La montaña rusa del Bitcoin

El 2018 pasará a la historia como el año de la caída de las criptomonedas. El bitcoin ha perdido un 83%. La burbuja ha pinchado, pero la tecnología queda a la espera de que vuelva a subir su valor, lista para adaptarse a los nuevos métodos de compra-venta.

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No hace justicia a su nombre, porque su comportamiento ha sido todo… menos críptico: la moneda virtual más famosa del planeta ha experimentado una caída clara, diáfana y cristalina. Hace justo un año, la fiebre de las criptomonedas alcanzó su cenit. Hoy, en el paisaje después de la batalla, quedan los restos de una burbuja que pinchó. El bitcoin ha pasado en este arco temporal de los máximos históricos, casi 20.000 dólares, a poco más de 3.000: un desplome del 83%.

En noviembre del 2013, el expresidente del Banco de Holanda Nout Wellink, mucho antes de que el fenómeno de la moneda virtual se convirtiera en un boom, comparó el fenómeno con la célebre burbuja de los tulipanes que vivió su país entre 1633 y 1637. “El bitcoin es mucho peor”, dijo, cuando los precios todavía no estaban por las nubes. “Porque en aquel entonces, al final te quedabas con un capullo de tulipán, mientras que ahora no tienes nada entre manos”. Si se miran las burbujas vividas a lo largo de la historia, la de esta criptodivisa gana por goleada, tanto en intensidad de la subida como en velocidad de la caída. Por no hablar del resto de las monedas virtuales como ethereum, litecoi o dash: desde sus máximos históricos su desplome ya supera el 90%.

 

Elaborado por Pol Carbonell

FuenteLa Vanguardia

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Los cibercriminales usan dispositivos caseros para minar criptomonedas

crip

La televisión, el ordenador, el teléfono móvil o incluso la calefacción de alguien puede estar minando criptomonedas sin que esa persona lo sepa, poniendo en peligro su seguridad y aumentando así su consumo y por lo tanto sus facturas. Ultimamente se ha observado un aumento en los ataques y las infecciones de software malicioso a dispositivos de la internet de las cosas.

Martin Hron, investigador de Avast, explicó en el WMC que los fabricantes de dispositivos de la internet de las cosas tienen una gran presión para elaborar instrumentos y ponerlos rápidamente y a un buen precio en el mercado lo antes posible. Así, muchas personas se olvidan de la seguridad y ahora muchos dispositivos son controlados por ciberdelincuentes y usados como robots en redes para realizar ataques, minar criptomonedas y repartir e-mails de spam.

 

hack

Cuanto más sean los dispositivos conectados a internet, más facilidades para colarse tendrán los hackers, porque si uno de esos aparatos no está bien configurado y un atacante entra en él, lo puede utilizar como puerta de entrada para toda la red.

Para los usuarios es muy complicado saber si alguien está hacekando algún dispositivo suyo, pero implica un incremento del consumo de electricidad y sobretodo, un peor funcionamiento del dispositivo. Cuando hablamos de los móviles, su uso para minar criptomonedas causa un sobrecalentamiento que daña la batería.

Como solución, Avast creará una app para móvil llamada Avast Smart Home, la cual detectará cualquier tipo de amenzas en las redes domésticas.

 

Elaborado por Santi Fló a partir de La Vanguardia.

 

Montoro presiona cada vez más el consumidor y menos las rentas

Los nuevos presupuestos dan aún más peso a impuestos como el IVA y reducen los que son como el IRPF

 

Hacienda se quedó en 2017 junto al récord de recaudación que había logrado hacía diez años, en el último ejercicio antes de la gran crisis. Ahora, el ministro Montoro no tiene ninguna duda de que en 2018 sí que conseguirá superar los 200.000 millones de ingresos y así lo ha reflejado en el proyecto de Presupuestos Generales del Estado que presentó a pesar de no tener los apoyos garantizados. En todo este tiempo, la recuperación de las arcas públicas ha venido acompañada de un cambio en los pesos de la balanza de los impuestos. Los tributos indirectos (como el IVA o los impuestos sobre el alcohol y el tabaco) han ganado importancia en la recaudación total, mientras que los directos (IRPF, el de sociedades o el de patrimonio) han perdido. Y el proyecto de ley de presupuestos para el año que viene profundiza en esta dirección.

Hace una década, los impuestos que gravan el consumo suponían el 40% del total de la recaudación mientras que los que gravan las rentas eran el 58%. El año pasado, con una recaudación más de 20.000 millones superior al 2008, el IVA y demás tributos indirectos pasaron a suponer el 44% del total, al tiempo que el resto disminuyeron su peso hasta el 52% . Y, si se aprueban los presupuestos, Montoro prevé alcanzar una recaudación histórica donde los tributos indirectos supongan el 46% del total de ingresos y los directos un 52% (hay que tener en cuenta que los porcentajes no suman 100% porque se contabilizan en parte tasas y otros ingresos).

En términos absolutos, si lo comparamos con la que de momento es la mayor recaudación de Hacienda -la de 2007-, el Estado prevé superar el hito ingresando, en 2018, 16.653 millones más a través del IVA, los impuestos sobre el alcohol, el tabaco o los combustibles aunque ingresar aún 797 millones menos que entonces a través de los impuestos sobre la renta y el patrimonio. Todo ello hace prever un aumento de la recaudación a través del IRPF de un 6,5%. Eso sí, el año pasado el impuesto que más se acercó a la previsión de recaudación fue del IVA (aumentó un 7,9%).

El presidente de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef), José Luis Escrivá, ya lo explicaba hace un año en su comparecencia en el Congreso para analizar la ejecución presupuestaria del 2016. Según la Airef, desde el 2000 los ingresos tributarios del Estado se sitúan siempre en torno al 38% del PIB, un porcentaje que las reformas fiscales no han conseguido ensanchar: se ha producido una redistribución de la presión fiscal sobre las rentas del trabajo. “Hay los mismos ingresos que en 2000 con más tipos impositivos”, decía entonces, y aseguraba que las reformas del IRPF y el impuesto de sociedades han supuesto una pérdida de recaudación que sólo se ha compensado con subidas del IVA o tributos especiales.

La distribución de la riqueza

Siempre se ha considerado, que subir la renta a las personas con mas patrimonio, ha sido una apuesta de la izquierda. Pero en una situación de crisis, normalmente la gente rica se hace más rica y la pobre más pobre, por esto, es de sentido común, aumentar los impuestos por renta de forma proporcional.

Porque además, al aumentar solo el IVA, haces que todos paguen por igual, cuando sabemos que no todos nos podemos permitir lo mismo.Y por eso, des de mi punto de vista, se tiene que aumentar los impuestos a las rentas más altas, ya que son los que mas pueden pagar. Pero teniendo claro, que son altas rentas y que no, ya que muchas veces la propia izquierda considera que un salario de dos mil euros es una renta media alta.

 

Extraído del ARA, editado y reflexión de Bernat Asensio