May encuentra en Westminster un enorme rechazo al documento

Uno de los grandes escollos sigue siendo la garantía sobre Irlanda del Norte

May durant la intervenció d’ahir al Parlament. / AFP

Más de cuarenta minutos tardó ayer Theresa May a sentir el Parlamento alguna voz que valorara en términos positivos la declaración política acordada con la Comisión Europea. A pesar de su insistencia en que el texto que presenta el futuro marco de relación con los Veintisiete set “satisface el resultado del referéndum, recupera el control sobre las fronteras, el dinero y las leyes”, las críticas expresadas tanto desde de su partido y los socios norirlandeses del DUP como desde la oposición hacen difícil prever que la propuesta pueda salir adelante.

Uno de los grandes escollos sigue siendo la garantía sobre Irlanda del Norte, que es el tratado de divorcio, vinculante, y que la declaración política se deja en manos de teóricas soluciones tecnológicas que, sólo si llegaran, podrían impedir que entrara en vigor. Pero lo más relevante en cuanto al futuro comercial es que el documento no garantiza, como pretendía May en su plan de Chequers, un intercambio de bienes sin ningún tipo de tarifas. Una pretensión que la Unión nunca aceptará, como ha quedado reflejado en el documento. Entre otras razones porque supondría disfrutar de las ventajas del mercado único sin cumplir con las obligaciones. Por otro lado, la profundidad y las ventajas del acuerdo al que se llegue dependerán del grado de compromiso que el gobierno del Reino Unido quiera asumir de las regulaciones establecidas por la UE en materia de competencia, normas medioambientales, consumo y protección los derechos de los trabajadores. May, pues, se encamina hacia una derrota casi segura, y el paso siguiente dependerá del número de votos tories que la faciliten. Porque ayer también quedó muy claro que los laboristas no la salvarán.

Editada por Bernat Asensio notícia extraída del ARA

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Caos a Westminster

Theresa May lucha para su supervivencia política y por su plan del Brexit después de la dimisión en cadena

Caos a Westminster

Caos en Westminster, incertidumbre política con dimisiones a raudales e incertidumbre económica con oscilaciones continuas de la entrega en relación con el dólar y el euro. El show del Brexit sigue entreteniendo y preocupante aparte iguales los británicos, que ayer asistieron al último episodio de la interminable y agotadora tragicomedia política en que se ha convertido la salida del Reino Unido de la Unión Europea (UE).

Pero como si los acontecimientos del día -la renuncia de dos ministros y dos secretarios de estado, y tres cargos menores más- no hubieran tenido ningún efecto, como si la primera ministra sigue la táctica del avestruz, Theresa May continúa determinada a salir adelante, contra todo y contra todos, su plan.

May lamentó que solo hace que escuchar críticas pero que nadie en su partido ha presentado una alternativa a su plan del Brexit y agregó que repudiar un plan de contingencia, llamado en inglés backstop, en la frontera irlandesa por defecto mataría cualquier posibilidad de acuerdo con la UE. “Si no avanzamos con ese acuerdo, nadie puede estar seguro de las consecuencias que vendrán. Sería tomar un camino de profunda y grave incertidumbre, cuando los británicos solo quieren que sigamos adelante”, afirmó May.

Notícia de Bernat Asensio extraída del Ara

Acuerdo sobre el Brexit entre el Reino Unido y la UE

Theresa May ha convocado una reunión de emergencia con sus ministros para aceptar el acuerdo al que se ha llegado con Bruselas, fijando las bases de la salida británica de la UE en el mes de marzo de 2019. Aún así se ha de destacar que el pacto puede tener problemas para que se autorice en la Cámara de los Comunes.

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Londres y Bruselas decidieron ayer anunciar que habían llegado a un pacto sobre el Brexit y que, a falta de algunos trámites, permitirá que Reino Unido deje la Unión Europea de manera amistosa el 29 de marzo de 2019. A pesar de las dificultades que todavía presenta el acuerdo, la libra esterlina inició un proceso de cambios y revalorizaciones que le llevó a subir cerca de 1% frente al dólar. Los analistas habían anticipado que si se firmaba un acuerdo con Bruselas los mercados reaccionarían al alza.

Si por el contrario, el acuerdo se viene abajo, la libra podría caer a niveles cercanos al euro, según varios bancos de inversión, y en el caso de que el Gobierno británico anuncie que acepta el acuerdo, y los Gobiernos europeos también ofrezcan su visto bueno, podría haber una cumbre europea este mismo mes de noviembre. Fuentes comunitarias contemplan que pueda suceder el 25 de noviembre. En esa reunión los líderes europeos darían el visto bueno al acuerdo que ha elaborado el equipo de Michael Barnier, el negociador jefe de la Unión Europea.

  Elaborado por Pol Carbonell FuenteExpansión

El mensaje de Katharine Hamnett

La diseñadora británica, conocida por sus camisetas con eslóganes políticos que relanzó su marca hace poco menos de un mes para demostrar a la industria textil la posibilidad de producir ropa de culto con criterios sostenibles.

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Katharine Hamnett fue una de las diseñadoras más influyentes en la moda británica durante los años ochenta. “Sus colecciones de estética unisex e inspiradas en la ropa de trabajo tenían estatus de culto, y también desarrolló líneas de denim, relojes, gafas, bolsos y zapatos. Pero fueron sus camisetas con mensaje las que la convirtieron en un referente. La primera, “Choose Life” (“elige la vida”, en honor a un principio budista)” “y desde entonces Hamnett siguió utilizando ese medio de expresión para canalizar su rechazo a las armas nucleares, la pobreza, el apartheid o el sida.”

La diseñadora protesta que la industria de la moda necesita un segundo referéndum en cuanto al Brexit. Numerosas marcas, entre las cuales podemos encontrar a Dior, Gucci, Missoni, se han involucrado más y más en la revolución política de la moda. “Brexit would be devastating to the British fashion industry, which is worth £32 billion to the UK economy. “The fashion industry is actually enormous and doesn’t get any political coverage whatsoever,” Hamnett notes. According to Fashion Roundtable, an organisation that bridges the fashion industry and mainstream politics, 96 percent of the fashion industry voted remain”

Fuente: Elaborado por Carla Baturone a partir de El País y Bof

La bolsa española cierra su peor semana desde el Brexit

La bolsa española cierra su peor semana desde el Brexit

 

El Ibex 35 cayó ayer un 1,2% adicional y cerró en los 9.639 puntos, un 5,6% por debajo del viernes de la semana pasada. Hablamos del peor retroceso semanal desde el posterior al Brexit, cuando entonces la bolsa española perdió un 6,9% en un periodo de solo cinco días. El desplome borra el magnífico comienzo de año y deja al Ibex con pérdidas anuales del 4%. Los notables descensos en estos días han sorprendido a los inversores con el pie cambiado después de una extensa temporada de alzas ininterrumpidas. Ahora, el miedo a que la Reserva Federal suba fuertemente los tipos de interés ha ocasionado una multitud de ventas de bonos en el mercado de deuda y en el de acciones.

El Ibex pierde un 5,6% en cinco días y se deja un 4% desde enero.

Aunque el foco se encuentra en Estados Unidos, la corrección de las bolsas ha sido mundial. El MSCI World Index cerró ayer su peor semana en los últimos seis años. En la ciudad de Nueva York, el S&P 500 y el Dow Jones, se han situado en la cabeza de los descensos, y están un 4% por debajo que a finales del año pasado. En Europa, Londres y Frankfurt son las ciudades que más lo han notado, con retrocesos del 7,7% y 6,3%, respectivamente, y en Asia, la bolsa de Tokio cuenta con un balance provisional negativo del 6% en el año 2018.

El MSCI World Index, que refleja las principales bolsas del mundo, sufre su peor semana desde el 2011

Varias de las principales bolsas del mundo, han recalado en un retroceso de entre el 10% y el 20% en un mercado aún especulador. Con la economía mundial disparada, casi nadie cree que haya motivos fundados para el pesimismo.

“No deberíamos inquietarnos por la caída en los precios de las acciones que acabamos de ver”, dijo ayer Jens Weidmann, presidente de Bundesbank.

Según él, los precios de la renta variable de los EEUU ascendieron durante un tiempo prolongado sin correcciones notables, hecho insólito. Por ello, los expertos agradecen el retorno a la normalidad que se deduce de los últimos vaivenes.

El escenario está en cambio constante y, a parte de las bolsas, existen otras consecuencias de la nueva época que se acerca, en la cual tienen que reajustarse varios aspectos. Por ejemplo, el camino hacia los tipos más altos en EEUU obligará a los estados nacientes a subirlos todavía más. Se ha visto ya una caída en los precios de los bonos argentinos, como los de 100 años, que han pasado de 103 centavos a finales del año pasado a los 92 centavos de ayer. Los expertos aconsejan que se compren los bonos a corto plazo y se vendan a largo.

 

Elaborado por Santi Fló a partir de La Vanguardia

El Brexit ataca a los precios

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              Las marcas de lujo suben sus precios por el Brexit “para contrarrestar la devaluación de la libra tras el voto británico para salir de la UE”, por lo tanto, los precios de los artículos más caros fueron notablemente más baratos que en el resto de Europa.

              Además como resultado de la “depreciación de la libra causada, durante un tiempo Londres se convirtió en el paraíso de las compras para los turistas”. Lo que por una parte benefició considerablemente a la capital, aumentando aún más el turismo y las compras.images-1 19.25.04.jpeg

             “La industria de la moda británica genera aproximadamente 40.000 millones de dólares al año de la economía de Londres. Las previsiones apuntaban a un crecimiento de la industria de un 50% hasta 2019, superando los 70.000 millones de dólares.“ Sin embargo todo cambió a raíz del Brexit, ya que la mayor parte de la industria británica tiene sus centros en el exterior de Europa, dificultando por lo tanto los canales de distribución, precios…

              “Según un estudio publicado por la consultora Deloitte en octubre de 2016, el 64% de los bienes de lujo era entonces más barato en suelo inglés; miles de visitantes extranjeros comprobaron desde junio que su dinero de pronto cundía más en Reino Unido, y gastaron en consecuencia.”

               No obstante, Reino Unido no duró durante mucho más tiempo siendo la tierra de las gangas en el sector del lujo. Poco a poco, las marcas fueron aumentando sus precios de manera constante hasta posicionarse al mismo nivel que en el resto de Europa. Louis Vuitton tomó la delantera convirtiéndose en el líder de precios del mercado, pasando a ser por lo tanto el punto de referencia de las otras marcas.

               Por lo tanto las marcas de lujo en Londres sobretodo,se beneficiaron de la caída de la moneda causada por el Brexit, aumentando fuertemente sus ventas con respeto al resto de Europa.
Fuente: Elaboración por Carla Baturone, a partir de “El País” y “Taller fashion developpement project”

Crisis en Inglaterra por culpa del Brexit

La inflación sube, pero tanto los sueldos como las ayudas estatales llevan años congelados

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El Reino Unido está tocado y corre el peligro de convertirse de nuevo en el enfermo de Europa, como ya lo fue en las décadas de los sesenta y setenta, con un crecimiento previsto para el 2018 de sólo el 1,2%, muy inferior al de la UE. En la quinta mayor economía del mundo hay pobreza (tanta como en Hungría y más que en Eslovenia o Irlanda) y una enorme desigualdad, y no debería ser consuelo que en la primera y la segunda (Estados Unidos y China) también la haya. Catorce millones de personas son oficialmente pobres (tienen menos del 60% del ingreso medio de un individuo o una familia), entre ellos cuatro millones de niños, dos millones de pensionistas, 2,3 millones de londinenses, una quinta parte de los escoceses, uno de cada cuatro galeses y uno de cada ocho ciudadanos con trabajo. Medio millón de personas tiene que recurrir a bancos de comida. No es de extrañar que la productividad sea una de las más bajas de la UE y lleve una década estancada.

Si el año pasado fue un desastre, el 2018 ha empezado todavía peor, evidenciado en toda su crudeza la dimensión de una crisis social que ha tenido sus altos y bajos (la década de Blair fue mejor), pero que tiene sus orígenes en el neoliberalismo descarnado de Margaret Thatcher y su continuación por los conservadores Major y Cameron. Los mayores recortes desde el final de la Segunda Guerra Mundial no podían pasar desapercibidos.

Se construyen pisos de lujo para millonarios, pero no casas de renta controlada para pobres

Que el año pasado murieran de gripe en Gran Bretaña medio centenar de personas ha sido calificado por los propios doctores como estadísticas del tercer mundo, atribuibles al deterioro de un National ­Health Service (NHS ) que fue en su día el modelo de todos los sistemas sanitarios públicos del mundo y hoy es una mera sombra de sí mismo. Para ahorrar, los pacientes son enviados directamente a urgencias en vez de al médico de cabecera, aunque tengan una dolencia leve. Como consecuencia, los hospitales están colapsados, y durante las fiestas navideñas la ocupación fue del 100%, 24 centros declararon la alarma roja y casi veinte mil personas se pasaron más de una hora dando vueltas en las ambulancias (como a veces los aviones antes de aterrizar), esperando una cama. En Stoke, un enfermo tuvo que esperar día y medio en una camilla en el pasillo. A las familias se les ha pedido que se lleven a casa a los ancianos hasta que se normalice la situación. La primera ministra Theresa May, en medio del escándalo, ha tenido que pedir perdón al país.

Para aumentar más la irritación generalizada, los ferrocarriles (que están subvencionados por el Estado) han aumentado sus tarifas, ya de por sí las más altas de Europa, en un 3,4%, lo cual significa que un abono anual para hacer conmuting entre Londres y Birmingham, Bath o Bristol cuesta doce mil euros, lo mismo que un sueldo bajo. Y cada vez son más las familias que tienen que abandonar la capital por el desorbitado precio de la vivienda (medio millón de euros de promedio).

Las ambulancias han de esperar hasta una hora para que se liberen camas en los hospitales

La falta de pisos de protección oficial es uno de los problemas sociales más graves del país. Thatcher privatizó muchos de ellos, y desde entonces el desarrollo de nuevos bloques es muy inferior a la demanda. El anterior alcalde de Londres, Boris Johnson, prefirió la construcción de apartamentos y oficinas de lujo para multimillonarios y fondos de inversión extranjeros que ni siquiera los ocupan.

En Gran Bretaña prácticamente no hay paro (un 4,2%), pero esa estadística es una falacia sin relevancia para la pobreza o la calidad de vida, porque millones de personas están empleadas con contratos basura ( zero hours), no sólo mal pagados sino en los que además han de estar permanentemente a disposición de la empresa para que les cambie los turnos. Los incrementos salariales en los últimos años han sido del 2% en el sector privado y del 1% en el público, muy por debajo del aumento del coste de la vida.

Pero no sólo han subido con el nuevo año las tarifas de tren, sino también la del gas (un 12,5%), y en cualquier momento lo harán las del agua, el teléfono y la electricidad, sectores que funcionan como cuasi monopolios, en muchos casos propiedad de consorcios internacionales con sede en Australia o Estados Unidos, sin contacto alguno con los consumidores. Apenas pagan impuestos y no invierten. Una de las propuestas más efectivas del líder laborista Jeremy Corbyn es su renacionalización. Las llamadas PFI (iniciativas de inversión privada) fueron una idea de Blair para construir escuelas y hospitales sin que el Estado se endeudara más. Pero han fagocitado todo el sector público, y hay más de 700 con un capital de 60.000 millones de euros.

Catorce millones de británicos, muchos de ellos con trabajo, son técnicamente ‘pobres’

Las ayudas estatales llevan cuatro años congeladas, y solicitar asistencia por desempleo, enfermedad o discapacidad se ha convertido en un proceso eterno y tortuoso, en el que el demandante se siente avergonzado por recurrir al Estado. Los presupuestos de los ayuntamientos han sido recortados hasta un 70% desde la llegada al poder de los tories. Los estudiantes universitarios de la “generación punto muerto” tienen que endeudarse casi de por vida para pagar las matrículas. Las tarjetas de crédito están exprimidas al máximo. Los coches se pagan a plazos, las viviendas son objeto de segundas hipotecas. La deuda personal es descomunal, una bomba de relojería. Impera una especie de apartheid social. Los que tienen y los que no tienen.

Theresa May dice que quiere liderar “un país que funcione” y que “controle su destino”. Pero ni una cosa ni la otra. Los británicos se encuentran en medio de una tormenta perfecta en la que no paran de recibir sopapos. Desindustrialización. Paf. Globalización. Pum. Deslocalizaciones. Ay. Privatizaciones. Zas. Austeridad. Toma ya. Exclusión social. Bang. Automatización. Uf. Y Brexit. Lo que faltaba…

Desequilibrio regional y centralismo

El desequilibrio regional y el centralismo se suman a los problemas estructurales del país. El poderío económico está centrado en Londres y el sudeste, las únicas zonas que contribuyen de manera neta a la economía nacional (el resto percibe más de lo que aporta). Un 25% de todos los impuestos sobre la renta y de sociedades se paga en la capital, donde además se toman todas las grandes decisiones políticas, económicas, administrativas y judiciales, y donde tienen su sede todos los periódicos de difusión nacional. La Inglaterra que votó por la permanencia en la Unión Europa subvenciona a la que votó por el divorcio. Si en el sur está la riqueza, en el norte y en el País de Gales los call centers y las plantas de distribución han sustituido a las minas, los altos hornos y las fábricas textiles y de manufacturas que no sólo proporcionaban trabajos bien pagados sino que además creaban tejido social y un clima de solidaridad obrera. En la localidad galesa de Ebbw Vale, que paradójicamente fue la circunscripción de Aneuris Bevan, el creador de la Seguridad Social británica, los precios de las viviendas son los más bajos del país, treinta veces inferiores a los de Londres, hay cuatro bancos de comida en un radio de cincuenta kilómetros cuadrados, un 12% de la población recibe ayuda por discapacidad y uno de cada seis habitantes sufre depresión.

Elaboración propia a través de La Vanguardia