Peralada, un imperio diversificado entre el sector del juego y el vino

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Del casino de Barcelona al grupo vinícola castillo de Peralada, pasando por la explotación de hoteles, campos de golf, producción de ostras y mejillones en el delta del Ebro y la fabricación del plástico de las bolsas de patatas. Así es el grupo Peralada, el nuevo propietario de la emblemática bodega Navarra Chivite, que hasta ahora estaba en manos de la banca. Con esta compra, la compañía familia se hace con marcas como Gran Feudo y Viñas Salceda Y da un nuevo salto en el sector del vino, donde refuerza su posición en La Rioja y entra en las denominaciones de origen Navarra, Ribera del Duero y Rueda.
Con sede en Barcelona, el grupo Peralada es un holding empresarial controlado al 100 × 100 por la familia Suqué Mateu. Se calcula que con el conglomerado factura unos 300 millones de euros que proceden, fundamentalmente, de tres líneas de negocio: los casinos que explota en Cataluña y Latinoamérica, las bodegas de vino y cava, y el fabricante de fin de propileno Poligal, con plantas en Galicia y Portugal.
Los orígenes de este emporio empresarial se encuentran en el abogado y empresario barcelonés Damià Mateu, que fue uno de los socios fundadores, en 1904, de la mítica firma de automóviles la Hispano Suiza. Fue su hijo, Miquel Mateu, quien empezó a diversificar el patrimonio familiar al adquirir en 1923 el castillo de Peralada, del siglo XIV, situado en el Alt Empordà (Girona), donde inició la producción de vino.

Mateu, que fue alcalde de Barcelona y presidente de La Caixa, se apoyó en su yerno, Artur Suqué, para impulsar el negocio del vino, aunque la gran expansión del grupo se produjo al final de los años 70 la adjudicaste las licencias para abrir los tres únicos casinos que hubo durante varias décadas en Cataluña, entonces ubicados en Peralada, Lloret de Mar y Sant Pere de Ribes.
Hoy, el matrimonio formado por Carmen Mateu y Artur Suqué A cedido el testigo a sus tres hijos Isabel, Miguel (consejero delegado) y Javier Suqué Mateu (presidente).
Bajo la gestión de la nueva generación, el grupo Peralada sea internacionalizado, ha incrementado su tamaño ya impulsado la profesionalización de las distintas líneas de negocio.

La división de casinos optó por expandirse a Latinoamérica con la firma de una alianza con el grupo argentino Boldt, con quien explota al 50% cinco casinos ubicados en Argentina, Uruguay y Chile. En España la empresa sigue gestionando tres de los cuatro casinos de Cataluña – ubicados ahora en Barcelona, Peralada y Tarragona – ya entrado también en el sector del juego online.
Poligal, que acaba de celebrar su 25 aniversario, es una de las filiales del grupo que ha recibido mayores inversiones, lo que ha convertido la compañía en uno de los referentes europeos en la producción de film de plástico para el envasado de patatas fritas, galletas, pan de molde o pasta alimenticia. Con una facturación de más de 80 millones, Poligal suma a la ahora a las fábricas de Galicia y Portugal una tercera planta en Polonia.

La compra de Chivite a la banca forma parte de la estrategia de adquisiciones selectivas que la familia activado para incrementar su tamaño del sector vitivinícola español. La compañía, que produce marcas tan conocidas como Blanc pescador, Cresta Rosa, Castillo de Peralada y Gran Claustro, pasar a facturar ahora más de 60 millones con sus bodegas, que operan en denominaciones de origen como Empordà, Priorat, Cava, La Rioja y a partir de ahora también Navarra, Ribera del Duero y Rueda. La compra de Chivite se suma a las adquisiciones de la bodega Oliver Conti y del cava ecológico Privat.

El gran proyecto que tiene ahora en marcha la familia es la construcción de una nueva bodega en Peralada diseñada por el estudio RCR, ganador del último premio Pritzker de arquitectura, en la que invertirán 30 millones de euros.

Elaboración propia a partir de Expansión.com