#entornoeconomico Un dólar débil para rescatar a China

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La caída del dólar de las últimas semanas es, en mi opinión, una maniobra diseñada y coordinada con el objetivo final de devaluar el yuan, la divisa china, cuyas crisis de los últimos meses la habían convertido en una amenaza para la estabilidad financiera global. A primera vista, parece que la devaluación del dólar (causa) ha arrastrado de forma indirecta al yuan (efecto) a través de rígido tipo de cambio frente al dólar. Pero la causalidad es exactamente al revés. Es decir, con el objetivo de devaluar del yuan (causa) los principales bancos centrales del mundo han diseñado y coordinado la devaluación del dólar (efecto). Una perspectiva que explica la sorprendente caída de la moneda estadounidense como una solución necesaria y totalmente lógica. Como analizaba hace apenas dos meses en La inevitable gran devaluación del gigante asiático, “la devaluación del yuan es necesaria, deseada, e inevitable. La cuestión no es si China va a devaluar su divisa o no, sino cuándo, cómo, y cuánto”.

Las mini-devaluaciones del yuan contra el dólar de agosto del 2015 y de enero del 2016 habían mandado un mensaje claro a los mercados: la fortaleza del dólar y la rigidez de su tipo de cambio eran un problema serio para la economía china, y abrían una nueva y peligrosa etapa en la guerra de las divisas. Un paso natural en el que China intentaba romper sus ataduras con el poderoso dólar, e intentar recuperar parte de la competitividad perdida contra Europa y Japón. Pero la guerra de las divisas que busca exportar los problemas a otros países no arregla nada y contribuye a una insostenible espiral deflacionista que puede acabar destruyendo a todos, como analizo en La amenaza de la proliferación monetaria. Las mini-devaluaciones del yuan convulsionaron a los mercados mundiales con enormes pérdidas y volatilidad, e incentivaron la especulación contra el yuan y la salida de capitales, obligando al Gobierno y Banco Central Chinos a intervenir agresivamente.

La transición en el régimen de tipo de cambio es extremadamente delicada, a lo que hay que añadir los enormes desequilibrios y problemas estructurales que afronta China, que muchos expertos creen podría dar lugar a una crisis enorme y sin precedentes. Ante semejante problemática, y por el interés del bien común, los cuatro jinetes del apocalipsis monetario -la Reserva Federal, el Banco Central Europeo, el Banco de Japón, y el Banco Central Chino- plenamente conscientes de los riesgos, acordaron una tregua en la guerra de las divisas para favorecer una devaluación indirecta del yuan a través de una devaluación del dólar. Una dinámica que me hace pensar en el dicho “si Mahoma no va a la montaña, la montaña va a Mahoma”, porque de una forma u otra, la pérdida de valor de la moneda de China era y sigue siendo “necesaria, deseada, e inevitable”.

Tregua en la guerra de divisas

De esta manera, la depreciación implícita del yuan se ha producido a través de dos frentes paralelos. Por un lado, la tregua en la guerra de las divisas, el pacto de caballeros acordado durante las recientes reuniones del G-20, que limita el uso de políticas monetarias para la manipulación de los tipos de cambio. Así se explica el drástico cambio de estrategia del BCE del pasado 11 de marzo, con más mecanismos directos dirigidos a fomentar el crédito interno, y con menos mecanismos indirectos dirigidos a la devaluación competitiva del euro, como había hecho hasta entonces -como analizo en Tregua en la guerra de las divisas-. Un pacto que ha impactado a Japón más que a nadie, con la rápida apreciación del yen e importantes caídas en la bolsa Japonesa, tal y como explico en Abenomics y el Helicóptero Monetario. Por otro lado, la drástica revisión a la baja de tipos de interés en los Estados Unidos. Una nueva muestra del poder de la narrativa de los bancos centrales que complementa medidas “cuantitativas” con medidas “cualitativas”, como demostró Mario Draghi con su “whatever it takes” que marcó un punto de inflexión para el euro y para Europa. En esta ocasión, Janet Yellen, la presidenta de la Reserva Federal, sorprendió a casi todos con tono ultraconservador que abría la puerta a posibles bajadas de tipos de interés -en vez de subidas, como esperaba el mercado- debilitando al dólar y dando una nueva dosis de acomodación monetaria para los mercados globales. El resultado neto ha sido una devaluación del yuan contra su cesta de importaciones y exportaciones, que también ha contribuido a las subidas de los mercados de materias primas, mercados emergentes y, en general, los activos de riesgo. Una dinámica que puede continuar a medio plazo, pero difícil de mantener indefinidamente porque la debilidad del dólar es insostenible.

La economía de Estados Unidos está recibiendo una potente ronda de incentivos indirectos a través de la debilidad del dólar, los bajísimos tipos de interés a largo plazo, las altísimas valoraciones en la bolsa y el amplio acceso de crédito a un coste bajo. Todos ellos factores muy favorables tanto en términos absolutos como relativos para el desarrollo económico en los Estados Unidos, y que obligarán a la Reserva Federal a subir tipos de interés, devolviendo a la divergencia de las políticas monetarias, y favoreciendo la apreciación del dólar. Las condiciones actuales son una ventana de oportunidad que debe aprovechar China para reactivar el crecimiento y desligar su moneda del dólar, esperando que Japón y Europa respeten la tregua, y esperando también que los mercados reaccionen de forma positiva. Y cuanto antes mejor, porque la bolsa y los mercados de crédito chinos están empezando a dar nuevas señales de estrés ante unos problemas que vienen de lejos y que no se van a solucionar fácilmente. El gobierno Chino lo sabe, y está intentando reequilibrar y restructurar su economía, a la vez que mantener niveles mínimos de crecimiento. Un proceso extremadamente delicado, que utilizando la metáfora de Mohamed El Erian, puede ser determinante en dirección de la economía y mercados mundiales ante el “cruce de T” que se avecina.

Fuente: elmundo.es

Comentario:

En China hoy hay una crisis que esta afectando al resto del mundo, se esta llevando a cabo una política monetaria expansionista, decidida por el estado, que tiene como principal objetivo aumentar la cantidad de dinero en circulación. Para esto necesita devaluar e yuan lo que favorizará el consumo, la inversion, y las exportaciones.  Estados Unidos esta devaluando su moneda con el objetivo de devaluar el yuan y devolver la estabilidad económica.

Maria Isabel Muñoz

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