Un paso más hacia el futuro.

Cada día se habla más del coche eléctrico, de las nuevas tecnologías, pero en general los ciudadanos no saben muy bien a qué se enfrentan con la llegada de esta nueva movilidad. Sobre todo hay dos cuestiones importantes, si habrá suficientes puntos de recarga para todos los coches y si habrá energía suficiente para abastecer el sistema eléctrico español. El plan firmado para dentro de 5 años situaría a España a la altura de la apuesta de Europa, con 90.000 puntos de recarga.

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Pero lo que falla es la confianza del usuario. Son muchos los que aún no se deciden por adquirir un coche eléctrico, no solo por su coste, sino por la falta de confianza en que la red sea capaz de aguantar esta nueva demanda, y también por la ausencia de puntos de recarga públicos. Para tratar de impulsar también en este sentido la llegada de este nuevo concepto de movilidad, REE ha firmado un importante convenio de colaboración con la Federación Española de Municipios y Provincias, FEMP.

Lo que se busca con este convenio es ayudar a los ayuntamientos grandes y pequeños a desarrollar una nueva infraestructura que debe crecer exponencialmente en los próximos años. La red pública de recarga para el coche eléctrico cuenta con unos 4.800 puntos, lo que nos sitúa en una posición bastante mala en Europa. El objetivo es conseguir unos 90.000 puntos en un plazo de cinco años, de los que 3.000 corresponderían a los corredores de las principales carreteras españolas, y el resto en los núcleos urbanos. Por ello es importante este acuerdo con la federación de municipios.

Hay diferentes tipos de recarga para un vehículo, en función de su potencia y por ello también del tiempo de recarga. El básico, entre 2,3 y 7,3 kW, supone una noche para una recarga de unos 100 kilómetros. Por encima está la semi-rápida, de 22 kW, que necesita una media hora para hacer 100 kilómetros, la rápida con unos 50 kW que supone unos 45 minutos para hacer unos 300 kilómetros, mientras que la super-rápida, de entre 100 y 150 kW, requiere unos 10 o 15 minutos para poder hacer esos 300 km. Son datos aproximados para poderse hacer una idea de los diferentes tipos de enchufe.

Y lo más importante, el coste para instalar estos puntos de recarga oscila entre los 500 o 1.000 euros para el más sencillo, el que se instala en nuestra plaza de garaje, pasando por los 2.500 hasta 15.000 euros del semi-rápido, entre 40.000 y 80.000 euros del rápido y entre 100.000 y 200.000 euros uno súper-rápido.

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El impresionante impacto de los autobuses eléctricos chinos en el consumo de petróleo mundial.

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La producción de CO2 global es muy elevada, en gran parte esta producción deriva de todo tipo de vehiculos, entre ellos los autobuses urbanos. China ha tenido siempre un gran problema con este tema, la contaminación en algunas ciudades ha llegado a ser la mas alta de todo el mundo, sin embargo, también es el país que mas medidas esta tomando.  Los datos a continuación corresponden a Bloomberg, una empresa estadounidense de datos y estadística.

Se calcula que en estos momentos los autobuses eléctricos en China están ahorrando a las ciudades hasta 279.000 barriles diarios. Y, de paso, una buena cantidad de emisiones en las urbes.

El cálculo se realiza de la siguiente manera. Bloomberg señala que por cada 1.000 autobuses con batería se ahorrarían 500 barriles al día de combustible. A partir de ahí se aplican las multiplicaciones, con los datos que tenga la firma analista.

Lo que sí es público son las previsiones de las autoridades chinas en esta materia. Prevén que para 2025 haya 1,2 millones de autobuses eléctricos en el país. Teniendo en cuenta que en 2016 se consumieron 97 millones de barriles de petróleo al día, los autobuses de China ya representan un descenso en el consumo mundial de combustible diariamente. Pero las cifras mejoran si se proyectan.

Tomando como referencia 2016, al año se consumían 35.244 millones de barriles. Según cálculos procedentes del experimento en Shenzhen, los 1,2 millones de autobuses eléctricos de 2025 ahorrarán 194 millones de barriles al año. Comparando ambas cifras se llega a la conclusión de que estos vehículos reducirán el consumo de petróleo en un 0,5%. Evidentemente, se trata de una estimación que no tiene en cuenta posibles aumentos en el consumo global. Hay muchas otras variantes que también quedan fuera de la ecuación pero la estimación sirve como punto de referencia.

Fuente: blogthinkbig.com

Editado: Jordi Gavaldà