El IPC cae por primera vez en nueve meses

La inflación se situó en el 3,5% interanual durante el mes de mayo, dos décimas por encima de la registrada en marzo, según indica el dato adelantada del IPC publicado hoy el Instituto Nacional de Estadística (INE). Es la primera caída en nueve meses

La inflación anual estimada del IPC en mayo de 2011 es del 3,5%, de acuerdo con el indicador adelantado elaborado por el INE. Este indicador proporciona un avance del IPC que, en caso de confirmarse, supondría una disminución de tres décimas en su tasa anual, ya que en el mes de abril esta variación fue del 3,8%. En este resultado destaca la bajada de los precios de los carburantes y lubricantes y del viaje organizado.

El mes pasado, la inflación volvió a repuntar después de permanecer dos meses consecutivos en el 3,6%. Entonces, la escalada del precio del crudo como consecuencia de las revueltas de Oriente Medio se dejó sentir en el bolsillo de los ciudadanos. Desde comienzos de año la gasolina y el gasóleo se han encarecido un 6,3% y un 5,7%, respectivamente.

Por su parte, la variación anual del indicador adelantado del IPCA se sitúa en mayo en el 3,4%. Si este dato se confirma, la tasa anual del IPCA registraría una disminución de una décima respecto al mes anterior.

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La banca afronta un golpe de hasta 41.000 millones por la quita griega

La sombra de una quita en la maltrecha deuda pública griega planea cada vez más cerca de la banca europea. Al margen de la propia banca griega, la alemana y la francesa son las más expuestas. Los expertos apuntan a que el impacto en su capital podría alcanzar hasta 41.000 millones y advierten del peligro de que la rendición griega provoque un cierre de los mercados con graves consecuencias en toda la banca y, en especial, en Irlanda y Portugal.

Grecia se mantiene a la espera de saber si la Unión Europea (UE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) accederán a conceder un nuevo tramo de ayuda con el que evitar la suspensión de pagos. Han exigido a Atenas nuevos ajustes y medidas que impulsen sus ingresos, entre las que destaca un amplio programa de privatizaciones destinado a recabar 50.000 millones de euros. Todo con tal de propiciar que Grecia sea capaz de financiarse en el mercado por sí misma en 2012, un escenario al que los inversores conceden ya prácticamente ninguna probabilidad.

El ministro de finanzas griego, Yorgos Papaconstantínu, mostró ayer su confianza en que la UE y el FMI aprueben nuevos tramos de ayudas. En el sector financiero, no obstante, ya se da por descontado que Grecia deberá aplicar tarde o temprano una quita de su deuda. Andrew Bosomworth, gestor de Pimco, uno de los grandes fondos de renta fija del mundo, reconoció hace unos días en París que “una suspensión de pagos de Grecia no es deseable, pero puede resultar inevitable”.

Las únicas dudas son, pues, las consecuencias que tendrá esta medida y el momento en que se producirá. Pero, sobre todo, el impacto para los que serían los principales afectados, la banca europea, principal tenedora de la deuda pública griega. Según ha advertido el BCE, una quita de la deuda helena tendría un efecto comparable a la quiebra de Lehman, cuya sola mención hace temblar a los mercados de capitales.

Los bancos de Alemania, Francia y el Benelux los que registrarían un mayor impacto en caso de impagos, sin contar con el efecto contagio a escala europea. Goldman Sachs cifra en 101.000 millones la exposición de la banca del continente a la deuda pública griega. De esta cantidad, 60.200 millones corresponden a entidades griegas y chipriotas, otros 18.700 millones a grupos germanos, 9.600 millones más a firmas francesas y 6.600 millones adicionales a las del Benelux.

La casa de análisis Keefe, Bruyette & Woods (KBW) cifra en 75.053 millones la exposición de la banca regional a los títulos griegos y, bajo una quita del 50%, el impacto sería de 28.145 millones netos. El informe de KBW, publicado esta semana, reconoce que “más allá de los bancos griegos, las pérdidas son bastante asumibles y deberían traducirse más en una interrupción de ganancias que en una amenaza real para el capital”. Los grandes grupos más expuestos son BNP Paribas (5.000 millones) y Dexia (3.500). Pero en relación a su tamaño destacan las situaciones de los germanos Postbank (1.300 millones), Commerzbank (3.000), Landesbank BW (1.400) y DZ Bank (1.200). La agencia de calificación financiera Fitch también apuntaba recientemente que el impacto de una quita sería “manejable” para la banca alemana, aunque insistía en las graves consecuencias que esta situación generaría en el conjunto del mercado.

El contagio, principal amenaza

De hecho, la gran preocupación que despierta una quita de la deuda pública griega va más allá del impacto directo en el capital de los bancos tenedores y se centra en el peligro de que Grecia sea el detonante que vuelva a cerrar a cal y canto los mercados de capitales. Irlanda (con un sector financiero sobredimensionado) y Portugal serían las siguientes fichas de un dominó que siempre golpea sobre la banca. Goldman estima que las entidades germanas cuentan con bonos irlandeses valorados en 13.000 millones y títulos portugueses por otros 11.400 millones. Desde Citi, puntualizan además la importancia de cómo hayan contabilizado los bancos su cartera de bonos, si como disponible para la venta o si a vencimiento, una fórmula que ha crecido con el estallido de la crisis y donde el impacto de los impagos podría resultar menor.