Obama y su propio show en Netflix

El ex presidente de los EE. UU., Barack Obama, está negociando con Netflix sobre una presentación propia, según un informe del New York Times. Tal serie podría darle una plataforma global a través del servicio de transmisión de datos más grande del mundo.

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¿La televisión como una máquina propagandística?

Obama no quiere reaccionar directamente a las políticas de su sucesor, Donald Trump, con el programa previsto, escribe The New York Times. Sin embargo, las cuestiones podrían ser decisivas en los campos que hubieran preocupado a Obama como presidente, como la política de salud, la inmigración o el derecho al voto. Su esposa Michelle Obama también debería asistir.

Los Obamas se han retenido públicamente después de dejar la Casa Blanca. Aunque todavía viven en Washington, difícilmente se los puede ver allí. La presidencia de Barack Obama fue moldeada por las redes sociales tanto como sabía cómo usarla. Según el New York Times, un espectáculo en Netflix, con más de 100 millones de suscriptores, le daría la oportunidad perfecta para continuar difundiendo sus mensajes en la era visual. (SDA)

Editado por Laura Almengot a partir de Blick.ch

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Estados unidos empieza el año con mal pie

imageEstados Unidos se adentró este martes, con la llegada del Año Nuevo, al menos técnicamente, en el temido “abismo fiscal“, como se conoce a la dañina combinación de subidas de impuestos y recortes automáticos en el gasto público, que pueden devolver a la primera economía del planeta a la recesión.

Este martes, 1 de enero, vence en el país una serie de importantes exenciones fiscales, mientras los miembros del Congreso continúan esforzándose por llegar a un acuerdo que permita aprobar en las próximas horas la legislación que neutralice esa subida de impuestos.

El Gobierno del presidente Barack Obama y los dirigentes republicanos del Senado llegaron la pasada noche a un principio de acuerdo sobre un paquete destinado sobre todo a proteger a la clase media estadounidense de la subida impositiva y que aplaza por dos meses los previstos recortes en el gasto público. El acuerdo, que cuenta con el apoyo de la dirección demócrata en las dos cámaras del Congreso, tiene que ser sometido a votación en la Cámara de Representantes, donde los republicanos ejercen el control, y sin cuyo respaldo la nueva legislación no puede entrar en vigor. La aprobación del plan en el Senado contó con el voto a favor de 89 senadores y en contra de 8.

Aunque las subidas de impuestos empiezan a ser efectivas a partir de este martes y los recortes del gasto a partir del miércoles, siempre es posible que el Legislativo anule sus efectos con carácter retroactivo, si la Cámara y el Senado lo deciden así, por lo que el paso por el abismo fiscal sólo sería transitorio y los ciudadanos y la economía no notarían sus efectos.

En un comunicado, el presidente de la Cámara de Representantes, el republicano John Boehner, confirmó que el pleno de la cámara baja considerará el acuerdo que le llegue del Senado, aunque no adelantó si será para aceptarlo tal cual o para tratar de enmendarlo.

El acuerdo

Según lo filtrado hasta el momento, el compromiso prevé la extensión, para las familias con rentas anuales inferiores a los 450.000 dólares, de las rebajas impositivas aprobadas durante la presidencia de George W. Bush. Por encima de ese umbral, la tasa del impuesto sobre la renta subiría del 35% actual a un máximo del 39,6%, lo que supondría la primera subida de impuestos en EE UU en dos décadas, algo a lo que se han opuesto con uñas y dientes los republicanos. La Casa Blanca, sin embargo, habría accedido a elevar, de 250.000 a 450.000 dólares anuales, el umbral de rentas a partir del cual se subirían los impuestos.

El compromiso en ciernes también incluiría un aplazamiento, por dos meses, de  los recortes automáticos del gasto público que deberían entrar en vigor a partir del miércoles. Aparte de la prórroga de las rebajas de la era Bush, el compromiso contempla también la prórroga del subsidio de desempleo para 2 millones de estadounidenses. Las familias de bajos ingresos se beneficiarían igualmente de una extensión de las deducciones por estudios universitarios para sus hijos, y los empresarios verían extenderse los incentivos fiscales a la investigación y el desarrollo,entre otros elementos del paquete.
Por lo que respecta al impuesto sobre los bienes heredados, el tipo aumentaría del 35% hasta el 40%, manteniéndose la exención actual para los bienes valorados en hasta 5 millones de dólares. Según los términos del preacuerdo que han trascendido, tampoco se vería recortada el año próximo la compensación que perciben los médicos por la atención que prestan a los pacientes cubiertos por el programa público de asistencia sanitaria para jubilados (Medicare).

Globalmente, el compromiso supondría para el Tesoro un incremento de ingresos de 600.000 millones de dólares a lo largo de la próxima década, muy por debajo del billón de dólares que el presidente de la Cámara de Representantes, John Boehner, llegó a aceptar a mediados de diciembre.

Fuente: http://www.20minutos.es/noticia/1690558/0/obama/abismo-fiscal/eeuu-impuestos/

Afirman que Obama fue reelegido por el factor económico

Barack Obama ganó la reelección gracias al mismo tema que se presumía que lo llevaría a la derrota: la estancada economía estadounidense

Estados Unidos aún lucha por salir de su recesión más profunda en 80 años y las compañías apenas crean suficientes empleos para mantenerse al ritmo del crecimiento de la población.

Billones de dólares del patrimonio familiar se evaporaron con el estallido de la burbuja inmobiliaria y crece la brecha entre ricos y pobres.

Pero históricamente los estadounidenses suelen reelegir a los mandatarios que presiden durante períodos de crecimiento económico incluso si éste es modesto.

Y ese patrón parece haberse aplicado también con Obama. Aunque nadie espera un crecimiento vigoroso, la economía ha mejorado sostenidamente durante el último año.

“Jamás iba a ser una victoria arrolladora”, dijo John Sides, un profesor de ciencia política de la George Washington University. “Pero siempre parecía que iba a perder”.

El presidente demócrata dio grandes pasos para estimular la economía, pero eso no pareció ayudarlo mucho con los votantes. Las encuestas muestran profundas divisiones sobre los méritos de las medidas de estímulo introducidas en el 2009, sus reformas del sistema financiero y el rescate del sector automotor.

Pero sí hicieron la diferencia en estados cruciales. Obama concentró sus esfuerzos de campaña en Ohio, donde uno de cada ocho empleos están ligados a la industria.

Eso podría haberlo ayudado a limitar sus pérdidas entre los votantes blancos de sexo masculino, un segmento del electorado que su rival Mitt Romney ganó abrumadoramente en el resto del país.

Según un sondeo de Reuters/Ipsos, Obama perdió el apoyo de los hombres blancos en todo el país por una diferencia de 21 puntos porcentuales. En Ohio, sin embargo, perdió ese nicho de votantes por sólo 12 puntos.

Obama fue además ayudado por el hecho de que los votantes culparon principalmente de la recesión a su antecesor republicano George W. Bush. Obama hizo de ese mensaje el eje de su campaña, argumentando que Romney volvería a implementar las políticas que condujeron a la crisis.

Si la campaña de Romney quería centrar la elección en la gestión económica de Obama, la campaña del presidente quería en cambio presentarla como una opción entre dos candidatos.

La campaña de Obama atacó desde el inicio con anuncios negativos que presentaban al multimillonario ex ejecutivo de un fondo privado como un ejecutivo poco preocupado por la suerte de la gente común y corriente.

Esos ataques contrastaron con la campaña que condujo a la histórica victoria de Obama en el 2008, pero lograron desacreditar a su rival a los ojos de muchos votantes.

“Muchos de los votantes blancos de clase media que no tienen títulos universitarios llegaron a la conclusión de que Romney simplemente no es uno de los nuestros”, dijo Greg Valliere, un analista del Potomac Research Group.

FUTURO ESTANCAMIENTO

La estrecha victoria de Obama no asustará a los republicanos, que retienen el control de la Cámara de Representantes. Los demócratas de Obama mantienen el Senado, pero habrán moderados en las filas de ambos partidos.

Eso es una receta para un estancamiento y tensos enfrentamientos sobre impuestos y gastos. Lograr consenso en relación a las legislaciones más ordinarias será ahora difícil.

“No va a haber mucha buena voluntad en el Congreso”, dijo Julian Zelizer, un profesor de historia de la Princeton University. “Las filas de los partidos se endurecerán tras esta elección”.

La creciente polarización podría volver difícil gobernar Estados Unidos, pero facilitó la campaña de Obama. En una era de intensos sentimientos partidarios, Obama gozó de más apoyo de los miembros de su propio partido que otros predecesores demócratas como Jimmy Carter o Bill Clinton.

“Hay simplemente muchas menos personas que van a pasar de un candidato para otro. Hay un endurecimiento en ambos lados”, dijo Taylor Griffin, que asesoró al candidato republicano John McCain durante la campaña del 2008.

Para los republicanos, la reelección de Obama implica cuestionamientos incómodos.

Por segunda elección consecutiva, el candidato presidencial republicano fue incapaz de lograr más de uno de cada tres votos latinos. Y el partido podría tener problemas en el futuro si no logra seducir a ese sector del electorado que crece rápidamente.

El centro de gravedad de los republicanos está ahora en la Cámara de Representantes, donde muchos legisladores representan a distritos conservadores. Tienen, por lo tanto, pocos alicientes para comprometerse en temas como la reforma migratoria, que podría irritar a su base de votantes blancos y de mayor edad.

Romney tuvo que superar las sospechas de los republicanos conservadores para conseguir la nominación republicana y fue incapaz de conquistar a los votantes en estados sin una tendencia definida hasta el último tramo de la campaña.

Pero muchos republicanos podrían concluir que será mejor nominar a un candidato más conservador para las próximas elecciones, dijo John Hudak, de la Brookings Institution.

“El partido se va a desplazar hacia la derecha”, dijo. “El argumento será: ¿Ves? No deberíamos haber nominado a un moderado”.

FUENTE: http://www.rpp.com.pe/2012-11-07-afirman-que-obama-fue-reelegido-por-el-factor-economico-noticia_537956.html

CONCLUSIONES

Al ser Obama re-elegido y al ser su segundo mandato, los republicanos estaran obligados a col·laborar con el presidente Obama ,(ya que no les preocupara su releccion) para hacer un choque urgente y para bajar  el dèficit actual de los estados unidos antes de final de año, sinó USA volveria a entrar en depression y con ello volveria a arrastrar al resto del mundo y sobretodo europa.

Pero tengo la Seguridad que se pondran de acuerdo ambos partidos para que en un periodo no demasiado largo se controle el dèficit de estados unidos y de esta manera se evite una gran depression economica en todo el mundo, ya que la situación de este pais tambien afecta directamente al resto del mundo.

Dos candidatos, una misión

EE UU celebra elecciones con una economía que emite señales de mejora economía.

Detrás de las buenas cifras se esconden problemas de fondo que pueden provocar una recaída.

SANDRO POZZI Nueva York 4 NOV 2012 – 00:00 CET

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El presidente de EE UU, Barack Obama, y el candidato republicano Mitt Romney

La campaña está muy reñida en la recta final de las elecciones que se disputan Barack Obama y Mitt Romney. Pero gane el demócrata la reválida del martes o se imponga el aspirante republicano, la misión del presidente será clara: que la economía de EE UU siga creciendo y que lo haga con la fuerza suficiente para que el mercado laboral vuelva a la normalidad y para reequilibrar las cuentas públicas de una manera convincente y sin sobresaltos.

Los comicios presidenciales tienen lugar cuando EE UU trata aún de superar la crisis más profunda en 80 años, mientras se vive una verdadera lucha de clases económicas y se debate sobre el modelo de Estado creado por Franklin D. Roosevelt durante la Gran Depresión y la II Guerra Mundial. La Administración de Obama afrontó la crisis estimulando el consumo mediante un incremento del gasto público y recortes de impuestos a los asalariados, con la Reserva Federal movilizando todo su arsenal y dejando los tipos de interés prácticamente a cero.

Tanto Obama como Romney mantuvieron durante la campaña las cartas tapadas, evitando fijar objetivos concretos en sus planes económicos para no faltar a sus promesas. Eso, en el caso del presidente, alimenta la impresión de que no puede ofrecer resultados muy positivos de su primer mandato. El aspirante, por su parte, abandera la lucha antidéficit sin especificar dónde meterá la tijera. Solo dice, mirando a Europa, que los recortes los hará con sumo cuidado.

La estrategia del republicano es simple: irse a los datos para poner en evidencia la política “fallida” del presidente. El demócrata reconoce que la recuperación económica es demasiado lenta, pero culpa a factores que se escapan de su control. Ahí habla de las turbulencias globales por la crisis de la deuda soberana en Europa, citando expresamente a España. También culpa a los conservadores por bloquear sus propuestas para crear empleo.

Al cumplirse cinco años del estallido de la Gran Recesión, la perspectiva para EE UU es compleja. El Fondo Monetario Internacional lo resume así: “La recuperación continúa templada, con el empleo muy por debajo de los niveles previos a la crisis. El mercado inmobiliario se estabiliza, pero sigue deprimido”. Y añade que los riesgos se intensifican por las tensiones de la deuda soberana europea y la incertidumbre fiscal en casa.

De los 12,3 millones de personas que están sin empleo en EE UU, el 40,6% lleva más de seis meses sin trabajo. El paro afecta al 23,7% de los jóvenes. En paralelo, ha subido el empleo a tiempo parcial y la tasa de participación laboral bajó al 63%, como hace tres décadas, lo que explica el descenso del paro. Si la tasa de participación estuviera en el nivel de 2009, el desempleo superaría el 11%.

Los economistas coinciden en que la situación sigue siendo complicada, y eso provoca que ni si quiera Obama sea capaz de proponer acciones a corto plazo. Los datos están ahí. EE UU creció en el tercer trimestre a una tasa anualizada del 2%. Esta primera lectura —sujeta aún a dos revisiones— es siete décimas más alta que la del segundo trimestre e iguala la de los primeros tres meses del año. Pero está un punto porcentual por debajo del crecimiento potencial, lo que anticipa que la expansión seguirá siendo modesta.

Hay dos aspectos positivos en esta recta final.

En primer lugar, se observa un mejor comportamiento del lado del consumo (el crecimiento en EE UU depende en dos terceras partes del gasto que realizan los hogares). Y el dato de confianza de Thomson Reuters y la Universidad de Michigan se eleva a los 82,6 puntos, el más alto desde septiembre de 2007. Buena parte de este optimismo se atribuye a la caída en el precio de la gasolina, pero también al incremento del valor de la vivienda y a la mejora gradual del empleo. Esto, señalan desde JP Morgan Chase, “es bueno para el consumo”.

Segundo, el sector de la vivienda empieza a pesar del lado positivo en la balanza del crecimiento tras seis años de corrección. La actividad en el sector inmobiliario subió un 14,4% en el trimestre pasado, algo que venían anticipando los precios de venta y las nuevas construcciones. También contribuyen a la recuperación los trabajos de remodelación de viviendas existentes. Son signos de que hay más confianza para gastar. En lo que va de año, los precios de la vivienda subieron un 4,6%, según datos correspondientes al mes de agosto del Lender Processing Services. Pero, como señalan los analistas de Moody’s, el mercado sigue siendo muy débil. Y la fuerza de este repunte se explica en gran parte porque el punto de partida es muy bajo. De hecho, los precios son un 23% inferiores a los de junio de 2006, cuando se tocó techo antes de iniciarse el desplome.

Obama y Romney evitan concretar sus planes para no faltar a sus promesas

La clase media es el núcleo duro de la sociedad estadounidense, y por eso es tan importante ganarse su voto. Es también la que sufre más dificultades, mientras crece la desigualdad. Al problema del paro se suma el estancamiento de los salarios. El ingreso medio de los hogares cayó en la última década de 53.160 a 49.445 dólares, según datos del Center for American Progress. Eso es un problema a la hora de pagar la hipoteca. La deuda media creció en el mismo periodo de 47.500 a 70.700 dólares.

Son precisamente el último dato de PIB y otros indicadores recientes los que sugieren que hay más posibilidades de que la economía se frene en lugar de acelerar su crecimiento en los próximos meses. El problema, como indican los analistas de Barclays, es que los datos, aunque mejoran, siguen sin mostrar síntomas de que el crecimiento vaya a ir más allá de lo “modesto”. Es el término que usa la Reserva Federal al justificar la última ronda de compra de deuda, la tercera en este ciclo.

El FMI señala que puede haber “sorpresas positivas” si se disipa la tensión que genera el impase fiscal a ambas orillas del Atlántico, pero especialmente en EE UU. “Con un clima menos incierto, el mercado inmobiliario recuperará fuerza y las empresas acelerarán los planes de inversión y las contrataciones”, esperan los analistas del organismo. Pero el ajuste fiscal, aun pactado por el presidente que sea, hará de lastre en la economía en el futuro.

La realidad es que, gobierne quien gobierne, la aportación de EE UU a la economía global será menor que antes de la crisis. Eso significa, como señalan los expertos de los distintos organismos, que, mientras vaya curando sus heridas, serán otros países los que deberán saltar a escena y hacer una mayor contribución para atender la demanda global. Un reequilibrio que ayudará a reducir las vulnerabilidades vistas durante los últimos cinco años.

Conclusión

El próximo martes día 6 de noviembre hay las elecciones presidenciales en Estados Unidos, en las cuales no sólo está en juego el futuro de los americanos, sino en gran parte el desarrollo de la economía mundial.

Fuente: EL PAÍS

Obama prepara un plan de estímulo económico superior a los 600.000 millones de dólares

El equipo económico del presidente electo Barack Obama prepara un paquete de estímuloeconómico para presentarlo en el Congreso y que oscilaría entre los 675 mil millones de dólares y los 775 mil millones de dólares durante los próximos dos años, según han explicado fuentes cercanas al asunto en The Wall Street Journal. Se trata de buscar una fórmula para ayudar a salir a la economía norteamericana de la crisis sin que sobrepase la barrera psicológica del billón de dólares, ya que esta podría conllevar consecuencias políticas.

Y es que los consejeros de Obama, así como el partido demócrata en el Congreso trabajan a contrarreloj para tener preparado este nuevo paquete de medidas antes de que finalice la semana, antes de que el presidente se vaya de vacaciones a Hawaii las próximas dos semanas y la disolución de la cámara alta y formación de la nueva. Por ello todo tiene que estar preparado para la vuelta de los congresistas el próximo 6 de enero y que la ley esté en la mesa de la Casa Blanca y en el Senado antes de la toma de posesión de Obama el 20 de enero.

Entre las medidas que se han propuesto desde el que será el próximo equipo económico del Gobierno se encuentra una rebaja de los impuestos con el fin de “inyectar” entre 50.000 millones y 100.000 millones en la economía lo más rápidamente posible. Además, como prometió durante la campaña electoral, el nuevo presidente quiere hacer importantes inversiones en la financiación de estructuras, en educación, en eficiencia energética y en sanidad

http://www.cotizalia.com/cache/2008/12/18/noticias_91_obama_prepara_estimulo_esconomico_superior.html.