Contratos exprés

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Uno de cada dos, el 46,7 %, de los contratos firmados en abril, fue de menos de tres meses y más de la mitad de ellos, inferior a una semana, según los últimos datos del Servicio Público de Empleo Estatal. Así pues fué un total de 426.035 los contratos que tuvieron una duración inferior a una semana, y casi 750 mil contratos de duración máxima de 3 meses, donde se estipularon y firmaron la mayoría durante la semana santa, fecha muy marcada por el amplio turismo que se generó en el país.

Por sexos, la contratación temporal de muy corta duración fue algo mayor entre las mujeres: el 28,9 % de los contratos firmados por ellas duró menos de una semana frente al 24,7 % que supusieron en los hombres y mirando a los contratos de hasta tres meses, los hombres firmaron 390.253, y las mujeres, 358.429.

Así, por sectores, los servicios aglutinaron 7 de cada 10 contratos de abril con especial peso de la hostelería que, con 363.945, superó con diferencia a otras actividades económicas como agricultura, con 208.650; industria, con 166.253, o construcción,97.830.

Conclusión :

Desde el Gobierno destacan que, en datos acumulados, en lo que va de año ya se han realizado 631.110 contratos indefinidos, lo que supone un incremento de 69.512 (12,38 %) sobre el mismo periodo del pasado año, en tanto que en el conjunto del mercado laboral la proporción es de tres trabajadores fijos por cada uno temporal.

Noticia extraida de El Economista

Vuelve la tradición en el Trabajo

En los últimos años, debido a los cambios que se han producido en la crisis mundial los trabajadores se han vueltos mas cautelosos respectos a conservar sus puestos de trabajo, en contra de las tendencias provenientes de las culturas empresariales americana, donde se plantea que en el cambio esta la riqueza profesional.

Existen varios aspectos que los trabajadores tienen en consideración para mantenerse dentro de un puesto de trabajo, los cuales han variado gracias a la introducción de la Generación “Y” en el ámbito laboral, dentro de los más destacados están:

Lo más importante para los empleados es tener un sueldo competitivo (así lo afirma un 72% de los encuestados), mientras que otras variables pierden importancia. Además, dos de cada tres trabajadores (67%) opinan que desempeñar un empleo que les satisfaga es importante, pero este indicador disminuye cuatro puntos respecto a la opinión de hace dos años. También se ha producido un descenso en la importancia que tienen los compañeros (62%), realizar un trabajo desafiante (54%) o trabajar en una compañía con una ética similar a la del trabajador (50%).
También se tiene en cuenta que la percepción de la valoración es importante, como lo demuestran los siguientes datos: sentirse valorado (76%), sentirse reconocido (66%) y trabajar en un ambiente de apoyo (60%) continúan en el top de los elementos que hacen feliz a un trabajador, pero pierden 10 puntos de importancia respecto a la última edición del informe.
En los últimos años la retención por parte del jefe de la empresa pierde importancia: Hoy esa cifra desciende hasta el 22% y en la primera posición de los retos del entorno laboral se sitúa contratar a los empleados adecuados.
Hoy en día lo mas importante es la satisfacción de los empleados. En los últimos dos años, la satisfacción de los empleados ha aumentado respecto a:
– Número de horas trabajadas: un 50% está contento, un 12% más que en 2006.
– Oportunidad de aprender algo nuevo: un 40% está satisfecho, un 13% más que en 2006.
– Cantidad de trabajo que pueden manejar: 38%, un 8% más que en 2006.
– Nivel de compensación: 29%, un 8% más que hace dos años.
Sin embargo, la satisfacción sigue siendo mucho más alta entre los jefes que entre los empleados, entre 8 y 15 puntos de diferencia según las cuestiones.
Dentro de la sicología laboral los expertos adjetivizan dos actitudes: temerosos y esperanzados. “Los primeros son los que tienen pocas posibilidades profesionales posteriores si pierden su trabajo -explica la presidenta- por cuestiones de edad o carencias en formación, experiencia o idiomas. Estos reaccionan queriendo demostrar su imprescindibilidad en la empresa. Los segundos esperan con una actitud más cómoda la reestructuración. Porque saben que esto les supondrá, en última instancia, una indemnización interesante y acabarán en el paro, cobrarán prestación y… se repiten que esto de la crisis pasará. Ya buscaré trabajo más adelante, te dicen. Es la gente más joven y formada, con más alto índice de empleabilidad”.

Hemos pasado del síndrome del quemado al síndrome del superviviente. Este último lo sufren quienes, testimonios de la marcha de compañeros de trabajo, sienten una mezcla de culpabilidad y desamparo por haberse salvado de la quema. La teoría en la que sociólogos y psicólogos laborales nos entrenaron en la última década sostenía que el bienestar de los trabajadores aumentaba la productividad. Hoy, que el malestar es mucho más común, ¿qué cuenta? “Si trabajas bien o mal, ya lo has demostrado en su día. No es algo que se pueda forzar en pocas semanas”, explica Vílchez. De modo que de poco sirve la estrategia de intensificar el trabajo. “Las trayectorias de las personas siguen una inercia, positiva o negativa, al margen de crisis”.

Diferencia entre las generaciones:
Los trabajadores de la ‘Generación Y’ (nacidos entre la década de los 80 y el año 2000) están creciendo, convirtiéndose en más pragmáticos y sus expectativas están evolucionando. Los trabajadores de la ‘Generación X’ (nacidos entre 1961 y 1980) invierten más en mantener su situación profesional que en cambiarla. Por su parte, los “babyboomers” (los nacidos entre 1945 y 1960) se sienten los portadores de la cultura corporativa, legal e histórica. Ellos demandan el reconocimiento de su contribución al trabajo, pero sienten la presión de la desaceleración económica, que puede destruir sus planes de jubilación.