Brechas de productividad: qué son y cómo afectan a los salarios

384AB00E-F87D-42E0-A42E-6060B518F01F.jpegEl paisaje corporativo se ha vuelto cada vez más desigual, con éxito de las empresas más productivas, mientras que las menos productivas fallan al mantener el ritmo. Esto importa no solo para el crecimiento económico, sino también para la desigualdad: nuestra investigación demuestra que, mientras aumenta la distancia que las separa en términos de productividad, las empresas también se están volviendo más desiguales en la cantidad que pagan a sus empleados.

Otras investigaciones han documentado que la brecha salarial entre empresas está contribuyendo a una creciente desigualdad de sueldos, pero nuestro trabajo hace dos aportaciones adicionales. Primero, empleamos nuevos datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) que son representativos de la población de negocios al completo en 16 países. En segundo lugar, hemos podido vincularlos a la productividad de las empresas y varias medidas de las políticas del mercado laboral.

Los datos también demuestran que, al principio de la década de 2000, esta brecha fue impulsada principalmente por las empresas de peor rendimiento que no podían mantener el ritmo de las empresas medias. Desde mediados de la década de 2000 – y especialmente en el sector de serviciosE – también ha sido cada vez más frecuente el caso de empresas de mayor rendimiento que están dejando atrás a las empresas medias.

El premio Nobel Dale Mortensen argumentó que las diferencias de productividad podrían provocar una dispersión salarial: “¿Por qué se les paga de forma distinta a trabajadores similares? ¿Por qué pagan más algunos trabajos que otros? He apuntado a que la dispersión salarial de este tipo refleja diferencias en la productividad de los empleadores”.

Cuando más productividad significa sueldos más altos, las crecientes brechas de productividad entre empresas pueden traducirse en brechas salariales. En efecto, eso es exactamente lo que nos indican los datos.

Elaborado por Guillermo Calleja a partir de http://www.hbr.es

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#EntornoEconómico: El ‘secreto’ de Alemania para mantener una industria competitiva con salarios muy altos

El “secreto” de Alemania es una fuerte inversión en el I+D+I, invierten un 2,86% del PIB, una inversión muy alta comparada con España y otros países de la Unión Europea, en este sector. A parte de la productividad que ofrecen todas sus empresas y el gobierno.

Según explican desde la firma de inversión francesa Natixis, “para asegurar que el nivel de ingresos de los empleados de la industria sea alto sin que el sector pierda competitividad, una de las soluciones ha sido desregular el mercado laboral de los servicios que consume la industria”, de este modo se consigue ‘abaratar’ algunos de los inputs y, por ende, el bien final fabricado por ese sector. Hoy justo, Volkswagen ha pactado con sus empleados en Alemania una subida salarial del 4,8%.

Como podemos observar Alemania se preocupa mucho porque estos sectores, los industriales no pierdan competitividad y las empresas sigan dando un salario justo a sus trabajadores.

La inversión que hacen con el I+D no solo tiene que ver con el buen ahorro y gestión que hacen del dinero del país, sino del tejido productivo, que ya he dicho antes que es muy alto. A demás al contrario que en España, Alemania ayuda y protege mucho a las empresas grandes que son las que en el fondo tienen mayor impacto en la economía del país.

Así también sus productos no se vuelven más baratos y no se convierten en gangas para otros países y los salarios laborales siguen siendo altos.

Comentario elaborado por Maria Sabaté, a partir de la fuente: elEconomista

Observatorio de la Crisis: La Caida de Japón

Sabemos que en una economía global el efecto “vasos comunicantes ” o efecto “dominó”, como prefieren llamarle otros es inevitable, pero ver como es dependiente una economía como la de Japón siempre preocupa más.

Aquí los principales indicadores que comenta hoy AméricaEconomía:

  1. La producción industrial de Japón registró una caída récord en noviembre, ya que las empresas redujeron a la mitad sus líneas de manufactura ante un súbito descenso en la demanda global, lo que reavivó los temores a que la segunda economía global enfrente una prolongada recesión. La producción industrial cayó un 8,1% en noviembre respecto al mes anterior, con lo que registró su peor caída y superó la mediana de los pronósticos del mercado de un 6,8% de baja.

  2. La inflación de precio al consumidor subyacente se desaceleró bruscamente por la caída en los precios del petróleo, elevando los fantasmas de un retorno de la deflación y abriendo la opinión de que el Banco de Japón podría ser obligado a adoptar nuevas medidas para ayudar a las finanzas corporativas, con poco espacio para bajar las tasas de interés, que ya están cerca de cero.

  3. La inflación subyacente de precios al consumidor medida a tasa anual bajó a un 1% en noviembre, desde un 1,9% en octubre, debido a las bajas en los precios del petróleo y ampliamente en línea con la mediana de previsiones del mercado de 1,%. La rápida desaceleración inflacionaria reafirmó la visión de que Japón podría retornar finalmente a la deflación, quizás a mediados del próximo año.
  4. Con gran parte del mundo desarrollado en recesión y las econoas emergentes perdiendo terreno rápidamente, muchos economistas piensan que la economía japonesa, orientada a las exportaciones, podría caminar hacia una de las peores contracciones de la historia este trimestre y el próximo.

Un desplome en la demanda global y la reciente alza del yen han remecido las exportaciones niponas, obligando a Toyota Motor Corp, la automotriz más rentable del mundo hasta hace poco, a prever su primera pérdida operacional consolidada.

“A la luz de los crecientes temores a la deflación en la economía global, el Banco de Japón podría pronto ser presionado a implementar medidas que podrían ser definidas como de alivio cuantitativo”, dijo Takeshi Minami, economista jefe de Norinchukin Research Institute.