Alemania descontenta con la política expansiva de Japón.

Schäuble dice que ya hay demasiada liquidez en los mercados, mientras Tokio lanza su plan de estímulo.

Víctima flagrante de las mismas rigideces de las políticas de austeridad que ahora Berlín practica en Europa, Japón está utilizando una medicina radicalmente diferente, emitiendo bonos de deuda y aprobando planes de estímulo.

“Me preocupa mucho la nueva política del recién elegido gobierno japonés”, dijo Schäuble, quien calificó de “errónea” la política expansiva del banco central de Tokio. “Hay un exceso de liquidez en los mercados que esa política va a reavivar”, dijo.

Después de que el Partido Liberal-Democrático regresara al poder en Tokio el pasado diciembre, el nuevo ministro de finanzas, Taro Aso, ha dado un golpe de timón a la política económica de la tercera economía mundial. El martes se aprobó un presupuesto extraordinario de más de 100.000 millones de euros para financiar un ambicioso plan de estímulo económico. Para ello el gobierno japonés ha emitido nuevos bonos de deuda por valor de 43.700 millones de euros. El objetivo es crear 600.000 puestos de trabajo y sumar un crecimiento del 2% del PIB. Se trata de todo lo contrario de lo que Alemania y Bruselas practican en Europa.

“Tras haber visto que Japón fracasó por completo en los últimos tres años en su intento de superar la deflación, nuestra prioridad es que la gente vea que la economía mejora”, dice Aso. “Los países que no dan la batalla del crecimiento no tienen futuro”, considera.

“Quienes critican a Aso y le tildan de gran gastador, ignoran que él fue primer ministro cuando se produjo el shock de Lehman Brothers de septiembre de 2008”, dice Richard Koo, el conocido economista de Nomura que ha estado advirtiendo a Europa por seguir los errores que Japón cometió en el pasado con una desastrosa política de austeridad que acrecentó los problemas económicos durante dos décadas de estagnación. Entonces Aso logró mitigar el impacto de la crisis financiera global mediante una política de estímulo.

 

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El experimento japonés con la austeridad comenzó en 1996 con el primer ministro Ryutaro Hashimoto. Su consecuencia fue recesión, gran disminución de la recaudación fiscal y un incremento de la deuda. Los sucesores de Hashimoto, Keizo Obuchi (1998-2000) y Yoshiro Mori (2000-2001) retomaron políticas expansivas que hicieron recuperar la economía. Cuando la situación fiscal comenzaba a estabilizarse, el nuevo primer ministro, Junichiro Koizumi, restableció durante cinco años la austeridad (2001-2006) con un resultado desastroso, pese a la expansión exportadora hacia China y Estados Unidos.

En 2006-2007 Shinzo Abe intentó dio la vuelta al lema de Koizumi, “no hay crecimiento sin reforma estructural”, afirmando que, “no hay reforma estructural sin crecimiento económico”, pero la situación estaba tan deteriorada y la presión de los halcones neoliberales fue tan fuerte que no dio resultado, lo que supone una seria advertencia para Europa sobre las consecuencias de empecinarse en la actual receta, señalan observadores japoneses. El actual gobierno, de Tokio que sucede desde diciembre al de los fanáticos de la lucha contra el déficit del gobierno de Yoshikido Noda, intenta restablecer la situación con el plan presentado por el ministro Taro Aso.

Conclusión: Si, Japón uso otra política en el pasado y no funciono, y de hecho advirtió a Europa de sus errores cometidos en el pasado, habrá que ver si finalmente, con este ingreso de liquidez consigue resolver sus problemas pese a que Alemania lo duda.

Fuente: http://www.lavanguardia.com/economia/20130118/54360985065/alemania-descontenta-politica-expansiva-japon.html#ixzz2IJgzO6Lb