Keynes

La idea central de John Maynard Keynes

–los mercados funcionan mal, y por eso la intervención del Estado es imprescindible

 

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– sigue presidiendo el pensamiento mayoritario, como hemos visto en estos últimos años de crisis, con el predomino de la ficción de que la libertad está en la raíz de nuestros males, y por tanto la acción política y legislativa constituye el remedio más eficaz. De ahí el interés de este libro de Fernando Méndez-Ibisate: «La Teoría General de Keynes. Una lectura crítica tras setenta y cinco años y otra gran crisis», Editorial Académica Española. El autor, un destacado economista y profesor en la Universidad Complutense, aplica su profunda visión crítica a los detractores y a los partidarios del célebre inglés, y también, y sobre todo, a los escritos del propio Keynes, y a sus cambiantes y en ocasiones contradictorias opiniones sobre la economía, los mercados, el dinero, el empleo, el ahorro y la inversión, etc. Su balance es severo, porque cree que las ideas de la «Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero», el famoso texto de 1936, «así como las interpretaciones perversas e interesadas de la misma han hecho más daño a la libertad, la responsabilidad y la capacidad de respuesta o toma de decisiones libres de los seres humanos del que usualmente se le atribuye». Y hay que recordar la enorme importancia de las ideas, que el propio Keynes, con gran acierto, subraya en las páginas finales de su libro.

Fuente: La razón

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La Semana Santa disparó el mercado laboral: récord de afiliaciones y caída histórica del paro en abril

  • El número de parados en España cayó en 129.281 personas y se registraron 212.216 afiliaciones más que en el mes de marzo.
  • La Semana Santa cayó en abril, lo que eleva las cifras; aunque nunca, desde que se mide la serie histórica, se habían registrado datos tan positivos.
  • La hostelería aporta más de la mitad del empleo creado: 96.069 ocupados de los 179.663 que se sumaron en abril el Régimen General.
  • España cuenta ahora 3.573.036 parados y con 18.122.222 cotizantes, cifras que no se registraban en ambos casos desde julio de

 

Fuente: Elaboración propia

Los médicos dejarán de ir a los congresos si tienen que declararlo a Hacienda

 

“Si los gastos para acudir a un congreso aparecen ahora como un ingreso en el IRPF ningún médico podrá hacer frente a este desembolso y estos eventos terminarán por desaparecer”, insistió el portavoz de la entidad que agrupa a 42 sociedades médicas en nuestro país.

Y es que los profesionales sanitarios están estos días asustados tras un reciente informe de la Agencia Tributaria en que se afirma que los médicos deben tributar como un pago en especie los gastos derivados de las invitaciones a congresos médicos por parte de los laboratorios farmacéuticos.

Hasta ahora, estas transferencias, que sufragan sobre todo los gastos de desplazamiento, alojamiento y manutención en estos foros, estaban exentas de tributación en el Impuesto de la Renta de las Personas Físicas (IRPF) por tratarse de una formación necesaria para el desempeño de su profesión.

En la misma línea de asombro se expresaron el miércoles desde la Sociedad Española de Cardiología, que emitió un comunicado al respecto. “La reciente resolución de la Agencia Tributaria (…) va a conllevar que los facultativos reduzcan su asistencia a actividades formativas, como los cursos y congresos médicos, organizados por las sociedades científicas, poniendo en peligro su formación y, lo que es más importante, provocando un riesgo para sus pacientes”, indica el comunicado. Esta sociedad insta al Ministerio de Hacienda a la “rectificación de estadoctora-duda-dreamstime.jpg

medida injusta y nociva para los profesionales y para los pacientes”.

Desde Facme, Fernando Carballo confía en una resolución positiva de este aspecto a través de Sanidad. “Confiamos en poder regular este asunto y para ello creemos en la mediación del Ministerio de Sanidad”, apuntó.

Fuente: http://www.eleconomista.es/sanidad/noticias/8382562/05/17/Los-medicos-dejaran-de-ir-a-congresos-si-les-cuesta-dinero.html

Comentario: Los médicos españoles lo tienen claro. Si a partir de ahora Hacienda empieza a considerar como un pago en especie la asistencia a congresos médicos, los profesionales dejarán de ir a estos eventos.

 

 

Detenido el expresidente del Barcelona Sandro Rosell por presunto blanqueo de capitales

 

El operativo se ha desarrollado por orden de la Audiencia Nacional e incluye varios registros en relación con una presunta red de blanqueo liderara por Sandro Rosell, empresario relacionado con el negocio del marketing y presidente del FC Barcelona entre 2010 y 2014.

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El exmandatario del club azulgrana habría participado en una presunta red de cobro de comisiones irregulares obtenidas con la venta de los derechos de imagen. En la trama habrían participado otras personas como la mujer de Sandro Rosell, Marta Pineda.

Las citadas fuentes han explicado que la investigación se inició al rastrear varios movimientos bancarios sospechosos a raíz de una comisión rogatoria de EEUU relacionada con una trama de grandes dimensiones. Las primeras indagaciones apuntaron al cobro de sobornos por personalidades ligadas al fútbol.

Rosell podría, informa El Mundo, haber blanquado cerca de 15 millones de euros gracias a este entramado en el que habría participado también el ex presidente de la Confederación Brasileña de Fútbol, Ricardo Texeira.

Comentario: El economista

Fuente: El expresidente del FC Barcelona Sandro Rosell ha sido detenido este martes en un operativo contra una red de blanqueo de capitales provenientes de comisiones irregulares vinculadas con los derechos de imagen del fútbol.

Keynes, hoy

Decía Keynes que son los capitalistas los más peligrosos para el propio capitalismo. Decía que las bajadas de salarios no acaban con el problema económico, sino que lo agravan, y más teniendo en cuenta la deuda pública anteriormente contraída. Una deuda grande, del 100% del PIB, y una producción que crece poco junto a unos sueldos que no han parado de bajar son el cóctel perfecto para no poder pagar la deuda, o estrangularnos para pagarla. Hoy Keynes es necesario, pues anteponía el “buen vivir” a la avaricia, y daba soluciones para salir de las crisis. Frente a la desregularización, el laissez-faire y la avaricia de los capitalistas más amantes del dinero que de la vida propugnaba la justa intervención del Estado y de los sistemas bancarios para paliar desigualdades, que hoy son muchas. ¿Qué frena a nuestras autoridades a trabajar en este sentido? ¿Quizás su propia incompetencia?— Adrián Navalón Osa.

 

Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/02/07/opinion/1454867942_236735.html

Keynes y la actual crisis financiera

La incertidumbre se ha instalado en la economía internacional. Hay quien la achaca a la bajada del precio del petróleo; otros se fijan en los problemas de la economía china; hay quien pone el acento en la posible subida de tipos de interés por parte de la Reserva Federal; otros miran las dificultades que padecen los países emergentes; hay quien da por segura la llegada de una nueva recesión, y casi todos temen que en el futuro se desencadene una guerra de divisas. Lo que quizás hay que preguntarse es si todos estos hechos no tienen una misma causa, causa que no es otra más que la forma en la que se ha configurado el sistema económico actual, basado en la libertad absoluta de capitales.

Existe una tendencia en las sociedades a dar no sólo por bueno sino por inmutable el ‘statu quo’. El pensamiento único se ha impuesto con tal fuerza que nos resulta difícilmente comprensible un escenario en el que se hubiesen establecido límites al movimiento de capitales. Sin embargo, tras la Depresión del 29 y la quiebra de los bancos en la década de los 30 todos los economistas responsabilizaron de estos problemas a la libre circulación de flujos financieros. Pensaban que había sido el dinero caliente el mecanismo de contagio que había extendido internacionalmente la Gran Depresión, por lo que no es de extrañar que en Bretton Woods, a la hora de crear un nuevo sistema monetario internacional, existiese unanimidad en permitir políticas de control de cambios a los países. Keynes, que representaba a la Gran Bretaña, y White a EEUU, diferían en muchos aspectos pero coincidían en su oposición a la libre circulación de capitales. Ambos creían que los países debían protegerse del impacto de los movimientos perturbadores de capital especulativo y de que un sistema estable de tipos de cambio y un comercio internacional liberalizado eran incompatibles con un mundo de movimientos sin restricciones de capital.

Keynes venía trabajando desde 1941 en la instauración, una vez que llegase la paz tras la Segunda Guerra Mundial, de un nuevo orden internacional que culminaría en julio de 1944 en los acuerdos de Bretton Woods. Una idea fuerza latía en todo el proceso y orientaba los planteamientos de Keynes: lograr el equilibrio de las balanzas de pagos y que los costes de los ajustes necesarios para conseguirlo recayesen al menos en la misma medida en los países con superávit que en aquellos que incurriesen en déficit, tanto en los acreedores como en los deudores. En realidad, en lo más profundo el economista inglés se inclinaba -en consonancia con los principios que mantendría más tarde en su ‘Teoría general’, en la que ya estaba trabajando- a culpabilizar en mayor medida a los países excedentarios. Era el atesoramiento tanto de los individuos como de los países el que provocaba las crisis.

El sistema que al final se aprobó en Bretton Woods intentaba compatibilizar la apertura del comercio internacional con la autonomía nacional, para que cada país pudiera seguir su propia política. Se instauraba así un sistema de tipos de cambio fijos pero ajustables y el control de los movimientos internacionales de capitales. Para ello se creaba una institución, el Fondo Monetario Internacional (FMI), con la misión de garantizar una evolución ordenada de las paridades de las divisas al objeto de impedir devaluaciones competitivas que tan nefastas habían sido durante la Gran Depresión. Al FMI le correspondía valorar cuándo estaba justificado alterar los tipos de cambio en función de la situación económica y, en especial, del comercio exterior. Mientras este sistema estuvo en vigor, la estabilidad y el crecimiento fueron mayores que en ninguna otra época.

En 1971, al romper Nixon la convertibilidad del dólar con el oro, se desmorona el sistema y se establece en EEUU la libre circulación de capitales, pero no fue hasta los 80 y 90 cuando ésta se va extendiendo al resto de países por la presión norteamericana y del FMI. No deja de ser curiosa la transformación experimentada por esta última institución, que pasó de ser el vigilante y fiscalizador de las paridades monetarias a ser el principal impulsor de la liberalización internacional de los fondos financieros. La liberalización del sector financiero incrementó considerablemente el riesgo y, como consecuencia, las crisis financieras. A lo largo de los años 80 y 90 se han producido con cierta frecuencia, afectando en ocasiones a los países en vía de desarrollo pero incluso también a los desarrollados: Suecia y Finlandia en los años 80; en esa misma década se produjo la crisis de las cajas de ahorros en EEUU y la de la deuda que afectó a todos los países latinoamericanos; en 1994 la de México y Argentina; en 1997 la del Sudeste Asiático y en 1999 la de Brasil y de nuevo la de Argentina; y a todas ellas habría que añadir los más de 10 años de depresión en Japón. En el origen de todas estas crisis se descubren los movimientos espasmódicos de capitales a corto plazo.

La que hemos denominado Gran Recesión, que estalló en 2008, tuvo un origen claro en los enormes desequilibrios acumulados en las balanzas de pagos de los distintos países, que proyectaron sobre la economía mundial un escenario completamente ficticio y transitorio. Tales desequilibrios sólo fueron posibles porque la libertad en los flujos de capitales permitía financiarlos, pero a condición de crear situaciones de extrema inestabilidad, que ocasionarían, antes o después, una crisis económica. El dinero caliente se retira a la misma velocidad que entra, causando graves daños en la economía y en las condiciones de vida del país en cuestión. Unos países, los acreedores (Alemania, Japón, China y otros países emergentes), crecían gracias a las exportaciones; y otros, los deudores (EEUU, los de Europa del Sur, Australia o Canadá), gracias a los créditos concedidos por los acreedores. Estos desequilibrios no podían perdurar. La acumulación progresiva de deuda se había hecho insostenible y la consiguiente burbuja tenía que acabar estallando. Que la UE en 2007 presentase frente al exterior un saldo próximo a cero no significaba que los países miembros no tuviesen también profundos desequilibrios; buen ejemplo de ello eran el déficit de España (10,1%) y el superávit de Alemania (7,6%).

LA CRISIS forzó a corregir parcialmente los desequilibrios mediante el realineamiento de las divisas. Sin embargo, entre los países de la Eurozona este realineamiento no era posible, por lo que los países del sur fueron sometidos a una devaluación interior, que no se compensó con ningún ajuste en sentido contrario de Alemania y del resto de países excedentarios. China lleva tiempo intentando corregir su modelo de crecimiento, basado en las exportaciones, para pasar a otro que se sustente en la inversión y en su consumo interior. No es extraño que su economía se encuentre en dificultades, y que ello repercuta en la economía mundial.

Fuente: El mundo

¿Puede un dividendo crecer un 1.700% en un solo año? Volkswagen es la prueba

No obstante, parece que la compañía poco a poco va cogiendo el ritmo de nuevo. Así lo demuestra el hecho de que el próximo 15 de mayo pagará 2 euros por acción, lo que implica un incremento de más de un 1.700% con respecto a la entrega anterior. Para poder recibir esta remuneración, los inversores deberán tener las acciones en cartera, como muy tarde, al cierre de la sesión de mañana.

La automovilística suele realizar un solo pago al año y este rentará, a precios actuales, un 1,4%. A pesar del notable incremento que va a realizar para el dividendo que pagará este mayo, aún está lejos de las cifras de los últimos años, ya que para encontrar una entrega inferior a los 2 euros hay que retroceder hasta el año 2010, cuando su dividendo fue de 1,6 euros. Los ejercicios más atractivos para los accionistas fueron entre 2012 y 2015, años en los que distribuyó entre 2,2 y 4,8 euros.

Eso sí, el mercado confía en que la compañía alemana vuelva a aquellos gloriosos años. Si para el año que viene se prevé un dividendo de 2,5 euros, ya para 2019 alcanzaría los 4,5 euros. Asimismo, dentro de tres años las previsiones apuntan a una cantidad de 6,7 euros por acción.

volkswagen-2.jpgEn este contexto, el próximo dividendo de Volkswagen, con cargo a los resultados de 2016, supondrá para la firma un desembolso de 590 millones de euros, por lo que su payout, parte del beneficio dedicada a la remuneración del accionista, será del 11%.

Comentario:El escándalo del dieselgate pasó una factura importante a Volkswagen y eso se demostró en su dividendo. Para que se haga una idea, pasó de pagar 4,8 euros por acción en 2015 a apenas 0,11 euros por acción el pasado año, es decir, un recorte de casi un 98%.

Fuente: el economista