Las jubiladas, las más afectadas por la diferencia salarial de género

No es ningún secreto que hay una diferencia, cada vez menor pero existente todavía, entre hombres y mujeres en cuanto al salario por un mismo trabajo. Esta diferencia salarial también repercute a las mujeres ya jubiladas.  Esta diferencia salarial asciende a 450€ que va en descenso lentamente. Asturias, es la comunidad autónoma con más diferencia con un total de entre 700-800, mientras que Extremadura es la que menos sufre esta diferencia salarial con una de entre 200 y 300 euros. En parte es porque han trabajado y cobrado menos debido a la tradición social de que trabajan los hombres, algo que no debería ser así y que cada vez hay menos casos.

Las mujeres han estado menos incorporadas al mercado, con carreras laborales más cortas y unas bases de cotización –sueldos- más bajas”, resume Guadalupe Souto, profesora de Economía Aplicada en la UAB. “Eso se refleja en las pensiones de hoy”.

Otro de los factores que causan esta diferencia es la edad actual, es decir cuanto más mayores sean estas mujeres jubiladas, menos reciben.Van cayendo hasta la jubilación media de 578 euros del último tramo de la estadística. El descenso es similar entre los hombres, pero al final de sus vidas siguen cobrando casi 400 euros más en su jubilación. Expertos en economía y sociedad comentan que esta diferencia, con el paso de los años, se irá reduciendo pero con paciencia.

Haciendo referencia a las comunidades autónomas mencionadas anteriormente, en Asturias los hombres reciben una media de jubilación cerca a los 1.571 mientras que las mujeres una que ronda los 806, notable diferencia.

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Elaborada por David Arús a partir de La Vanguardia

Claves para crear una marca de éxito

En los últimos años la aparición de nuevas marcas ha experimentado un notable crecimiento, cada vez más gente se atreve a lanzar su propia idea al mercado gracias, entre otras, a las facilidades y posibilidades que ofrece internet, sobretodo destacando las plataformas digitales y las redes sociales como Instagram o Facebook, las cuales han facilitado la promoción y el alcance a nuevos mercados y sectores para las marcas. Sin embargo, el hecho de que emprender un proyecto sea más sencillo que hace unos años no significa que todos vayan a tener el mismo éxito. 

  • El logotipo: Es uno de los elementos más importantes para conseguir que tu marca tenga éxito, la imagen que transmites con tu logotipo es el primer estímulo que recibe el cliente cuando ve tu producto, es la seña de identidad por la que identificarán tu marca. Nuestro logotipo es nuestra imagen de referencia, algo con lo que nos diferenciarnos de la competencia. mmmmmmmmmmmmmmResultado de imagen de logotipos
  • Tu producto / servicio: Tal y como explica el fundador de la agencia publicitaria Dimensión, Guillermo Viglione, en muchas ocasiones la marca es “el único elemento que diferencia a dos competidores”. Viglione tiene claro que antes de comenzar cualquier proyecto  se ha de  reflexionar sobre qué es lo que se quiere aportar con una nueva marca y en qué se diferencia tu producto de los de la competencia, qué características lo hacen mejor que los de tus competidores.

  • Una buena primera impresión: La primera impresión es la más importante, es muy complicado cambiar una mala impresión inicial, por lo que mientras que los consumidores suelen concederle el beneficio de la duda a una marca recién llegada, una mala experiencia en el primer contacto con esta puede resultar fatal y provocar su fracaso definitivo.

El impacto publicitario inicial es importante, pero nunca tan decisivo como una primera experiencia del cliente con la marca”.

Carlos Holemans, director creativo de la agencia El Laboratorio.


  • Internet y Redes sociales: Todo el mundo tiene acceso a las opiniones de otros clientes que han tenido contacto anteriormente con la empresa, pudiendo tener más conocimiento y poder en el proceso de compra, lo cual concede a los usuarios mucho poder a la hora de establecer la reputación de una empresa. Por ello, internet resulta un arma de doble filo. Facilita que se lancen nuevas marcas y que se den a conocer en el mercado, pero a la vez aumenta el poder de los clientes y consumidores y la influencia que tienen sobre el futuro de una empresa. Ante ello, una opción es la microsegmentación del mensaje en la comunicación con los clientes potenciales, es decir, dividir al público objetivo de un producto o servicio en partes lo más pequeñas posible, casi únicas, en segmentos realmente muy, muy pequeños.

  • Tener paciencia: Será un proceso largo y complicado, con muchos obstáculos a superar para poder llegar a la meta, las firmas que se construyen deprisa, caen rápidamente, como por ejemplo Euskaltel, empresa la cual fue lanzada en un momento de fuerte competencia, se ganó la confianza poco a poco, y ahora es una de las cinco marcas de repercusión no nacional que quedan en el mercado.

Fuente: Elaboración por Pol Carbonell.

Web: https://cincodias.elpais.com/cincodias/2017/08/29/fortunas/1504031742_403955.html

Marta Flich como Youtuber Economista

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Hoy os presento a Marta Flich, actriz española que cuelga vides críticos con un toque de humor hablando sobre temas económicos, políticos y sociales. Nacida en Valencia, a los siete años comenzó a estudiar piano y canto en el conservatorio de música. Es licenciada en Economía por la Universidad de Valencia y máster en Comercio Internacional por la Universidad de Delaware.​ Ha trabajado en banca, profesión que compaginó con su formación en interpretación.​ Además de actriz, también ha trabajado como presentadora de televisión.

Desde 2016 colabora en el diario Huffington Post con un video blog donde explica la actualidad económica de una manera sencilla y mordaz.

Personalmente me gusta mucho y va bien para distraerse escuhcando novedades de nivel nacional e internacional. Os animo a echar un vistazo y a seguirla!

Aquí os dejo su último vídeo titulado “Carmina o Revienta

 

Cuadro comparativo entre escuelas.

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Fuente:Cuadros comparativos

Josep Pla

 

El Gramsci de todos

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El 27 de abril de 1937 moría Antonio Gramsci. Las privaciones sufridas durante los 10 años de cárcel acabaron con la frágil salud del preso político más temido por Mussolini. Se convirtió en el símbolo de la lucha antifascista en Italia. Era “el Gramsci de todos”. El Partido Comunista Italiano se consideraba el depositario principal del legado de uno de sus fundadores. Otras izquierdas evocaban al Gramsci impulsor del movimiento de los “consejos de fábrica” con la intención de resaltar su flanco más radical o bien el más democrático. Liberales italianos de la talla de Piero Gobetti consideraban a Gramsci un renovador progresista de la tradición inaugurada en el Risorgimento. Este gran intelectual admiraba en aquel joven periodista “el fervor moral, escepticismo e insaciable necesidad de ser sincero”. Y Benedetto Croce comentaba tras la muerte de aquel: “Como hombre de pensamiento era uno de los nuestros, de aquellos que en los primeros decenios del siglo en Italia se esforzaron en formarse una mente filosófica e histórica adecuada a los problemas del presente”.

¿Por qué Gramsci llegó a convertirse en el intelectual y político marxista más admirado de la segunda mitad del siglo XX? El interés lo despierta, en primer lugar, su personalidad, su carácter y las circunstancias que lo modelan; también, su sensibilidad e inteligencia; la enorme fortaleza mostrada desde pequeño ante su imperfección física (“ese sardo jorobado”, como lo llamaba Mussolini,) y ante la adversidad en general; en resumen, su humanidad. Todo ello se transparenta en su escritura y estilo intelectual. Buena parte de los escritos anteriores a la prisión son artículos en prensa; los Cuadernos de la cárcel son borradores con la intención de volver una y otra vez sobre los grandes asuntos. En las Cartas se sigue el rastro de sus avatares: aislamiento en la prisión, desafecto de los compañeros más próximos de partido, agravamiento de la enfermedad y la crisis emocional que le produce la relación con las personas más queridas.

La trayectoria intelectual y política de Gramsci refleja aquel momento de entreguerras: el auge de los extremismos; una mayor fusión entre las masas y la política, intelectuales y vida pública. En este marco acomete un análisis propio, agudo, de la sociedad y el Estado en Occidente. Ha comprendido como pocos el calado del fascismo y la derrota de la revolución en Europa. En los últimos años da muestras de una conciencia escindida y un fundado temor por el futuro del proyecto político al que se mantuvo fiel hasta el final. Su reflexión se desarrolla en condiciones muy precarias. No solo avanza su enfermedad; también, su escepticismo y pesimismo. En el pensamiento de Gramsci asoman de manera intermitente tensiones entre libertarismo y estrategia leninista, aprecio a sus maestros liberales y lealtad al socialismo marxista; entre inspiración originaria de la Ilustración y el sesgo autoritario del movimiento comunista internacional. Su obra representa el último intento de recomposición del marxismo como pensamiento práctico; un intento original, penetrante, ambiguo y, a la postre, no consumado.

Tras su muerte se multiplica el conocimiento de su honestidad intelectual, lucidez e integridad moral. Sin embargo, tanta admiración iba a convertirse en un obstáculo para descubrir al “Gramsci de Gramsci”. Lamentablemente, este ha sido más interpretado que leído con respeto. Y entre tantas lecturas, su dimensión real queda contaminada: ha primado el intento de explotar la autoridad moral de su vida, apropiarse de sus ideas y extraer de su obra lo que en ella no hay. No pocas veces se retuerce el sentido de sus afirmaciones; o se instrumentan categorías centrales del código gramsciano. El desafío es cómo rescatar a Gramsci de hagiógrafos y comentaristas dispuestos a utilizar su figura para un roto o un descosido.

Gramsci ha vuelto a la actualidad política española. Más pretextos que buenas razones explican ese retorno. A mitad de los años ochenta del siglo pasado, el filósofo argentino Ernesto Laclau, junto a la politóloga Chantal Mouffe, compusieron una versión “posmoderna” de las categorías de Gramsci. Les sirvió más tarde para remozar el populismo peronista y dar una apariencia teórica al tosco “socialismo bolivariano”. Esa versión la importó Podemos de la mano de Íñigo Errejón, quien no solo consiguió hacer inteligible esa chocante versión, sino convertirla en soporte doctrinal de su formación política y uno de sus recursos de seducción. Una vez más la ingente personalidad de Gramsci estimula una enésima resurrección del interés por el político italiano al precio de hacer decir a Gramsci lo que no dice y aparecer como lo que no es.

Se trata de una operación interpretativa tan alambicada como carente de anclaje historiográfico y que he analizado detenidamente en Revista de libros (diciembre de 2016). Este sofisticado ejercicio discursivo sobre los conceptos de Gramsci tiene tales efectos polisémicos que termina “deconstruyendo” la figura histórica de aquel. Resuelve de modo extemporáneo y ajeno a su forma de pensar dilemas tan dramáticamente experimentados por él como los siguientes: entre autonomía moral de las personas y autogobierno colectivo, hegemonía y democracia, teoría y praxis, razones y emociones. Interpretar a Gramsci desde un prejuicio posmoderno, posfactual y con intención populista supone desconsiderar los supuestos ilustrados de la propuesta gramsciana de aggiornamento del marxismo y distorsiona el alcance de sus categorías provocando un maltrato de sus ideas hasta hacerlas irreconocibles. Al proceder al vaciado del Gramsci histórico se obvia cualquier constricción proveniente de sus escritos, intención y contexto. Según el universo conceptual de estos intérpretes, Gramsci opera como uno de sus múltiples “significantes”, lo que permite instrumentalizarlo discursiva, emocional y simbólicamente. Se pierde el sentido genuino de su figura y obra, se diluye el valor y el alcance de sus propias contradicciones; también, su autenticidad.

Tomarse a Gramsci en serio es no obviar su condición radical de “pasado ausente”. Respetando su historicidad podremos rastrear con cierta corrección epistémica e integridad intelectual al Gramsci real. De esta manera, se desvanece también la ingenua pretensión de hallar en él un menú de recetas para tratar un presente cuyos rasgos básicos se obvian. A los textos de Gramsci podría aplicarse aquello de que “con fecha se entienden todos; sin fecha, ninguno”. En fin, tratemos a Gramsci como un clásico. Lo es no porque aborde los asuntos de siempre, sino por la forma en que lo hace; no porque consideremos perennes sus aportaciones sino porque fueron cruciales para el progreso del conocimiento. Un clásico es aquel cuyo proyecto ya no cabe aplicar pero de cuyo bagaje no podemos prescindir.

FUENTE: ElPais