Atinado plan fiscal del Gobierno de Cameron

En diversas ocasiones, el presidente español Mariano Rajoy ha elogiado la política económica del primer ministro británico David Cameron desde que éste llegó al poder, en mayo de 2010.

Ayer, dos años después del inicio de un duro ajuste fiscal que ha calmado a los mercados ante las posibles dudas sobre la solvencia de Reino Unido, Cameron y su Gobierno anunciaron un ajuste fiscal con el que quieren reactivar la economía de Reino Unido.

Los anuncios de rebajas en el tipo que grava las rentas más altas, el incremento de las exenciones a las rentas más bajas y la disminución del Impuesto de Sociedades pretenden animar el consumo y la inversión en el país, cuya economía sólo crecerá un 0,8% en 2012.

Pese al posible coste político de algunas de estas medidas, que la oposición califica de ayuda a los ricos, la disminución de la carga fiscal va en la dirección correcta. Puede servir para que grandes empresarios, ejecutivos de talento y multinacionales inviertan más en el país y ayuden a superar la etapa de austeridad y reducción de deuda.

Además, esos incentivos no van a perjudicar los planes de reducción del déficit al compensarse con más impuestos a la compraventa de residencias de lujo, un mercado que en muchas ocasiones es movido por inversores especulativos de otros países. Pero el Gobierno británico, que espera volver a crecer a un ritmo del 3% en 2015, debe saber que esas decisiones fiscales no son mágicas.

La economía todavía depende en gran medida del sector financiero y los posibles inversores en nuevos sectores pueden encontrar una grave falta de mano de obra especializada. Al menos, Cameron deja el mensaje a Rajoy de que, una vez ganada la confianza de los inversores internacionales, se puede volver a usar la política fiscal para alentar el crecimiento económico.

 

Fuente: Expansión

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