8 factores que subirán de precio este año en España

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El ejercicio 2018 arranca hoy con el alza del gas natural, de los peajes de las autopistas, del franqueo de cartas y postales y de impuestos como el de bienes inmuebles (IBI) en 1.296 municipios, pero también con la revalorización de las pensiones y la subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI).

Gas natural

Las tarifas de último recurso (TUR) del gas natural subirán una media del 6,2 % a partir de hoy, de forma que la TUR 1, a la que están acogidos los clientes que utilizan el gas para el suministro de agua caliente y cocina, se encarecerá un 4,9 %; y la TUR 2, la de aquellos que también tienen calefacción de gas, lo hará en un 6,6 %.

Este repunte se debe a la subida de la materia prima, el gas natural, en los mercados internacionales, ya que el Gobierno mantendrá congelada la parte regulada de la factura por cuarto año consecutivo.

Luz

El Ejecutivo también mantendrá congelada en 2018 la parte regulada del recibo de la luz, que representa en torno al 60 % de la factura, por lo que las eventuales subidas o bajadas se deberán a la evolución del precio de la electricidad en el mercado mayorista

Peaje

Fuera del ámbito energético, los peajes de las autopistas dependientes de la Administración General del Estado subirán un 1,91 % a partir de hoy.

Transporte

Este primer día del año no se han revisado los servicios de Renfe sometidos a la obligación de servicio público (Cercanías, Media Distancia, Avant y la antigua FEVE) ni las concesiones de autobuses.

En el transporte aéreo, Aena bajará las tasas aeroportuarias un 2,22 %, pero a partir del 1 de marzo, de acuerdo con lo establecido en el Documento de Regulación Aeroportuaria (DORA)

Impuestos

El Gobierno aprobó el pasado viernes la actualización de los coeficientes de los valores catastrales de 1.830 municipios, de los 1.260 han experimentado subidas y 534, bajadas, lo que afectará al Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI) que se devenga hoy.

Las subidas afectarán a localidades como Valencia, Teruel, Logroño, Huesca, Cádiz o Badajoz, mientras que las bajadas se darán en capitales de provincia como Lleida o Castellón.

Pensiones

Al margen de precios, tarifas e impuestos, las pensiones se revalorizarán un 0,25 % a partir de hoy, lo que tendrá un coste de 332,37 millones de euros.

Salario Mínimo

También empezará a aplicarse la subida de un 4 % en el Salario Mínimo Interprofesional que pactaron el Gobierno y los agentes sociales. El SMI se situará en 735,9 euros mensuales en catorce pagas (10.302,6 euros anuales).

Sueldo de los funcionarios

La subida salarial de los funcionarios queda de momento a la espera de que se aprueben los Presupuestos Generales del Estado, después de que en 2017 se revalorizaran un 1%.

Elaboración propia a partir de hoy.es

El Gobierno aprueba hoy la subida de las pensiones en un 0,25% y la del SMI en un 4% para 2018

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El Consejo de Ministros aprobará este viernes, 29 de diciembre, la revalorización de las pensiones en un 0,25% para 2018, el mínimo legal previsto, y la subida en un 4% del salario mínimo interprofesional (SMI), desde 707,6 euros mensuales a 735,9 euros al mes.

La subida de las pensiones en un 0,25% es el mínimo legal establecido en la fórmula de revalorización introducida en la última reforma de pensiones, que tiene en cuenta los gastos e ingresos del sistema y establece una subida mínima del 0,25% y un techo máximo del IPC más un 0,50%. Se trata del quinto año consecutivo en el que las pensiones suben un 0,25%. Con este incremento, la pensión máxima se situará a partir del 1 de enero en 2.580,1 euros al mes.

Tras la subida del 0,25% que experimentarán las pensiones el próximo 1 de enero, la pensión mínima de jubilación de una persona con 65 o más años y cónyuge a cargo pasará de 786,86 euros al mes por catorce pagas a 788,9 euros mensuales. Los que no tengan cónyuge cobrarán un mínimo de 639,3 euros, frente a los 637,7 euros de este año, mientras que los que tienen cónyuge pero no a cargo percibirán 606,7 euros mensuales (ahora son 605 euros).

Edición propia a partir de: laVanguardia

Solo un 28% de los españoles de entre 18 y 65 años ahorra para la jubilación

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Lo recomendable es comenzar a ahorrar desde el primer salario para llegar a la edad de jubilación con la cantidad necesaria para mantener el poder adquisitivo llevado a lo largo de la vida laboral. Sin embargo, en cuanto antes se empiece a ahorrar, mejor.

Hoy en día, ya los bancos más importantes de España te ayudan a planificar la jubilación. En concreto, disponemos de un simulador de aportaciones que permite estimar la aportación a realizar para obtener la prestación deseada a la fecha de jubilación, así como estimar el nivel de ingresos de que se dispondrá en el momento de la jubilación, sumando la pensión de la Seguridad Social y de una renta vitalicia estimada procedente del ahorro acumulado en planes de pensiones.

Lo mejor es ponerse en manos de un asesor financiero que nos ayude a establecer cuál es nuestro perfil de riesgo y a elegir el producto que más nos conviene. Cuanto mayor tiempo quede para la jubilación, más riesgo podemos asumir y podemos optar por inversiones con mayor potencial de revalorización en el largo plazo.

La jubilación es algo que hemos de tomarnos muy en serio, es algo que hasta ahora habíamos vivido asumiendo que ya existía y que nos amparaba para nuestro futuro. Hay una cierta incertidumbre sobretodo en los jóvenes sobre qué va a pasar con nosotros. Por eso, es necesario ahorrar poco a poco durante el transcurso de nuestras vidas.

Noticia de elaboración propia extraída de La Vanguardia.

¿Trabajaremos cuando tengamos 70 años?

En 2050 España será el segundo país más envejecido del mundo después de Japón. Esto hará que crezca la ‘Generación U’, la de aquellos que no pueden retirarse. Prepárese para más de 50 años de vida laboral con la esperanza de que su empresa valore el talento senior.

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Cansado tras una dura semana de trabajo? Acostúmbrese, porque aún le quedan muchas… Cada vez más… Los más agoreros pronostican que tendremos que trabajar incluso más allá de los 70 años. Quizá exageren al presentar un mercado laboral plagado de septuagenarios, pero hay una realidad incuestionable: trabajaremos más años en un entorno laboral que muestra sistemas de jubilación más escasos y que obligarán a prolongar la vida profesional y a ahorrar. El aumento de la esperanza de vida exige incorporar un concepto más flexible de edad laboral en un mercado de trabajo que demanda experiencia, profesionales más pegados al terreno -que se han tenido que enfrentar a situaciones adversas-, y en el que se valora el juicio y el criterio propio del talento maduro, que sabe adaptarse al entorno y tiene capacidad de comprometerse con proyectos comunes.

A la sostenibilidad de las pensiones se une la demografía, pero también la ausencia de una generación de reemplazo. Nekane Rodríguez, directora general de Lee Hecht Harrison, habla de una “generación Nini que difícilmente encontrará empleo igual que otras, y que terminó su formación en los años de la gran crisis, en la que disminuyeron sus salarios… Se trata de una bola de nieve que crece”. Añade que “todo esto trae inevitablemente nuevos modelos. Jubilarse tarde, está bien, pero también hay otras soluciones para aquellos que tienen que trabajar más años, incluso hasta después de los 70, sea voluntariamente o por obligación. Hay que analizar qué se quiere como proyecto personal y como proyecto profesional. Se trata de una cuestión de enfoque. La cuestión es si se pretende seguir con un trabajo similar al que se tiene; si existe la posibilidad de compaginar una actividad flexible en la empresa, o combinarla con otras. No es continuar con un empleo ascendente y con la misma intensidad. Las carreras profesionales son diferentes a partir de los 60 años. Cambia la mentalidad del individuo, la de la empresa y hasta el soporte legal, y pueden darse combinaciones y fórmulas alternativas, nuevas modalidades contractuales, más flexibilidad y más proyectos dentro de las compañías que no tienen que ver con subir o progresar, como puede ser convertirse en mentor de los más jóvenes”.

Mentores

Pablo Urquijo, director general de Experis, coincide en que “hay algunas posiciones que puede ocupar un sénior, incluso un septuagenario: coach, mentor, formador, guía de gente con menos experiencia… Ahora se introducen en las compañías jóvenes que hacen de mentores de la Generación X o de los Boomer sin conocimiento tecnológico, pero puede ser que gente sin experiencia tenga como mentores a profesionales sénior con más experiencia”.

Urquijo añade que “surgirán formas de relación diferentes entre la empresa y el empleado: freelance, consultores externos, por proyectos. Y que no sea un contrato fijo permanente. Alguien con 70 años que tenga mucha experiencia en un área específica puede ser contratado por días o por meses para ser, por ejemplo, mentor”.

Carlos de la Torre, of counsel de Baker McKenzie, considera que el gran reto está en dirigir personas en plantillas muy maduras: “La clave en una sociedad envejecida es cómo gestionar todo esto en positivo, eliminando falsos mitos, como que los sénior no se adaptan, que no son flexibles, o que no son productivos… La planificación es clave. Hay que prever y no improvisar, incorporando planes de diversidad”. Se refiere asimismo al “conflicto del colapso” y al problema del reemplazo, y se plantea cómo gestionar salidas en un entorno normativo que limita la capacidad de las empresas: “Se pueden producir salidas de profesionales sénior, pero también dar entrada a esos senior en otras compañías con formatos diferentes, otorgando más peso al salario variable. Es necesario hacer una promoción de la gestión de la edad en la empresa -con programas de aging y de transición de la jubilación- y un autodiagnóstico y planes de acción que incluyan cambios de puesto, la promoción de la figura de los mentores, la contratación de mayores de 55, o los planes de carrera para sénior.

Valentín Bote, director de Randstad Research, cree que “vivimos una relación laboral interpretada de forma binaria (jornada laboral con horario fijo), pero hay alternativas a tiempo parcial que no se deben penalizar, modalidades de trabajo semipresencial, o teletrabajo. Y habrá que atender al profesional que trabaje con varios clientes, con más de una empresa. No es un asalariado, sino que vende sus servicios profesionales a varias compañías. Hay opciones más allá del contrato a tiempo completo

La presión del reciclaje

Bote explica además que “todo cambia mucho y se valora lo que se sabe, pero también lo que somos capaces de aprender. Esto es muy apreciado en los procesos de selección. Existe una necesidad continua y acelerada de reciclaje profesional en la generación sénior para que desarrolle su carrera profesional, y hay una presión personal para recualificarse constantemente. Además, vivimos un mensaje contradictorio en España: se da importancia al hecho de prolongar la vida profesional, pero se produce una cierta inmovilidad laboral de los de más edad, que experimentan dificultades para incorporarse al mercado de trabajo”.

En este sentido, un informe de la Fundación Adecco concluye que es a partir de los 55 años cuando las oportunidades profesionales caen estrepitosamente. Según Francisco Mesonero, director general de la fundación, “quedarse sin empleo a las puertas de la jubilación es un problema de dimensiones mayúsculas. Muchos desempleados mayores de 55 pierden su trabajo con una pequeña indemnización que no les cubre hasta la edad de jubilación, lo que les exige buscar un empleo que, en muchas ocasiones, nunca llega. En estos casos, el paro puede convertirse en una situación crónica y se incrementa notablemente el riesgo de exclusión social”. Un 61% de estos sénior no ha sido llamado para una entrevista de trabajo en el último año, a pesar de que el 56% aplica a varias ofertas de empleo semanales. El 90% achaca esta falta de oportunidades laborales a su edad.

Nekane Rodríguez considera que las organizaciones serán muy diversas, y en ellas trabajarán y convivirán profesionales de hasta cuatro generaciones diferentes, con cualidades y formas de actividad muy distintas: “En esa diversidad de las compañías será necesario gestionar lo que cada uno puede aportar. Se necesita el entendimiento mutuo y comprender que la diversidad ayuda en la creatividad, en complementarnos y en compensarnos. La pregunta es si vamos a vetar el crecimiento de los jóvenes, cómo progresan o promocionan”.

Elaboración propia a partir de  Expansión

Modelo sueco para calcular la pensión en España

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  • La aplicación del sistema de cuentas nocionales rebajaría al menos un 15% las nuevas pensiones en España

A pesar de que las dos últimas reformas de las pensiones no se desplegarán en España hasta el 2027, la negociación colectiva y los partidos parlamentarios llevan meses buscando nuevas fórmulas que garanticen la sostenibilidad del sistema. De momento, no hay indicios de que el acuerdo entre Gobierno, patronal, sindicatos, y una mayoría política sea inminente. En los últimos años, al debatir sobre cómo apuntalar el sistema de pensiones, han aparecido expertos partidarios de, entre otras medidas, migrar hacia un sistema llamado de cuentas nocionales.

¿Cómo funcionan?
Es un sistema de reparto, como el que ya funciona en España, donde las cotizaciones de los afiliados a la Seguridad Social sirven para pagar las prestaciones de los actuales jubilados. La diferencia reside en que el cálculo de la pensión al jubilarse se realiza en función de todo lo aportado durante su trayectoria de cotización, y no de la base de cotización de los últimos 20 años (el periodo aumenta, hasta llegar en el 2022 a los 25 años). Por ello, se considera que cada cotizante tiene una cuenta virtual –ni se deposita en una cuenta bancaria ni se invierte en mercados financieros–, que recoge estas aportaciones individuales. Cuando llega la jubilación, a este fondo de cotizaciones y rendimientos teóricos acumulados se le aplica un factor de conversión, que tiene en cuenta la esperanza de vida de la cohorte.

¿Dónde se aplica este sistema?
Funciona desde finales de los noventa en cuatro países europeos: Letonia, Italia, Suecia y Polonia, como recoge un estudio presentado ayer por el Instituto Santalucía. Salvo en Letonia, el resto de países estableció un periodo de transición para adaptarlo.

¿Cómo serían las pensiones si se aplicaran en España?
Según explicaron dos de los autores del informe, Enrique Devesa y Robert Meneu, si se implantara las prestaciones de los nuevos pensionistas serían entre un 15% y un 35% inferiores a las del actual modelo. Todos estos cálculos, puntualizan, están realizados sobre datos del 2014. La horquilla oscila en función de cómo se fije el rendimiento de la cotización vinculado al PIB. A pesar de reconocer que esta brecha será menor a medida que se desplieguen las medidas de las reformas ya aprobadas –y en especial, la aplicación del factor de sostenibilidad a partir del 2019, que reducirá las pensiones iniciales “un 0,4% cada año”–, los investigadores de la Universidad de Valencia no ofrecieron estimaciones concretas sobre el impacto.

¿Qué ventajas tienen las cuentas nocionales? 
Devesa y Meneu están entre los expertos que consideran el actual sistema “demasiado generoso”, teniendo en cuenta que arrastra “no sólo un déficit coyuntural, sino también estructural del 1,1% del PIB”. Los partidarios de estas cuentas individuales defienden que incrementan la capacidad contributiva del modelo porque las aportaciones son de toda la vida laboral. Además, son más transparentes.

¿Y los inconvenientes?
El estudio señala que su implantación no garantiza su sostenibilidad financiera y admite que puede menoscabar la solidaridad (quienes tienen problemas para cotizar, percibirán prestaciones muy bajas). Aunque apoyan que se compense con complementos no contributivos financiados con impuestos, como los que ya existen u otros nuevos. Por ejemplo, plantean cambiar la pensión de viudedad –una prestación “del siglo XIX”, opinan– para dedicar más recursos a los pensionistas. Los autores recuerdan además que el consenso no es sencillo, cuando se aborda un cambio en el cálculo de las pensiones: Suecia tardó una década en lograr los apoyos necesarios. En cambio, señalan que, tras el acuerdo, “después es automático” y no requiere continuos ajustes.

¿Sería recomendable implantarlo de golpe?
Los autores sostienen que sería necesario un periodo transitorio similar al sueco, que duró dos décadas y donde se dividió a los trabajadores en tres grupos de edad.

¿Las reformas del 2011 y el 2013 son un paso hacia estas cuentas individuales?
Argumentan que no. A pesar de los cambios, España sigue “sin tener en cuenta las cotizaciones y sólo considera las bases de cotización”.

Elaboración propia a partir de La Vanguardia