Empeoran las previsiones de PIB y déficit de España

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La Comisión Europea rebaja la estimación de crecimiento de la economía española y no acaba de creerse las previsiones de ingresos públicos que ha hecho el Gobierno

El informe de previsiones muestra que hay un desvío del déficit público de 3.800 millones de euros respecto a lo prometido por el Gobierno el pasado mes y de 10.000 millones respecto al objetivo marcado por la UE. Por otro lado, también la diferencia entre ingresos y gastos permanentes del país será 5.000 millones de euros inferior a lo previsto por el Ministerio de Hacienda.

El PIB español muestra un crecimiento del 2,6% en 2018 y del 2,2% en 2019, dos décimas menos respecto al 2,8% y al 2,4% que se pronosticó en el mes de julio. Se confirma la desaceleración de la economía cuando se estima el PIB para el año 2020, para ese año se prevé un crecimiento sólo del 2%. Aun así, la economía española sigue manteniendo un diferencial positivo respecto a la de la zona euro.

La economía española ha empezado a mostrar signos de una suave desaceleración en lo que llevamos de año. Este suceso está dirigido principalmente por la ralentización del consumo privado, que se debe al incremento del precio del petróleo y al decrecimiento de la demanda acumulada.

Bruselas cree que hay incertidumbre en relación al rendimiento de algunas de las nuevas medidas fiscales y del incremento previsto del salario mínimo. Pero donde más claro queda que Bruselas no se cree los números del Gobierno es a la hora de calcular el déficit público constante del país. La ministra de economía prometió al comisario un esfuerzo estructural del 0,4% del PIB para el año que viene de 5.000 millones de euros pero la cifra se queda lejos de lo reclamado por Bruselas que es de un 0,65%, 8.200 millones.

Elaborado por Clara Pujadas basado en: expansion.com

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“El apocalipsis retail”

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Las ventas se hunden un 3,1%, la peor caída en más de un año

Sólo en el pasado mes de septiembre las ventas descendieron en un 0,4%, frente al crecimiento que tuvieron en agosto.

Las ventas del sector no consiguen remontar y desde que empezó el año han ido acumulando caída tras caída. Se ha sumado un desplome del 3,1% hasta el pasado mes, que es el mayor retroceso desde febrero de 2017, según los datos facilitados por el Instituto Nacional de Estadística (INE).

El cambio de temperaturas recientemente experimentado, con calor cuando tenía que hacer frío, y lluvias y frío justo al comenzar la primavera ha tenido un impacto negativo en las ventas del sector textil.

La desaceleración del consumo también parece haber llegado a los comercios. Si en el mes de agosto habían logrado remontar un poco y avanzar un 0,3%, el dato ofrecido ahora por el INE termina de pleno con este crecimiento mínimo. La situación que vivimos ahora es muy diferente a la que vivimos en el mismo momento el año pasado, en el que se contabilizaba un crecimiento del 0,5%. Además el dato de agosto se debe a un aumento en las ventas de las grandes cadenas, mientras que el comercio pequeño sumaba caídas.

Eliminados los efectos de las variaciones en las temperaturas y de calendario, la facturación de este sector retrocedió un 0,9% en septiembre, haciendo que fuese su mayor caída desde agosto de 2013. Casi todas las grandes cadenas del textil han sufrido un impacto en sus ventasen los últimos meses: algunas con caídas y otras con un crecimiento menor al que esperaban tener.

El pequeño comercio relaciona parte de su problema a la libertad que tienen estas grandes compañías de ofrecer descuentos y promociones en cualquier momento del año. Los pequeños comerciantes denuncian que no pueden competir con las cadenas ni en el volumen de descuentos ni en la frecuencia con que los hacen, lo que les impide deshacerse del stock que van acumulando.

Elaborado por Clara Pujadas basado en elmundo.es

Insatisfacción laboral en España

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Las cifras de una encuesta estiman que uno de cada tres españoles (32%) estarían descontentos con su conciliación de su vida laboral y familiar. Sería el dato más bajo de toda la Unión Europea. España por tanto se sitúa junto a países como Rumanía, Bulgaria y Grecia que se consideran los Estados miembros en los que más del 30% de su población está insatisfecha. Otros países como Luxemburgo, Austria y Dinamarca sólo alcanzan un porcentaje del 10%.

Es sabido que el tener acceso a una organización flexible del tiempo de trabajo con jornadas reducidas por ejemplo es crucial para llevar una vida sana. España se sitúa entre los países en los que menos personas (52%) dicen tenerlo. Además, uno de cada cuatro encuestados en España no consideran sencillo beneficiarse ello ya que la mayoría cree que sus jefes disuaden a los empleados de acogerse este tipo de organización más flexible de su horario laboral.

A nivel europeo, un 61% de los encuestados aseguran que disponer de una organización flexible les permitiría continuar trabajando en lugar de acogerse a una baja por diferentes motivos. El 43% de los asalariados con jornada parcial dice que estaría dispuesto a pasar a jornada a tiempo completo si la empresa les ofreciera flexibilidad.

En cuanto a las bajas de paternidad, casi la mitad de los hombres en la Unión Europea  ni si quiera disponen de la posibilidad, frente a un sólo 35% que asegura haber disfrutado de este periodo de baja laboral o pretende hacerlo cuando si tiene un bebé.

El motivo por el cual el 22% de los españoles no cogen la baja de paternidad es básicamente económico, ya que aseguran que no podrían permitírselo. El 34% pide  que su puesto de trabajo se vea respetado en su ausencia y que no le despidan a su vuelta y un 28% expresa la importancia de tener el apoyo de sus superiores y compañeros.

Elaborado por Clara Pujadas basado en eleconomista.es

¿Estamos en el huso horario que nos corresponde?

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La Comisión Europea ha anunciado que se va a proponer que se deje de cambiar la hora dos veces al año en la UE y esto ha reavivado el debate sobre la conveniencia de revisar el huso horario español.

Diversos economistas han debatido sobre la modificación del huso horario de España, ya que se cree que ello podría tener un efecto más claro en la economía y la sociedad españolas que la eliminación del cambio de hora propuesto por la Comisión Europea.

A España le correspondería regirse por el huso horario GMT+1 (el mismo que el de Londres o Portugal) y sin embargo, hace décadas que se encuentra en el GMT+2, lo que hace que amanezca y anochezca más tarde de lo que le correspondería.

El cambio de hora se ha venido aplicando durante 45 años por razones de ahorro energético a raíz de la crisis energética de los años 70 y siempre ha existido un cierto debate sobre el verdadero ahorro que suponen estas medidas. Diferentes estimaciones apuntan a una reducción del consumo de energía de unos 300 ó 400 millones de euros, aunque es cierto que 45 años más tarde hay avances que se han generalizado enormemente que pueden hacer menos necesario el cambio de hora.

Por tanto, los economistas creen que este tradicional argumento de que el cambio horario permite un ahorro energético no está tan claro, ya que puede tener efectos adversos muy variados, desde psicológicos hasta en la tasa de consumo, pasando por pérdidas de rendimiento en el trabajo, productividad o alteraciones en el sueño.

Sin embargo, se estima que un cambio en el huso horario español sí podría ser positivo para la sociedad en conjunto ya que podría conseguir, por ejemplo, que se establecieran horarios laborales más racionales. Eso podría permitir mejorar el nivel de bienestar social, hasta aumentar el gasto en ocio.

Elaborado por Clara Pujadas, basado en intereconomia.com

La cuesta arriba de otoño

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Este año nos adentramos en el frío otoño con la subida de precios en el ámbito energético. El precio de la gasolina y del gasóleo se ha encarecido un 10,16 % y un 12,92 %, respectivamente; el gasóleo ha vuelto a marcar otro máximo anual con 1,250 euros,  precio que no se registraba desde noviembre de 2014. El litro de gasolina se vende a 1,334 euros, niveles de julio de 2015. Con los precios actuales, los usuarios tienen que destinar más de 73 euros de media a llenar un depósito de 55 litros con gasolina y 68,75 euros si es de gasóleo. Lo que ha vuelto a marcar un máximo anual a la factura de la luz o a las tarifas del gas natural.

La factura de la luz para un usuario medio se situó en septiembre en una media de 63,86 euros, el 14,1 % más que un año antes, lo que significa casi 8 euros al mes. Pero además de la luz, el mes de octubre ha entrado con una subida media del 8,4 % en las tarifas de  de gas natural debido a la subida del coste de la materia prima, del 22,7 %.

Es por eso por lo que el Gobierno aprobó un real decreto ley que lo que quiere es poder ampliar la cobertura del bono social eléctrico para sufragar los gastos de la calefacción con tal de que los ciudadanos con menos poder económico puedan hacer frente a la actual subida de los precios de la electricidad. El problema es que no ha entregado en vigor de momento porque no ha sido aprobado por el Congreso. Además, también se ha comprometido a aprobar en el plazo de seis meses una estrategia contra la pobreza energética, pero esto será una vez ya haya pasado el invierno con lo que ya no les va a servir de nada a aquellos ciudadanos que, hoy por hoy, no pueden hacerse cargo de estos gastos.

Según el Ejecutivo, a finales de año la factura de la electricidad experimentará una subida alrededor del 3,6 % con respecto al año anterior. Eso significaría que, para un hogar con un consumo de unos 3.600 kWh anuales, el incremento podría ser de 32,4 euros. Pero esto es tan solo otra mentira porque sabemos que sólo hasta septiembre la luz ha subido un 15%.

 

Elaborado por Clara Pujadas, basado en intereconomia.com

 

 

10 años de la crisis que cambió el mundo

1536250369_619974_1536331628_noticia_normal_recorte1El CEPR (Center for Economic Policy Research) ha publicado recientemente un artículo que explica como aun siendo las estadísticas actuales de EE UU buenas, la próxima recesión podría estar más cerca de lo que se piensa y podría ser seria. La expansión económica del país ha podido durar más de lo normal ya que, si continúa un año más, igualará el récord de 10 años de expansión que se alcanzó en los 90. El nivel de desempleo actual está en tan solo un 3,9%, (igual que en el gobierno de Bill Clinton) y se está viviendo el mayor período de alza de los precios en bolsa desde 2009 debido a los bajos tipos de interés que se han mantenido.

El PIB real ha aumentado más del 3% en este año, produciendo una solidez económica que los inversores no han desaprovechado para invertir en acciones de La Bolsa de Nueva York. El problema es que, como ya sabemos, las alzas en Bolsa no duran para siempre y la Fed se ve obligada a subir los tipos de interés para mantener una inflación del 2%. Es por eso por lo que el mayor riesgo para La Bolsa del país será la subida de estos intereses a largo plazo. El enorme y creciente déficit fiscal provocará el aumento del tipo de interés a 10 años vista puesto a que el Gobierno Federal tendrá que pedir prestado más de un billón de dólares el próximo año y los siguientes.

EE UU, China y la eurozona, por distintos motivos, tienen factores de riesgo que pueden estallar

Se estima por otro lado que la inflación vuelva a subir y que Trump lleve a cabo una escala proteccionista que afecte de forma negativa al resto del mundo. China está en una situación vulnerable por los ataques de Trump así como tiene problemas internos de crecimiento y, además, ha aumentado su deuda al 256% del PIB. La crisis del euro aún no está superada; Italia tiene problemas políticos serios, Grecia tiene una deuda insostenible del 180% del PIB y la crisis en Turquía podría llegar a expandirse a otros países.

Danièle Nouy, (presidenta del Consejo de Supervisión del BCE), ha advertido que la próxima crisis de la eurozona estará ligada al mercado inmobiliario, afectando a España aunque los bancos están más preparados para afrontarla esta vez, ¿O no?.

 

Elaborado por Clara Pujadas, basado en elpais.com

¿Cómo será la economía en 2060?

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China, India, Estados Unidos e Indonesia primeras potencias del planeta

La Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) es una organización intergubernamental que reúne a 36 países comprometidos con las economías de mercado y con sistemas políticos democráticos, que en su conjunto representan el 80% del PIB mundial. Hace un par de semanas, publicaron la visión que se tiene a largo plazo de lo que será la economía mundial en un periodo de 40 años vista, incluyendo un total de 46 países; los 36 de la OCDE, 8 que no lo son pero que forman parte del G20 (China, India, Indonesia, Brasil, Argentina, Rusia, Arabia Saudí y Sudáfrica) y 3 más.

Un mundo distinto

La primera conclusión a la que se ha llegado con este estudio es que se ralentizará progresivamente el crecimiento mundial y que las economías emergentes ganarán poder. Por ejemplo, se estima que China e India (por este orden) acapararán el aumento del producto mundial siendo las primeras potencias en la clasificación según el PIB ajustado por poder de compra, siguiéndole Estado Unidos muy de lejos, siendo Indonesia la cuarta doblando exageradamente la producción tanto de Japón como de Alemania.

Razones del avance

Las explicaciones de un avance así en estos países emergentes vendrían dadas por una combinación de factores, tales como: la profundización de las políticas educativas que se basan en reforzar el capital humano, un aumento de la productividad laboral y una mejora en la calidad institucional y de gobierno. En algunos de los países, como India o Indonesia, también se sumaría un aumento de la población activa trabajadora.

Mejora en el nivel de vida

Por otro lado, se estima que mientras que en los países desarrollados la renta por habitante según el poder de compra no llegaría a multiplicarse por dos en este periodo, en China e Indonesia lo haría por tres y en India por cinco, cerrándose sustancialmente, aunque obviamente no del todo, la brecha aún existente entre “ambos mundos”.

 

Elaborado por Clara Pujadas, basado en elpais.com