La economía europea sale de la recesión pero España sigue a la cola

La economía europea ha recuperado la senda del crecimiento en el tercer trimestre del año, cuando el PIB aumentó un 0,4% en los países del euro y un 0,2% en el conjunto de la UE. Los primeros datos publicados por Eurostat confirman formalmente el fin de la recesión y suponen la primera cifra positiva en la eurozona después de cinco trimestres consecutivos con decrecimiento del PIB.

España, sin embargo, con una caída del 0,3%, yReino Unido, con un desplome del 0,4%, se mantienen en números negativos pero con mejor evolución que en los tres meses anteriores.

Según Eurostat, AlemaniaFrancia, con un incremento del PIB del 0,7 y del 0,3, respectivamente, confirman en el tercer trimestre los números positivos que registraron ya entre abril y junio e impulsan la recuperación de los Veintisiete.

Siguiendo la estela de las dos locomotoras europeas, Italia, Holanda, Bélgica y Austria volvieron al crecimiento en este trimestre. En el caso italiano, los datos confirmaron el fin de la recesión de más de un año, con un crecimiento del 0,6%, dejando a España como la única gran economía del euro que sigue en números negativos.

La leve mejoría registrada por la economía española, que se anotó la menor caída trimestral desde el comienzo de la recesión, no evita que España se quede claramente por detrás de la mayor parte de sus socios del euro en el proceso de recuperación. Junto a ella, sólo Grecia (-0,3%) y Chipre (-1,4) siguen en negativo dentro de los países de la eurozona para los que hay datos.

La Comisión Europea celebró los números positivos del conjunto de los países del euro, pero advirtió de que la mejora de la economía será gradual, tal y como indicó en sus previsiones para los próximos meses. “Hemos salido de la recesión, pero no del impacto de la crisis”, señaló la portavoz de Asuntos Económicos del Ejecutivo comunitario, Amelia Torres.

Fuera de la región del euro, Reino Unido moderó su desplome pero continúa también en negativo (-0,4%), mientras que Hungría (-1,8%) y Estonia (-2,8%) registran las peores caídas trimestrales.

Lituania, con una economía duramente golpeada por la crisis, dio un giro radical en los últimos meses y vio como su PIB creció un 6%, cuando en el periodo anterior había caído un 7,7%.

Si se compara con el tercer trimestre de 2008, la economía en el área de la moneda única se contrajo de julio a septiembre un 4,1% y el 4,3 en toda la Unión, frente al 4,9 y el 4,8 registrados entre abril y junio.


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Según la Comisión Europea El envejecimiento de la población y el pago de intereses de la deuda disparan el riesgo para las arcas del Estado

El Gobierno advierte de que no piensa modificar el actual sistema de protección por desempleo ni el de pensiones
El creciente gasto de las pensiones derivado del constante envejecimiento de la población y el incremento de los intereses de la deuda han elevado fuertemente los riesgos para la sostenibilidad de las finanzas públicas españolas a largo plazo, según la Comisión Europea. Bruselas sitúa España entre los países con “riesgo alto” en su posición presupuestaria, pues parte de una situación de desequilibrio, el déficit público llegó al 3,8% del Producto Interior Bruto el año pasado, y seguirá aumentando, al tiempo que crece la deuda, a lo que se suma el previsible incremento del gasto en pensiones y sanidad en los próximos años. Sin embargo, la secretaria general de Empleo, Maravillas Rojo, aseguró que, a pesar de las recomendaciones de la Comisión Europea, el Gobierno no piensa modificar el actual sistema de protección por desempleo, ni el de pensiones.
financiero digital/efe
madrid/bruselas
Bruselas situó hoy a España entre los países con “riesgo alto” en su posición presupuestaria por su elevado déficit público y por el previsible gasto de los próximos años en pensiones y sanidad debido al envejecimiento de la población.

En declaraciones a la prensa, Rojo recordó que el Gobierno tiene una apuesta “firme y decidida” por la protección social. Por ello, la secretaria general de Empleo respondió a la Comisión Europea que el Gobierno no modificará la protección de los parados y los pensionistas.

“Creemos que, precisamente, en momentos de dificultad y de austeridad es muy importante que todos tengamos esa capacidad de esfuerzo y de austeridad para, solidariamente, poder compensar la situación de las personas con dificultades”

Según Bruselas, el gasto en pensiones en España subirá de manera constante los próximos años, desde menos del 9 por ciento del Producto Interior Bruto que supone en la actualidad, hasta más del 15 por ciento en 2060, según la Comisión Europea, que sitúa al país entre los Estados miembros de la Unión Europea con una posición presupuestaria de “riesgo alto”.

El Ejecutivo comunitario advierte de que, para garantizar la sostenibilidad de sus finanzas públicas a largo plazo, España debe esforzarse por reducir los crecientes déficit y deuda públicos -mediante el aumento de los ingresos o el recorte del gasto- pero, sobre todo, tiene que acometer reformas en el sistema de protección social.

En el anterior informe publicado por el Ejecutivo comunitario, en octubre del 2006, España estaba entre los países de “riesgo medio”, gracias a que gozaba de unas finanzas públicas saneadas, pero ya entonces la Comisión aconsejó al Gobierno que adoptara reformas estructurales, sobre todo, en el sistema de pensiones.

Este miércoles Bruselas pidió a las autoridades españolas “programas ambiciosos de consolidación” para reducir el déficit y la deuda pública y “reformas profundas” en sus esquemas de protección social.

También advirtió de que, en el caso español, pero también para países como el Reino Unido, Irlanda, Grecia y Letonia, es previsible que la crisis económica provoque un empeoramiento adicional de la posición presupuestaria a medio plazo.

El estudio de la Comisión refleja cómo la recesión ha dado la vuelta a la tendencia de consolidación en las cuentas públicas, que llevó a que en el 2007 el déficit público medio en la UE se situara en el 0,8% del PIB.

Menos de dos años después, veinte de los veintisiete Estados miembros tienen un saldo negativo en sus cuentas públicas superior al 3% del PIB que establece el Pacto de Estabilidad y Crecimiento, lo que ha obligado a la Comisión a abrirles expediente y a reclamar medidas concretas para su corrección.

Reformas en otros países

El Ejecutivo de la UE destaca, no obstante, que varios países aprovecharon la fase de expansión para acometer reformas de calado, especialmente en el ámbito de las pensiones.

En todos los casos, el Ejecutivo comunitario recuerda la importancia de incrementar la tasa de ocupación, con medidas concretas, por ejemplo, para retrasar la edad efectiva de jubilación.

Respecto a la reforma de los sistemas de pensiones, Bruselas no recomienda a los países una estrategia precisa y cita, entre las opciones disponibles, endurecer los requisitos para acceder a una pensión, mejorar la vinculación entre la contribución efectuada y la prestación obtenida y suprimir los incentivos a las prejubilaciones.

Sobre la posibilidad de potenciar los sistemas privados de pensiones, admite que la crisis financiera ha puesto de manifiesto los riesgos asociados a este enfoque y ha reducido el apoyo político y social a la adopción de reformas en ese sentido.

El gradual envejecimiento de la población española generará una presión cada vez mayor sobre las arcas públicas, al aumentar, además de las pensiones, el coste de la atención sanitaria, sin que se reduzcan lo suficiente otros gastos como el educativo y el de las prestaciones por desempleo.

Según los cálculos de la Comisión, la tasa de dependencia aumentará significativamente y, así, en 2060, habrá 60 personas mayores de 65 años por cada 100 entre 15 y 64 años (frente a menos de 25 ancianos por cada 100 trabajadores en la actualidad).

El gasto sanitario aumentaría, por su parte, desde el 5,5 por ciento del PIB que representa ahora al 7,2 por ciento, mientras que la partida para el cuidado de enfermos crónicos escalará desde poco más del 0,5 por ciento del PIB al 1,4 por ciento.

En concreto, Bruselas calcula que el gasto en prestaciones por desempleo descenderá de cerca del 1,4 por ciento del PIB al 0,9%, en tanto que el dedicado a educación se mantendrá sin cambios, en torno al 3,5 por ciento del PIB.