La crisis repercute en África

africa1Un nuevo documento del Banco Mundial preparado para el encuentro de ministros de economía del Grupo de los 20 (G-20) este fin de semana en Reino Unido advierte que la crisis económica podría tener consecuencias a largo plazo para países en desarrollo. Muchos de estos países enfrentan condiciones económicas en deterioro que amenazan con reducir los servicios para los pobres, tales como la salud y la educación. El Banco calcula que la brecha económica para 98 países sería de entre 270.000 y 700.000 millones de dólares.

Sólo una cuarta parte de los países vulnerables tendrá recursos económicos para amortiguar las repercusiones de la recesión financiera, utilizando una red de seguridad social o programas de creación de empleo, según el Banco.

La crisis podría arrastrar a 65 millones más de personas a la pobreza en 2009, si se usa una definición de pobreza de menos de dos dólares de ingreso diario, y también podría provocar que la gente venda los activos de los que depende su subsistencia, que retire a sus hijos de la escuela y que padezca desnutrición, según la investigación del Banco.

Algunos países de ingreso bajo de África al sur del Sahara, protegidos al principio de la crisis financiera, comenzaron a sufrir la presión fiscal que genera la disminución del precio de los productos básicos, una fuente muy importante de ingresos del gobierno, según el documento de antecedentes para el G-20.

La brusca caída del precio del petróleo afectó a países como el Congo, Guinea ecuatorial, Gabón y Nigeria, donde este producto genera más de la mitad de los ingresos. La caída de los otros productos básicos afectó a Cote d’Ivoire, Guinea y varios otros países, según el documento.

El escrito afirma que los países de bajos ingresos de la región dependen fuertemente de la ayuda, pero que aún antes del comienzo de la crisis, los países desarrollados no estaban cumpliendo con las cantidades prometidas, recortadas en casi 39.000 millones de dólares por año.

El sector bancario de Oriente Medio y Norte de África, al igual que África al sur del Sahara, estuvo menos expuesto a la crisis financiera porque estaba menos integrado en la economía mundial, señala el documento de antecedentes para el G-20.

Sin embargo, la mayor preocupación radica en las repercusiones sobre la economía real y las personas. La mayoría de los países de Oriente Medio y Norte de África ya está experimentando una marcada disminución del crecimiento de exportaciones i como resultado de la recesión económica mundial y la disminución de los precios del petróleo.

Se espera que algunos países exportadores de este producto básico, que tienen poblaciones grandes pero cuentan con limitadas reservas extranjeras, experimenten una reducción de más del 20% del PIB en sus balances de cuenta corriente y un margen fiscal muy reducido para atender las necesidades sociales. Los países que crecieron y dependen de los empleos, del envío de dinero e Inversión Extranjera Directa (IED) de los países del Golfo, ya están experimentando señales de tensión.

Los países diversificados no exportadores de petróleo que tienen un fuerte vínculo con Europa en comercio y turismo probablemente sientan las mayores repercusiones debido a la menor demanda europea de importaciones, los gastos en turismo y una contracción en la IED de Europa. Estas debilidades aumentan la necesidad de programas de estímulo fiscal bien financiados y diseñados en muchos países de Oriente Medio y Norte de África.

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