se ha labrado sobre infinidad de negociaciones y concesiones. Por ello, el viraje de UE hacia uno de los polos, China o EE. UU., puede ser un devastador golpe de efecto para el otro, y a la vez sentencia de muerte para las economías de la eurozona en el medio plazo.
Entender que ambos actores pueden y deben continuar jugando un papel protagonista y que el moderador puede ser Europa es la clave.
Aun no siendo tarea sencilla, las fórmulas comerciales y de gobierno china y estadounidense pueden encontrar en la UE un punto de entendimiento y confianza. .

Editado por Sofía Julià  a partir de El Mundo

La UE congela la tasa digital hasta 2021

La UE deja sola a España.  No habrá tasa digital a los gigantes de internet, o no al menos como poco hasta 2021. Así ha quedado claro este martes tras el encuentro del Ecofin, en el que países como Suecia, Dinamarca, Irlanda y Chipre han mostrado de nuevo su negativa ante una medida que, aseguran, afectará a la competitividad, tendrá poco resultado y enfadará además a Estados Unidos.

Hace poco más de un año, los ministros de Alemania, Francia, España e Italia, enviaron una carta a la presidencia temporal de la UE, que entonces ostentaba Estonia, para proponer la puesta en marcha inmediata de un plan ambicioso y agresivo para que los gigantes digitales paguen más impuestos. Sus gobiernos, decían, estaban hartos de que la ingeniería contable permitiera a grandes multinacionales ahorrarse miles de millones mientras los contribuyen abonaban religiosamente sus aportaciones. Querían, incluso, ir directamente a por la facturación y no sólo los beneficios.

Ahora, medios y medio después, han dado la vuelta a la tortilla. El ministro francés, Bruno Le Maire, el que todavía lucha con más fuerza por la iniciativa, se ha resignado. Viendo la negativa alemana ha pactado con su colega germano, Olaf Scholz, una vuelta a esa cláusula, que ahora podría funcionar al revés: si de aquí a 2020 la OCDE no ha hecho nada concreto, la tasa se empezaría a aplicar en Europa. Lo que supone que, aunque se podría aprobar con suerte en el Eurogrupo del 4 de diciembre, en el mejor caso no habría nada real hasta 2021, y que en el camino España o Reino Unido, que han planteado medidas nacionales en esa línea, se quedarán solas, con el riesgo evidente de que algunas de las empresas decidan marcharse o redirigir su actividad para evitar una tributación muy concreta y localizada.

Los ministros de Irlanda, Chipre, Dinamarca y sobre todo Suecia, la que más debate ha generado entre sus colegas, han mostrado su firme oposición. Otros como Alemania, Holanda o Finlandia, tienen serias reservas y las han explicado, pero no bloquean.
En el bando del “sí”, Francia, España, Reino Unido, Austria (que tiene la presidencia temporal de la UE), Bélgica (con matices), Italia, Grecia, Portugal, Polonia, Croacia, Eslovaquia, Rumanía, Bulgaria o Letonia.

En la UE, los temas fiscales requieren unanimidad y muy pocas veces se consiguen avances. El presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, fantasea con la posibilidad de un debate el año que viene sobre cambiar las reglas continentales para que estos temas se aprobaran por mayoría cualificada, sabiendo lo complicadísimo que es.

Editado por Sofía Julià a través de El Mundo

¿Debe la UE tasar las tecnologías estadounidenses?

De poco les han servido a las grandes tecnológicas estadounidenses destinar cada año ingentes presupuestos (que superan en algunos casos los cuatro millones de euros) para hacer lobby en Bruselas. Porque mañana los ministros de Finanzas de la UE se reunirán por primera vez para abordar la espinosa cuestión de la tasa sobre los servicios numéricos. Las compañías objeto potencial de esta medida son Google, Amazon, Facebook  y Apple (a las que habría que añadir otros gigantes como YouTube Airbnb).

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Para el ministro de Finanzas de Francia, Bruno Le Maire, se trata de una “prioridad absoluta”. El pasado mes de marzo la Comisión propuso aplicar una tasa del 3% sobre la facturación obtenida por los servicios digitales de las compañías cuyo volumen de negocio supera los 750 millones de euros anuales a escala global (o 50 millones en la Unión Europea). Siguiendo estos criterios, hay cerca de 200 grupos que se verían obligados a pagar. Fuentes comunitarias han calculado que la recaudación podría alcanzar los 5.000 millones de euros.

Entre los países más reacios a la tasa sobre los gigantes digitales hay Irlanda y Luxemburgo, que son sede de muchas de estas multinacionales gracias a su generosa política fiscal y no quieren echar a perder su modelo de desarrollo. Tampoco Finlandia y Suecia, muy sensibles a la innovación tecnológica, parecen estar por la labor de tocar un sector económico tan puntero.

El pago de impuestos sobre beneficios

El pago de impuestos sobre beneficios (LV)

Por su parte, Alemania está a favor de una mediación. Olaf Scholz, el ministro de Finanzas germano, cree que el modelo propuesto no sería eficaz y prefiere la aplicación de un impuesto mínimo a escala mundial, “al que ningún país podría sustraerse”.
Los más beligerantes son Francia y España, que están dispuestos a introducir el gravamen incluso por la vía unilateral si fuera necesario. El Reino Unido, que ya tiene un pie fuera de la UE, acaba de anunciar una tasa del 2% sobre la facturación obtenida en suelo británico a partir del 2020.

Las tecnológicas están inquietas. La semana pasada, en una carta dirigida a las instituciones europeas, unas 16 compañías, entre las cuales Spotify, Booking y eDreams, instaron a los miembros a no adoptar esta medida, porque creen que “causaría un prejuicio material al crecimiento económico, a la innovación, a las inversiones y al empleo en el conjunto de Europa”. En resumen, afirman que necesitan sus ganancias para seguir siendo competitivas en el mercado global. De otra manera, sostienen, se corre el riesgo de que este sobrecoste acabe repercutiéndose en el usuario final.

La llamada tasa Google está concebida como un parche, porque la intención es que despliegue sus efectos durante un tiempo provisional, a la espera de que se logre un consenso más amplio en el seno de la OCDE, tal como se hizo en la adopción de un régimen harmonizado para luchar contra los paraísos fiscales con el objetivo de evitar la erosión de la base imponible.

Pero la razón de ser del impuesto es acabar con una de las mayores distorsiones tributarias de Europa, ya que se calcula que estas empresas pagan entre 8 y 14 puntos menos en carga fiscal si se compara con otras multinacionales. De aquí la idea de tasar las ventas y no las ganancias, porque éstas se ocultan gracias a ingeniería y elusión fiscal. El lobby de las tecnológicas teme que la tasa del 3% sea solo el primer paso de un impuesto más amplio.

Editado por Sofía Julià a partir de La vanguardia