Los precios de los productos alimenticios superan 7 veces la inflación

14501963207866La inflación repuntó cuatro décimas en noviembre en tasa anual respecto al mes anterior por el encarecimiento del recibo de la luz y el efecto escalón (descenso inferior de los precios a los registrados hace un año) de los combustibles. Aún así,el IPC general sigue por cuarto mes consecutivo en tasas negativas (-0,3%).

Sin embargo, las variaciones de los productos básicos, que afectan a las rentas más bajas y pensionistas o parados, siguen muy por encima de la inflación. Sucede sobre todo en la alimentación, cuya tasa se situó en este mes en el 1,7%, es decir, seis veces por encima del índice general. El alza de los alimentos sin elaborar crece al 2,6%.

De las 38 subclases de alimentos cuyos precios compara el INE, sólo cinco registran un crecimiento inferior o similar al IPC en el último año. Todos los demás, es decir, 33 en total, acumulan precios superiores.

Por ejemplo, comprar aceite cuesta un 28,3% que hace un año. Cocinar con patatas supone un 13% más y un 5,4% vale más la pasta. A la espera aún del subidón navideño, el pescado congelado subió en noviembre un 4,6% mientras el fresco aumentó un 1,4%. Por su parte, consumir legumbres y hortalizas frescas supone un 4,4% más, y comer frutas o crustáceos cuesta un 4% . La carne de ovino ya supone un 1% más y los preparados de carne un 1,9%. Incluso los productos de casquería han subido al 1,5%. Y el pollo ya se encuentra por encima del IPC general (0%), así como los huevos (0,6%), el arroz (0,1%), chocolates (1,8%), café (0,9%), agua mineral (1%) e incluso la cerveza (1% más). Sólo la leche cuesta menos (-4,5%) o la carne de porcino (-2,1%), el azúcar (-3,5%) o la mantequilla y margarina (-2,2%).

Vestir es también más caro. Todas las subclases que mide el INE están en tasa positiva. El calzado de mujer cuesta un 1,5% más y la ropa interior de hombre un 1,3%. Incluso la reparación y limpieza del textil ha aumentado un 0,9%. Mientras,echar medias suelas a los zapatos crece un 1,5%.

Además, la tasa de alcantarillado es superior en un 0,7%, y la electricidad un 0,4%.Reparar un electrodoméstico cuesta un 1,2% más y un 1,5% añadido supone adquirir una vajilla o comprar medicamentos (1% más). Los coches han subido un 3,9% pese a la subvención del Plan Pive mientras que organizarse un viaje supone un 4%. Mandar una carta es un 10,2% más caro que hace un año. Lo mismo ocurre con los libros de texto (2,1% más) , así como la educación infantil (1,6%), o la enseñanza obligatoria (0,9%) en manos públicas o el bachillerato (1,2%). Por su parte, los bares y restaurantes han subido los precios un 0,9% y los hoteles un 2,5%. A todo esto se añaden las alzas de todo tipo de seguros: médicos 4,6%) más; vivienda (2,7%) o del automóvil (2,2%).

Es evidente que España necesita muchas reformas estructurales para liberalizar sectores para que los precios sean por fin competitivos. Nada de esto figura en los programas electorales de los partidos. Mientras, los sueldos hasta noviembre han repuntado un 0,75% de media, un cuarto de punto por debajo del pacto de moderación salarial suscrito por la patronal y los sindicatos. Las pensiones subieron un 0,25%.

En todo caso, los pensionistas son los más perjudicados ya que apenas pueden beneficiarse del descenso de los precios que posibilitan que la inflación media se sitúe en el -0,3%. Por ejemplo, la caída de los carburantes (-13%) no les afecta porque no conducen en la mayoría de los casos. Tampoco tienen acceso a la competencia de precios que existe en los equipos informáticos, con un descenso del 7,1%, porque tampoco usan estos servicios. Lo mismo sucede con los servicios de móviles (-5,7%) y no compran equipos de imagen y sonido o fotográficos(-4,3%).

COMENTARIO

La tasa de inflación en noviembre en tasa anual repuntó cuatro décimas en tasa anual respecto al mes pasado, por el encarecimiento del recibo de la luz y los combustibles, y aun así el IPC sigue en niveles negativos por cuarto mes consecutivo (0.3%).

Además el cambio en los productos básicos que afectan a las rentas más bajas y pensionistas o parados están muy por encima de la inflación. Los más perjudicados son los pensionistas ya que los únicos productos que podrían beneficiarse de una disminución de precios son los que menos utilizan: carburantes, informática, telefonía y equipos de imagen y sonido. Sobre todo los productos alimenticios son los que más han sufrido un encarecimiento, cuya tasa esta seis veces por encima del índice general (1,7%). De los 38 productos que analiza el INE, 33 han aumentado el precio.

Ejemplos de productos alimenticios superiores al año anterior durante este mes de noviembre:

  • Aceite 28,3%
  • Patatas 13%
  • Pasta 5,4%
  • Pescado congelado 4,6% y pescado fresco 1,4%
  • Legumbres y hortalizas frescas 4,4%
  • Frutas y crustáceos 4%
  • Carne de ovino 1% y los preparados cárnicos 1,9%

A todo esto falta el incremento de precio navideño en cuanto a carne, pescados, crustáceos…

Otros productos también han registrado un aumento como:

  • Calzado femenino 1,5%
  • Ropa interior masculina 1,3%
  • Electricidad 0,4%
  • Medicamentos 1%
  • Envíos de cartas 10,2%

Es impensable que los productos aumenten un siete veces su inflación antes de vísperas navideñas cuando se sabe que aumentaran mucho más a mediados del mes de diciembre. Quienes más sufren esta subida es la clase baja, parados y pensionistas que les costara más cubrir sus necesidades básicas. España necesita una reforma estructural para regular los precios y liberalizar los sectores.

 

Elaborado por Chantal,

A partir de la fuente: EL MUNDO

Josep Tejedo: “Las ventas en alimentación bajarán un 2% en 2013, sobre todo en productos caros”

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Josep Tejedo, director de Mercabarna Mercabarna

La siguiente noticia publicada en la Vanguardia el día 3/12/2012, nos explica que  Josep Tejedo es el director de Mercabarna desde hace poco más de ocho meses. El responsable del mercado de abastos de Barcelona asegura que los hábitos de consumo han cambiado, de la misma manera que ha cambiado la organización de la sociedad. La crisis ha provocado una reducción de las ventas y las nuevas operadoras logísticas, como las de las grandes superficies, obligan a Mercabarna a adaptarse. El director general de la unidad alimentaria asegura que la calidad y exclusividad de los productos que se comercializan son la mejor baza del mercado de la Zona Franca.

¿Cómo afecta la crisis económica al sector de la alimentación?
No fue un sector especialmente afectado por la burbuja. Cuando las cosas iban bien y había una gran opulencia económica y sectores que crecían mucho, la alimentación no subía especialmente. Ahora tampoco baja mucho. Sin embargo, es cierto que las toneladas que se venden son menores que las del año pasado y prevemos que en 2013 todavía seguirán bajando, del orden de un 2%, en especial los productos más caros.

¿Cuáles son los productos más afectados?
Va en función del coste unitario de los productos. La fruta es lo que menos baja porque el precio por pieza es bajo. En cambio, comercializamos menos toneladas de pescado o de carne, porque la carne que se toca en Mercabarna es cara, como la ternera o el cabrito.

¿La crisis ha traído cambios en el consumo?
Se consume de manera diferente que años atrás. No hay compras tan grandes. El volumen al final del mes se mantiene, pero las compras son más pequeñas y más frecuentes. También hay nuevas formas de distribución, como por ejemplo las plataformas logísticas de los grandes supermercados, que no pasan por Mercabarna. Y tenemos que adaptarnos para competir. No queda más que buscar nuevos mercados y reducir los gastos.

¿Qué gastos no pueden recortarse?
La calidad. Aquí hay 16 veterinarios las 24 horas del día. Todo lo que sale de aquí está muy controlado. Por contra, apuramos en logística, buscamos canales más baratos para tener un gasto inferior y poder competir en precio. Tenemos que llevar el producto al mercado o al comercio de manera más económica.

¿Cómo se diferencia Mercabarna de las nuevas distribuidoras?
La clave de Mercabarna es que sus productos son exclusivos, están bien hechos y los operadores se adaptan a sus clientes. Aquí no solo vendemos alimentos, sino que se filetea, se corta o empaqueta a petición del cliente. Garantizamos que mercados como por ejemplo La Boquería tenga productos exclusivos y exóticos. Este mercado es muy conocido por la gran variedad de productos que ofrece. Pues bien, todos salen de Mercabarna. Los operadores también se adaptan a las necesidades y peticiones de sus clientes de restauración, por ejemplo, que necesitan productos especiales a horas determinadas. Además, en Mercabarna hay empresas con un alto valor añadido, especializadas, por ejemplo, en la maduración de plátanos o en el envase de las diferentes clases de patatas.

¿Cómo afecta a la demanda la diversidad religiosa?
Hay colectivos que piden cosas diferentes a las que se consumían aquí tradicionalmente, por eso han surgido paradas especializadas. Por ejemplo nuestro matadero, que funciona todo el día, puede matar animales por el rito Halal, tal como exige la ley islámica.

¿El aumento de comercios regentados por extranjeros también ha cambiado los hábitos de venta mayorista?
Sí. Cada vez hay más supermercados de 24 horas y también nos adaptamos a eso. Se han creado unas nuevas necesidades y el empresario es el primer interesado en adelantarse y adaptarse a las necesidades y demandas de sus clientes.

Todos los cambios sociales y culturales se acaban reflejando en la alimentación.
El auge de las familias monoparentales, nuevos hábitos de consumo, la compra de productos precocinados… Son aspectos a los que debemos responder. En Mercabarna hay 720 empresas que están en constante innovación, no pueden conformarse con vender lo habitual. Se innova constantemente en formas de embalaje, se investiga en la caducidad de alimentos y se estudian las preferencias de consumo a raíz de los cambios en la sociedad, que han provocado, por ejemplo, la preparación de más envases con una única ración.

Entre los objetivos de futuro, ¿está mejorar la movilidad del polígono?
Por Mercabarna pasan cada día 25.000 personas y circulan unos 13.000 vehículos, muchos de ellos pesados. Tenemos que mejorar los accesos y para ello formamos parte de los diferentes órganos que plantean la mejora de la movilidad de la Zona Franca. Los accesos al Puerto se deben mejorar pero sin afectar a Mercabarna. También debemos mejorar la movilidad en el interior de la unidad alimentaria. Para ello hemos proyectado la construcción de un segundo aparcamiento en altura para camiones. Tenemos que reducir los embotellamientos de tráfico, que los operadores no pierdan más tiempo del necesario en cargar y descargar, para que puedan dedicarse a su negocio y no al de la gestión del tráfico.

¿Qué otras mejoras en infraestructuras prevé a medio plazo?
Hemos hecho obras en la depuradora, que ahora es mixta, antes era química y ahora es química-biológica. Esto significa que más operadores puedan utilizar la depuradora para tratar sus aguas. Aquí hay mucha agua sucia después de limpiar el pescado o de la matanza de los animales. Ampliando la depuradora en la parte biológica tenemos agua para nuestro uso. Todo el mercado, las 87 hectáreas, se limpia cada día y ahora lo podemos hacer con agua depurada, de manera que reducimos el gasto.

También generan muchos residuos.
Cada año reciclamos 50.000 toneladas, que son los residuos que genera una ciudad de 80.000 habitantes. Pero aquí no se tira nada. Ahora estamos estudiando la manera de poder sacar un beneficio de estos residuos, por ejemplo las escamas de los pescados. Veremos qué pueden hacer algunas empresas especializadas con los distintos residuos que generamos y si así podemos conseguir recursos complementarios.

¿Recortar gasto o ampliar ingresos?
Nuestro objetivo es reducir costes, producir con la misma excelencia pero con menos dinero. Este es el mayor centro de refrigeración de España y por lo tanto tenemos un gasto de energía brutal. Buscamos traer energía más barata. Hay una empresa intenta utilizar el frío que se desprende de la deslicuación del gas de Argelia. Esto nos permitiría no gastar tanta energía y utilizar este frío residual para la producción de frío. La competencia es enorme, hay empresas que lo están pasando mal y nuestro objetivo es que tengan ventajas por estar aquí, más de las que ya tienen.

Otro de los objetivos es buscar nuevos mercados.
Desde Mercabarna abastecemos a 10 millones de personas. Tenemos en marcha un proyecto para la internacionalización de las empresas que hay en la unidad alimentaria. Nuestros principales mercados extranjeros actualmente son Francia e Italia, pero hay que tener en cuenta que Barcelona es un puerto mediterráneo no sólo para circuitos pequeños. Tenemos operadores que han conseguido clientes fuera y a los que tenemos que ofrecer la logística adecuada para que puedan llevar su producto al destino en los tiempos marcados. Hasta ahora hemos respondido a las necesidades del operador que consigue un cliente fuera, pero a partir de ahora vamos a ‘provocar’ esa internacionalización, para que incremente.

CONCLUSIÓN

En una crisis económica, los primeros productos que tienen consecuencias negativas son los innecesarios. Pero como esa noticia nos refleja, ahora los que disminuyen también son los necesarios, como la alimentación. En este caso, la población deja de consumir los productos normales o de lujo y empieza a comprar productos inferiores. Por lo tanto, los bienes caros tienen menos demanda.

FUENTE: La Vanguardia