La Justicia europea da la razón a los taxistas y considera a Uber una empresa de transportes

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Uber es una empresa de transportes y no una mera plataforma tecnológica, ha dictaminado esta mañana el Tribunal de Justicia de la Unión Europea en una sentencia que da la razón al gremio de los taxistas y que se traducirá en cambios en los requisitos que las autoridades pueden exigir a la compañía estadounidense para prestar sus servicios y, más allá, a las condiciones regulatorias en general de la llamada ‘economía’ colaborativa en el territorio comunitario. La naturaleza de su actividad está “indisociablemente vinculada a un servicio de transportes”, han concluido los jueces europeos en un duro golpe al modelo de negocio de Uber, una multinacional participada por inversores como Goldman Sachs.

La disputa afecta en concreto al servicio Uber Pop, por el que particulares sin licencia de taxi ofrecen sus servicios de transporte a potenciales clientes a través de una app, una modalidad que la empresa ha tenido que dejar de ofrecer en casi toda Europa –España incluida– ante las prohibiciones decretadas por las autoridades locales o nacionales. Hasta hoy no estaba claro que este tipo de servicios –tal y como Uber los vendía, al margen de la reglamentación específica para el sector del transporte colectivo con el argumento de que sólo ofrece un servicio de intermediación– fuera contrario al derecho comunitario. La sentencia echa por tierra las esperanzas de la empresa de resucitar el servicio, actualmente sólo accesible en Polonia, República Checa, Eslovaquia y Rumanía.

El caso llegó hasta Luxemburgo a raíz de una denuncia de presentada en juzgado de lo mercantil número 3 de Barcelona por la Asociación Profesional Élite Taxi, que pedía la prohibición total en España de las operaciones de Uber, a la que acusaban de competencia desleal. El juez español elevó a la Justicia europea una pregunta sobre cómo calificar los servicios prestados por Uber, si como servicios de transporte, servicios propios de la sociedad de información o una combinación de ambos. La sentencia, publicada esta mañana, es de aplicación en todo el espacio económico europeo y no puede ser recurrida.

Duro golpe para el modelo de negocio de la compañía estadounidense

El Tribunal de Justicia de la UE declara que un servicio de intermediación como el que ofrece Uber “que tiene por objeto poner en contacto, mediante una aplicación para teléfonos inteligentes, a cambio de una remuneración, a conductores no profesionales que utilizan su propio vehículo con personas” para realizar un desplazamiento urbano “está indisociablemente vinculado a un servicio de transporte”. Debe por tanto calificarse como tal y no dentro de la aplicación de servicios en general o relativos al comercio electrónico, sujeto a menos requisitos. “En el estado actual del Derecho de la Unión, incumbe a los Estados miembros regular las condiciones de prestación de estos servicios, siempre que se respeten las normas generales del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea”, afirma el Tribunal.

El servicio prestado por Uber, argumenta la sentencia, “no se limita a un servicio de intermediación”. Al mismo tiempo que se pone en contacto a personas se crea “una oferta de servicios de transporte urbano” accesible mediante herramientas informáticas en la que la empresa, lejos de ser un actor externo, “ejercer una influencia decisiva sobre las condiciones de las prestaciones efectuadas por estos conductores”. La app de Uber es “indispensable tanto para los conductores como para las personas que desean realizar un desplazamiento urbano” y forma “parte integrante de un servicio global cuyo elemento principal es un servicio de transporte” que no responde a la calificación de «servicio de la sociedad de la información», como defendía Uber para evitar estar sujeta al régimen de licencias profesionales clásico.

Elaboración propia a partir de La Vanguardia

Sagas familiares europeas para batir sistemáticamente al mercado

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Los analistas destacan la mayor agilidad de estas compañías para tomar decisiones y su balance más sólido gracias a una deuda inferior, a su austeridad y control de riesgos.

Decía Vito Corleone en la película El Padrino, que “un hombre que no pasa tiempo con su familia no puede ser un verdadero hombre”. Esta frase, que pone de manifiesto la elevada importancia que el capo de la mafia daba a los suyos en su particular negocio, ha servido de guía para muchos empresarios en Europa, que ahora trabajan codo con codo con sus descendientes… como en su momento lo hicieron sus padres con ellos.

Habitualmente, el término empresa familiar se ha ligado siempre a los comercios más tradicionales, de reducido tamaño y que han proliferado en los barrios más enraizados de todo tipo de ciudades o pueblos. Sin embargo, técnicamente hablando, por empresa familiar se entiende a aquellas compañías en la que el fundador es también propietario y controla (él solo o junto a sus familiares) una parte importante del capital.

Este tipo de empresas, a diferencia de lo que se pueda pensar a primera vista, abundan en el mercado. El único requisito que suelen poner las diferentes casas de análisis y firmas de inversión para clasificarlas como tal es que tengan una participación directa de los fundadores o de sus descendientes de al menos 20 por ciento o que sus derechos de voto sean de al menos un 20 por ciento.

La filosofía de inversión que toma posiciones en empresas familiares se ha ido popularizando entre propios y extraños en los últimos años (sobre todo en Europa) al calor de un comportamiento en el mercado de renta variable que supera el registrado por el conjunto de compañías del Viejo Continente.

Elaboración propia a partir de eleconomista.es

El gasto en bajas de paternidad crece un 63% tras ampliar la prestación a 30 días

En esta noticia podemos analizamos el efecto que ha tenido ampliar a 30 días la prestación por paternidad. Una prestación que ha provocado un mayor bienestar social ya que las familias pueden permitirse más tiempo para el cuidado de sus hijos.

El desembolso para costear las bajas por paternidad se ha disparado un 62,99% durante el primer trimestre del año hasta los 79,6 millones de euros. Y el motivo reside en la ampliación del permiso de paternidad que pactó el Gobierno con Ciudadanos y que entró en vigor el 1 de enero. Desde entonces, el permiso ha sido ampliado a las cuatro semanas frente a las dos que concedía antes la ley y las 16 que se brinda por el permiso de maternidad.

Según consta en los Presupuestos Generales del Estado de 2017, el coste de esta medida se estima en 235 millones de euros para el conjunto del año.

Entre enero y marzo, la Seguridad Social ha gestionado 63.354 prestaciones por paternidad, cifra que representa un incremento del 6,39% respecto al mismo periodo del año pasado. Por comunidades, el mayor número se han dado en Cataluña (11.945), Andalucía (10.165), Madrid (10.404), la Comunidad Valenciana (6.563) y País Vasco (3.210).

Por lo que respecta a las bajas de maternidad, el sistema ha registrado 68.423 prestaciones hasta marzo, de las cuales 1.278 se corresponden con permisos disfrutados por el padre. El gasto en esta rúbrica ascendió a los 360 millones de euros entre enero y marzo, un 3,3% menos que en las mismas fechas del año anterior.

Como destaca el Ministerio de Empleo en su nota de prensa, la brecha entre el número de permisos de paternidad y el de maternidad se está reduciendo: con 68.423 bajas de maternidad frente a 63.354 de paternidad, la diferencia ahora resulta más pequeña que nunca.

O lo que es lo mismo, de estos números se deduce que la mayor parte de los padres tomaron esta excedencia. El final de la crisis, el menor miedo a perder el empleo, las mayores facilidades que dan las empresas y, en definitiva, una mayor concienciación social podrían explicar esta mejora.

Estos datos coinciden, además, con la nueva directiva que quiere aprobar la Comisión Europea para que cada progenitor pueda disfrutar de un permiso adicional de cuatro meses retribuidos con el fin de atender a los hijos. De ponerse en marcha tal y como ha anunciado esta semana el Ejecutivo comunitario, el padre y la madre podrán acogerse a sendas excedencias hasta que el vástago cumpla los 12 años. Y los permisos no serán transferibles entre los dos progenitores.

La Comisión también pretende que los padres puedan acordar unas condiciones más flexibles en el trabajo hasta que el niño alcance los 12 años. Ahora mismo la legislación española permite que se puede negociar con la empresa una jornada reducida en tanto que el hijo no haya cumplido los 8 años.

 

Hablamos de mayor bienestar social y una gran reducción en la brecha ente hombres y mujeres en lo que respecta a esta baja. Esto permitirá una reducción del miedo a cogerse esta baja y mayor disponibilidad para el cuidado de los niños. En cuanto a la economía comportará un mayor gasto pero a la vez necesario.

 

Fuente: el País y elaboración propia

La Problemática de la Economía Colaborativa

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Gracias a las nuevas tecnologías y han surgido numerosas start ups generadoras de negocio que facilitan y ofrecen nuevos servicios que hasta el momento eran inexistentes para la sociedad de antaño.

La economía colaborativa ha creciendo de manera exponencial continuando hoy en día. Ha fragmentado el enfoque de los nuevos modelos de negocio juntamente con la cantidad de mercados y targets cada día más divergentes y diversos.  Esto genera incertidumbre entre las empresas y negocios que utilizan métodos tradicionales.

Las nuevas empresas de servicios y los nuevos consumidores (junto a les emergentes) están mayormente actualizados con unas visiones de negocio futuras mucho más avanzadas que las de antaño. Las antiguas compañías pueden obstaculizar la innovación, la creación de empleo y el crecimiento. La UE se quiere apoyar a estos nuevos modelos de negocio ya que pueden suponer una importante contribución al crecimiento y el empleo.

Y yo como ciudadano de a pié me pregunto, hasta dónde va a llegar el avance tecnológico? Considero, igual que muchos expertos en neurociencia, que la mayoría de población esta reduciendo sus niveles de rendimiento y esfuerzo por el alcance de los objetivos. Facilitar la vida diaria es siempre positivo pero considero que entran en juego muchos factores etimológicos humanos que se acomodan hasta el punto de perder la voluntad hacia una mejora individual y colectiva. Ese es mi miedo.

Fuente: La Vanguardia