Montoro presiona cada vez más el consumidor y menos las rentas

Los nuevos presupuestos dan aún más peso a impuestos como el IVA y reducen los que son como el IRPF

 

Hacienda se quedó en 2017 junto al récord de recaudación que había logrado hacía diez años, en el último ejercicio antes de la gran crisis. Ahora, el ministro Montoro no tiene ninguna duda de que en 2018 sí que conseguirá superar los 200.000 millones de ingresos y así lo ha reflejado en el proyecto de Presupuestos Generales del Estado que presentó a pesar de no tener los apoyos garantizados. En todo este tiempo, la recuperación de las arcas públicas ha venido acompañada de un cambio en los pesos de la balanza de los impuestos. Los tributos indirectos (como el IVA o los impuestos sobre el alcohol y el tabaco) han ganado importancia en la recaudación total, mientras que los directos (IRPF, el de sociedades o el de patrimonio) han perdido. Y el proyecto de ley de presupuestos para el año que viene profundiza en esta dirección.

Hace una década, los impuestos que gravan el consumo suponían el 40% del total de la recaudación mientras que los que gravan las rentas eran el 58%. El año pasado, con una recaudación más de 20.000 millones superior al 2008, el IVA y demás tributos indirectos pasaron a suponer el 44% del total, al tiempo que el resto disminuyeron su peso hasta el 52% . Y, si se aprueban los presupuestos, Montoro prevé alcanzar una recaudación histórica donde los tributos indirectos supongan el 46% del total de ingresos y los directos un 52% (hay que tener en cuenta que los porcentajes no suman 100% porque se contabilizan en parte tasas y otros ingresos).

En términos absolutos, si lo comparamos con la que de momento es la mayor recaudación de Hacienda -la de 2007-, el Estado prevé superar el hito ingresando, en 2018, 16.653 millones más a través del IVA, los impuestos sobre el alcohol, el tabaco o los combustibles aunque ingresar aún 797 millones menos que entonces a través de los impuestos sobre la renta y el patrimonio. Todo ello hace prever un aumento de la recaudación a través del IRPF de un 6,5%. Eso sí, el año pasado el impuesto que más se acercó a la previsión de recaudación fue del IVA (aumentó un 7,9%).

El presidente de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef), José Luis Escrivá, ya lo explicaba hace un año en su comparecencia en el Congreso para analizar la ejecución presupuestaria del 2016. Según la Airef, desde el 2000 los ingresos tributarios del Estado se sitúan siempre en torno al 38% del PIB, un porcentaje que las reformas fiscales no han conseguido ensanchar: se ha producido una redistribución de la presión fiscal sobre las rentas del trabajo. “Hay los mismos ingresos que en 2000 con más tipos impositivos”, decía entonces, y aseguraba que las reformas del IRPF y el impuesto de sociedades han supuesto una pérdida de recaudación que sólo se ha compensado con subidas del IVA o tributos especiales.

La distribución de la riqueza

Siempre se ha considerado, que subir la renta a las personas con mas patrimonio, ha sido una apuesta de la izquierda. Pero en una situación de crisis, normalmente la gente rica se hace más rica y la pobre más pobre, por esto, es de sentido común, aumentar los impuestos por renta de forma proporcional.

Porque además, al aumentar solo el IVA, haces que todos paguen por igual, cuando sabemos que no todos nos podemos permitir lo mismo.Y por eso, des de mi punto de vista, se tiene que aumentar los impuestos a las rentas más altas, ya que son los que mas pueden pagar. Pero teniendo claro, que son altas rentas y que no, ya que muchas veces la propia izquierda considera que un salario de dos mil euros es una renta media alta.

 

Extraído del ARA, editado y reflexión de Bernat Asensio

Anuncios

Venezuela, una economía de película.

Luego de cuatro años de nefasta administración económica por parte de las autoridades oficiales de Venezuela desde que el actual Presidente, Nicolás Maduro fue reelecto. Ni siquiera la tendencia al alza del crudo puede salvar la economía venezolana.

Venezuela ha acumulado cuatro años de una recesión económica que ya esta trayendo consigo los elementos de una auténtica depresión de la cual no se nota salida. Una bancarrota comparable e inclusive peor a la vivida hace poco por Grecia, aunque con otros componentes y varios añadidos. Las autoridades del gobierno socialista venezolano se niegan a ofrecer los datos formales de las cuentas del país, pero algunas firmas especializadas calculan que, en 2017, el desplome inclusive hace llegar al país como una economía en estado de guerra, con una contracción del PIB del 14%. Todo parece indicar que será el mismo escenario de 2018.

El hundimiento de la economía no ha estado exactamente propiciado por un desplome de los precios petroleros. A la fecha, la cesta de crudos venezolanos ronda los 60 dólares el barril, una cifra que en cualquier otro momento habría sido considerada óptima por cualquier ministro de Economía.

Petróleos de Venezuela (PDVSA) empresa petrolera del país y su petroleo, recurso natural del país ante cualquier contingencia y ahora practicamente única fuente de ingresos, atraviesa un grave desorden funcional y monetario que se traslada milimétricamente a la economía. El año pasado, según Ecoanalítica,

”La petrolera redujo su producción en 300.000 barriles diarios, cifra que puede sobrepasar los 700.000 barriles durante los cinco años de Gobierno de Nicolás Maduro”.

Es uno de los muchos desatinos que han dado pie al torbellino venezolano. Las fuentes consultadas no dudan en señalar que son consecuencia de la profundización del sesgo ideológico en la economía. El modelo de desarrollo chavista está diseñado para colocar un hermético grillete sobre todas las variables de la producción y la formación de los precios, mientras el Estado ha asumido la toma de los sectores productivos y destina un importante esfuerzo organizativo y político a crear circuitos comunales y organizaciones colectivizadas absolutamente disfuncionales.

Lo peor de todo es que, con un programa económico sensato y responsable, que por supuesto requerirá ayuda internacional, algunos de los males venezolanos podrían desaparecer en apenas meses. La llegada del año electoral y la situación límite que vive Maduro podrían agravar las cosas: para 2018, la inflación en el país podría alcanzar, según fuentes internacionales la estratosférica cota del 7.000%. Una cifra que podría incluso

duplicarse.

Inflación 2018 Venezuela

Fuentes: Elaboración propia a partir de ABC.es

El Tesoro prestará 15.000 millones a la Seguridad Social para pagar las pensiones

El Tesoro prestará 15.000 millones a la Seguridad Social para pagar las pensiones

El tesoro concederá un préstamo en 2018 de 15.000 millones de euros para el pago de pensiones. En 2017 ya hubo un préstamo para el pago de las mismas de 10.192 millones de euros.

Según consta en la “Estrategia de Financiación del Tesoro 2018”, el crédito de 2017 por valor de 10.192 millones provocó un aumento de la emisión neta del Tesoro de 10.000 millones, pero que no se tradujo en un incremento ni del déficit fiscal ni del nivel de deuda pública medido sobre el PIB.

La situación actual de la seguridad social, obligará nuevamente a utilizar financiación ajena.

Desde que en 2012 se utilizó por primera vez la denominada hucha de las pensiones, el Gobierno ya ha utilizado 70.851 millones, lo que supone casi el 90% del total.

¿Hasta cuando será viable este tipo de pensiones? ¿Habrá que cambiar el sistema? ¿ Qué pasará con la gente que todavía tiene que cobrar su jubilación? ¿Y los futuros ”jubilados”?

Elaboración propia a partir de :LaVanguardia

¿Cuáles son los países con mayor deuda pública?

14928730528864

La deuda pública es el dinero que debe un país a sus propios ciudadanos y a otros países, en los últimos años y tras los problemas causados por la crisis económica sufrida los Estados han tomado medidas para reducir su deuda.

Los países que en la actualidad poseen las cantidades de deudas más altas son EEUU, Japón y China, en este orden con 17, 9,4 y 4,3 billones de deuda respectivamente. Según los analistas el país que tendría más problemas para solventar sus deudas sería el país nipón ya que su fuerza laboral disminuye constantemente. Se trata de un Estado que tiene una esperanza de vida muy alta y un índice de natalidad muy reducido.

Si se analizan estos datos entorno al PIB Japón escalaría a la primera posición seguido de Grecia.

La deuda española sa sitúa en una cantidad próxima a los 1,118 billones de euros.

Elaboración propia fuente diario Expansión 

 

 

Forestalia arrasa en la subasta de renovables: se adjudica 1.200 MW

aero

Forestalia ha vuelto a arrasar en la subasta de renovables. Si el año pasado, sobre un cupo de 700 MW se adjudicó más de 400 MW entre eólica y biomasa, en la subasta que se está celebrando esta mañana por 2.000 MW (ampliables a otros 1.000 MW) ya se ha adjudicado 1.200 MW, según comentan a elEconomista fuentes que asisten al concurso.

La empresa esta presidida por Fernando Samper donde tienen la intención de ejecutar esa potencia en los nuevos parques eólicos con aerogeneradores de General Electric, con el que ya se ha cerrado el acuerdo.

Prácticamente toda la potencia que se ha adjudicado Forestalia se instalará en Aragón, donde tiene el grueso de sus proyectos. El Gobierno autonómico, de hecho, trata de agilizar todo lo posible su tramitación para que no tenga problema con los plazos.

Las otras eléctricas que han conseguido cupo han sido Enel Green Power, con 540 MW, Gas Natural Fenosa, con unos 600 MW, Gamesa con otros 206 MW y Brial, con 200 MW con lo que se ha superado los 2.000 MW iniciales.

Edición propia a partir de: eleconomista

Refundación eurozona: España reclama un presupuesto del euro, un seguro de paro común y eurobonos 

España propone refundar el euro. El Gobierno ha presentado en Bruselas una propuesta sobre el futuro de la eurozona en la que reclama un presupuesto anticrisis, un seguro de desempleo común, eurobonos y completar la unión bancaria con mutualización de riesgos. A rebufo de las propuestas del francés Emmanuel Macron, España exige “un verdadero gobierno económico”, según un documento al que ha tenido acceso EL PAÍS, ante la constatación de que el euro es “un proyecto inacabado”. Para acceder a esa segunda fase del euro —una unión fiscal en toda regla—, Madrid pretende que sea imprescindible cumplir a rajatabla varios “criterios de convergencia”, tanto fiscales como de comercio exterior.

El presidente Mariano Rajoy saluda a Jean-Claude Juncker, presidente de la Comisión Europea, en diciembre de 2016.
El presidente Mariano Rajoy saluda a Jean-Claude Juncker, presidente de la Comisión Europea, en diciembre de 2016. ULY MARTIN EL PAÍS

La Gran Recesión “reveló errores críticos en el diseño del euro”, y Europa puso parches “para las necesidades a corto plazo” en lugar de reaccionar “con un plan bien estructurado”. Ese es el diagnóstico de lo sucedido en los 10 últimos años por parte de España, uno de los países más castigados por la crisis. El Gobierno acaba de enviar a Bruselas una propuesta que persigue una especie de refundación del euro, al hilo de las propuestas de Macron. España tiene un aliado en París, y viceversa. Pero Alemania y otros países rechazan esas ideas. Berlín, que disfruta de una situación de privilegio con el euro —pleno empleo, crecimiento, cuentas saneadas, tipos de interés negativos de su deuda y un superávit comercial mastodóntico que infringe las reglas europeas—, es reticente a todo lo que le obligue a rascarse el bolsillo. “No veo por qué hay que cambiar de políticas”, ha dicho la canciller Angela Merkel al hilo de las demandas de Macron

“Las lagunas en la arquitectura del euro explican el impacto diferencial de la última crisis”, se queja España. “El euro no solo necesita bomberos sino también arquitectos”, critica. “El proyecto europeo solo perdurará si sus ciudadanos ven que proporciona niveles de prosperidad sostenibles e inclusivos”, subraya. Eso no sucede ahora: la eurozona actual ha abierto una brecha enorme Norte-Sur; “obliga a corregir los desequilibrios de manera especialmente costosa, sobre todo en términos de paro”, zanja España.

Tanto Madrid como París han entregado ya sus aportaciones a la Comisión Europea, que publicará su esperado informe sobre el futuro del euro este mes. Tras el lío del Brexit y el reguero de elecciones en varios países, el triunfo de Macron ha funcionado como un despertador en Bruselas: Francia ha dejado claro que quiere recomponer el eje París-Berlín y avanzar en asuntos económicos y de seguridad. Y la UE sospecha que puede haber opciones para eso. Una vez pasen los comicios alemanes de septiembre. Y siempre que Francia haga reformas. España, desaparecida en medio de una crisis oceánica durante los últimos años, pretende ganar protagonismo, aun a costa de distanciarse de su principal aliado, la Alemania de Merkel y el poderoso ministro Wolfgang Schäuble.

Esa ambición federalista queda plasmada en solo siete páginas. El euro, según ese texto, necesita un presupuesto común: una capacidad fiscal contra los “shocks asimétricos”. Ese presupuesto del euro tendría al comienzo un tamaño limitado, pero podría endeudarse en el mercado y se convertiría así en una suerte de caballo de Troya de la unión fiscal. La propuesta (elaborada por Moncloa y los ministerios de Exteriores, Economía y Energía) incluye “un régimen de seguro de desempleo que sustituya parcialmente los subsidios nacionales” en una fase posterior, una vez haya avanzado la armonización de los mercados laborales.

A la larga, subraya España, será imprescindible cierto grado de mutualización de deuda; eurobonos “para reforzar la confianza en el euro y acabar de forma creíble con los riesgos de ruptura”, incluso con un Tesoro común. Todo eso es anatema en Berlín. Ese Tesoro, la guinda de la unión fiscal, exige condiciones, una especie de Maastricht II. Para acceder a la segunda fase del euro los países deberán demostrar “un grado significativo de convergencia real”. España propone examinar las variables fiscales, además de promover “posiciones externas equilibradas”. Y esta vez prefiere no meterse en las procelosas aguas de la reforma del BCE.

Guiños a Berlín

Hay varias cargas de profundidad contra posiciones alemanas, pero también numerosos guiños a Berlín. España cree que todas las reformas requieren “un equilibrio adecuado entre las medidas para compartir riesgos y las de reducción de riesgos”, en una clara alusión a la idea alemana de limitar, a la larga, la deuda pública en los balances de la banca. Madrid aboga también por la “aplicación estricta del Pacto de Estabilidad”, aunque lleva años incumpliendo. Eso sí: el Gobierno insta a “mejorar” el pacto, porque es procíclico: obliga a recortar en las crisis y agrava así los problemas. La negativa alemana está cantada: España, por ejemplo, apuesta por completar la unión bancaria con un fondo de garantía de depósitos común (que proteja a los depositantes en caso de quiebra) y un cortafuegos mutualizado creíble para el fondo destinado a cerrar bancos. Berlín se niega: teme pagar el agujero de la banca italiana.

Pero España va incluso más allá de los fundamentos económicos: pide “progresos en el gobierno económico”. Reclama un mayor “control democrático” de instituciones como el Eurogrupo, que toma decisiones clave desde un limbo en el que no da explicaciones a nadie. “No podemos transferir la responsabilidad de decisiones que son muy importantes para los ciudadanos sin legitimidad democrática”, dice el documento. Rajoy sabe de lo que habla: “No podemos gobernar”, reconocía en la fase más aguda de la crisis, bajo la presión del mercado y bajo tutela de Bruselas, Fráncfort y Berlín.

LAS PRINCIPALES PROPUESTAS

Presupuesto común. España quiere una capacidad fiscal anticrisis. Y con margen de endeudamiento. A corto plazo, sería un fondo para inversiones y para mejorar la productividad. Y, en una fase posterior, un seguro de desempleo europeo.

Eurobonos. El Gobierno defiende “la gestión común de la deuda” para reforzar la confianza y eliminar los riesgos de ruptura del euro.

Tesoro europeo. La culminación de ese proceso sería “la introducción de un Tesoro”, responsable de la capacidad fiscal común, la supervisión de la ejecución de los rescates y la posibilidad de emitir deuda común. El texto sugiere que el Mecanismo de ayuda (Mede) podría convertirse en el Fondo Monetario Europeo.

Unión Bancaria. España quiere un fondo común mutualizado para el mecanismo de cierre de bancos, y un fondo de garantía de depósitos común.

Pacto de Estabilidad. El Gobierno aboga por un estricto cumplimiento, pero pide una reforma del pacto para evitar que sea procíclico.

A rebufo de las propuestas del francés Emmanuel Macron, España exige “un verdadero gobierno económico” con un presupuesto común, un seguro de paro y eurobonos

Origen: Refundación eurozona: España reclama un presupuesto del euro, un seguro de paro común y eurobonos | Economía | EL PAÍS

La deuda pública sube en más de 3.000 millones y alcanza el 99,69% del PIB

img_edefrutos_20170120-153322_imagenes_lv_propias_edefrutos_ministros_9-kw4G-U421786319001plB-992x558@LaVanguardia-Web

Al cierre de febrero la cantidad adeudada por las administraciones públicas se situó en 1.118.046 millones de euros, un 0,3% más que el mes anterior.

La deuda de las administraciones públicas se situó al cierre de febrero en 1.118.046 millones de euros, lo que supone un repunte del 0,3% con respecto a enero y equivale al 99,69% del PIB.

Según el Banco de España, la deuda pública ha incrementado en 3.318 millones con respecto a enero, un 0,3%, y en 35.119 millones con respecto a febrero de 2016, lo que equivale a un 3,2 % más.

El Ministerio de Economía calcula que el importe global de la deuda acumulada hasta febrero supone un 99,69% del PIB, tomando como base la previsión del producto interior bruto para 2017 contenida en el proyecto de Presupuestos Generales del Estado.

En febrero, el Estado sumaba una deuda de 956.866 millones de euros, 1.627 millones más que en enero, lo que equivale a un repunte del 0,2%.

No podemos afirmar la máxima recuperación del Estado Español pero si que según los datos macroeconómicos, paulatinamente este país va mejorando a nivel económico. Es importante remarcar la importancia de no caer en la inflación del euro ya que nos haría perder competitividad en el mercado europeo e internacional.

Fuente editada de La Vanguardia