El Gobierno no logra ni un apoyo en el Congreso al mayor recorte de la historia

– Hasta el último momento el Ejecutivo ha estado negociando el respaldo de CiU

– El PSOE augura el despido de 40.000 profesores

-Wert afirma que lo hace “con sufrimiento” y que es una “respuesta excepcional”

“Lo hacemos con sufrimiento” y “esta es la respuesta excepcional del Gobierno a unas circunstancias excepcionales, desafortunadas”, ha dicho José Ignacio Wert, ministro de Educación, en la tribuna del Congreso para defender uno de los decretos que contiene el mayor recorte de gasto de la historia constitucional. En el hemiciclo se esperaba la presencia del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, para votar a última hora, una vez descartado que sea él el que públicamente defienda los recortes que, por primera vez, afectan a la sanidad y la educación.

Rajoy ha acudido un rato al Congreso. Ha estado en la zona de Gobierno, ni se ha planteado que hable de los recortes o que se reúna con los portavoces para hablar de la situación económica, de Bankia o de la prima de riesgo. Lo que sí ha hecho es grabar un vídeo en el que se aboga por la transparencia y que se colgó en la web de la Moncloa.

Salvo cambio sorprendente de última hora, el Pleno del Congreso convalidará dos decretos con un recorte de 10.000 millones de euros en educación y sanidad, solo con los votos del PP, suficientes aritméticamente, pero insuficientes políticamente para una decisión de tal magnitud. El Ejecutivo ha intentado hasta el último momento que CiU apoye los decretos, mientras que ni siquiera lo ha intentado con el resto de grupos.

Durante toda la mañana, casi hasta el momento de iniciarse el debate, la ministra de Sanidad, Ana Mato, ha mantenido conversaciones cruzadas con el conseller de Sanidad de Cataluña y con el portavoz adjunto de CiU, Josep Sánchez Llibre. El principio, el Gobierno rechaza tramitar el decreto como proyecto de ley y que, por tanto, puedan incluirse cambios, lo que hacía difícil el acuerdo.

El miércoles la portavoz socialista, Soraya Rodríguez, contactó en dos ocasiones con Alfonso Alonso, portavoz del PP, para saber si era posible sentarse a negociar los decretos, forzando su tramitación como proyectos de ley. El popular le trasladó la imposibilidad de dar marcha atrás en los recortes y su voluntad de sacarlos adelante tal cual, aunque sea solo con los votos del PP.

Wert abrió la defensa de los recortes, a la que siguió luego la intervención de la ministra de Sanidad, Ana Mato, con un tono de “no hay más remedio”. Casi con intención de pedir disculpas a los ciudadanos y explicando que no son las medidas que les gustaría haber tomado, pero que las circunstancias obligan a hacerlo. Ambos ministros traen preparados discursos que sostienen que, pese a los recortes, se preservan la educación y la sanidad públicas.

“Lo hacemos con sufrimiento y pesar” y “son temporales y desde luego no forman parte de nuestro programa de reforma educativa, con lo que tan pronto como mejore la situación económica”, aseguró Wert desde la tribuna del Congreso. El portavoz de Educación del PSOE en el Congreso de los Diputados, Mario Bedera, le ha respondido que el recorte de 3.736 millones de euros contemplado en este real decreto se suman a los 487 millones del acuerdo de no disponibilidad del 30 de diciembre y a los 663 millones de recorte en los presupuestos para 2012.

“No nos hable de eficacia, de eficiencia y mucho menos de mantener la calidad del sistema educativo cuando en menos de cinco meses ha hecho recortes por un total de 4.886 millones de euros. Está usted recortando una media de 1.000 millones por mes”, le ha dicho al ministro, antes de asegurar que van a provocar el despido masivo de profesorado —más de 40.000 despidos—.

El ministro le ha respondido que “hace una hipótesis sobre el despido de profesores que son interinos y no funcionarios” y ha reprochado al socialista que “dé a entender que todas las comunidades van a ejecutar el máximo y que van a ejecutar todas las medidas del decreto”.

Todos los grupos han lamentado en la tribuna que el Gobierno ni siquiera se haya sentado a dialogar previamente sobre el contenido de los decretos que, además, deben ser aplicados por las comunidades. De hecho, la mayor crítica de los partidos nacionalistas es que invade las competencias autonómicas.

EL PAIS

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Rajoy: “Hablo con dirigentes europeos y no se plantea un rescate a España”

El presidente en los pasillos: “El debate austeridad-crecimiento no tiene sentido”

“El rumbo fijado en España es el adecuado, y yo no quiero que Grecia salga del euro”

Después de otras 48 horas de pánico en los mercados en los que se comentó mucho su ausencia de los focos –estaba “trabajando con normalidad en su despacho”, según La Moncloa- el presidente del Gobierno se ha acercado a los periodistas en el Congreso para hablar sobre la situación económica. “La situación es muy complicada, la prima de riesgo ha subido muchísimo, eso significa que es muy difícil financiarse”, ha explicado. Sin embargo, Rajoy no cree que haya que cambiar nada muy significativo. De hecho, cree que lo que se está haciendo en España “es lo que hay que hacer”, que “el rumbo fijado en España es el adecuado” y por tanto simplemente hay que seguirlo.

¿Ha hablado con Angela Merkel en las últimas horas? ¿Está España negociando un rescate o algún tipo de ayuda?, se le preguntó. Rajoy descartó de nuevo que se esté hablando en los despachos de ayudas a España y no aclaró con quién está hablando estos días en los que no aparece públicamente. “No se ha hablado de nada de eso y yo hablo con los principales dirigentes europeos casi todas las semanas, se limitó a señalar”. Rajoy salió a toda velocidad de la sesión de control para correr hacia la zona de Gobierno, donde le esperaba una llamada urgente. Con la prima a 500, se desataron todas las alarmas periodísticas. El entorno del presidente señala sin embargo que no llamaba Merkel ni François Hollande ni ningún dirigente clave, sino un ministro del propio Ejecutivo de Rajoy.

El presidente insistió en la idea de que España está haciendo lo que puede hacer. La solución, vino a decir aunque con palabras mucho menos claras que su ministro de Economía, Luis de Guindos, es europea. Rajoy no quiere posicionarse en el debate intenso que se está produciendo en Europa entre austeridad y crecimiento después de la victoria de Hollande en Francia. Rajoy siempre se ha acercado a Merkel, pero muchos en su Gobierno creen que la presión de los socialistas franceses a Alemania puede favorecer los intereses españoles.

Ante esa disyuntiva, Rajoy trata de colocarse en el medio, o en ninguna parte. “Creo que el debate entre austeridad y crecimiento tiene bastante poco sentido, porque una cosa es compatible con la otra y además una cosa es necesaria para la otra. Creo que hay una tercera cosa de la que nadie habla. Austeridad sí, crecimiento también, pero me gustaría además que hubiera un mensaje contundente sobre el proyecto del euro y la sostenibilidad de la deuda pública de todos los países europeos”. Esto es, apoyo de la UE y del Banco Central a todas las deudas con problemas. Sin embargo, al contrario de lo que hizo ayer Hollande ante Merkel, en Berlín, Rajoy no ha querido mojarse y pronunciar la palabra “eurobonos” o pedir expresamente apoyo del BCE. “Hacer declaraciones públicas [pidiendo apoyo al BCE] no tiene sentido. El euro necesita ser reforzado. No quiero que Grecia salga del euro, sería un error y una mala noticia. Que cada país haga lo que tiene que hacer y que se garantice la sostenibilidad de las deudas públicas”, ha rematado.

EL PAIS

España cruza los dedos para que la posible caída griega sea ordenada

Europa debe reforzar el fondo de rescate europeo y el BCE tiene que preparar una gran operación para evitar el contagio de una salida griega del euro

Paul Krugman es el economista de moda en España, un Nobel en estado de gracia, superventas de libros y prescriptor de análisis. Gusta en el sur de Europa: es el abanderado de los que denuncian la austeridad radical como agravante a la crisis. Y lo que dice, muy a pesar de sus críticos, algunos lo perciben como la luz de un faro. Así que cuando el domingo, en su blog en The New York Times, vaticinó una pronta salida de Grecia del euro (“posiblemente el mes que viene”) y deslizó la posibilidad de un corralito en España (“quizá, solo posiblemente”, recalcaba), abrió la veda para mentar la bicha en los cafés. Pero en los mercados la pregunta de qué ocurrirá lleva tiempo formulada: los griegos tienen un pie fuera del euro y los inversores reclaman a Europa una respuesta firme para evitar el contagio a España e Italia.

Krugman ilustró su texto ni más ni menos que con un vídeo de la ópera alemana El ocaso de los dioses. Y lo que España necesita es que una caída griega resulte lo menos wagneriana posible, un ocaso controlado. “Si Grecia sale del euro, hay un riesgo masivo de contagio y es necesaria una respuesta muy fuerte de Europa para evitarlo, el Banco Central Europeo tendrá que actuar como prestamista de último recurso, y hará falta una unión fiscal”, explica Andrew Balls, el responsable de renta fija europea de Pimco, la mayor gestora de renta fija.

Así funciona el dominó: si Grecia vuelve al dracma, es esperable que bloquee la salida de capitales, porque estos se esfumarán (ya lo hacen) a países seguros (Alemania, Suiza) al olor de la severa devaluación (algunas estimaciones apuntan hasta un 60%). La aversión a semejante riesgo se trasladaría rápidamente a España, pero de ahí a decretar un corralito para frenar la fuga de dinero hay fichas que mover. Los ataques de los fondos de alto riesgo sobre la deuda encenderían otro fuego. Los analistas coinciden en que el BCE tendrá que inyectar más dinero y comprar deuda y que el fondo de rescate europeo se tendrá que reforzar.

» Impacto para los bancos y las empresas. El impacto para los bancos será indirecto. Las entidades españoles solo conservan 235 millones de euros de deuda pública griega, según los datos de diciembre de 2011 del Banco Internacional de Pagos. Nada que ver con los más de 6.000 millones que tienen las alemanas, así como las francesas. Además, las entidades españolas han provisionado ya prácticamente todos esos bonos griegos. España tampoco es un gran inversor de Grecia: el año pasado las inversiones sumaron 38 millones, la mitad que el anterior. Aunque las empresas instaladas en el país (Iberdrola o Inditex, entre otras) verán devaluados sus activos.

» Capital a la fuga. “No veo una gran pérdida de capital, ya que los inversores españoles presumiblemente se quedarían, y los depósitos extranjeros mayoristas ya se han marchado en gran medida”, apunta Daniel Gros, del Centro de Estudios sobre Política Europea (CEPS). Hay margen para más pérdidas. Desde julio, España ha perdido 128.000 millones de euros de capital extranjero. Es la hemorragia más grave en toda la serie estadística del Banco de España, que arranca en 1990. Los números dan una idea gráfica de la pérdida de confianza. Solo en febrero, el dato más reciente, se perdieron 25.548 millones. Y el peso de los inversores foráneos en la deuda del Estado ha bajado del 50% en diciembre al 37% en marzo. Esto podría ser ahora positivo, según Alfonso García Mora, de Analistas Financieros Internacionales (AFI): “Hay una lectura buena: la deuda ha restado dependencia del capital extranjero”. La cuestión es si la banca española mantendrá su dinero en casa.

» ¿‘Corralito’? Cortafuegos. José Carlos Díez, economista jefe de Intermoney, vislumbra “una salida de flujos importantes” si cae Grecia, pero descarta el corralito”. “Hay margen en las políticas económicas para evitarlo”, recalca. Porque el problema no sería español, sino también italiano. Los expertos coinciden en que Europa tendrá que reforzar —esta vez en serio— su fondo de rescate (EFSF). Ahora contempla un máximo de ayudas de 700.000 millones de euros, una cifra insuficiente si España o Italia necesitasen ayudas y Portugal un segundo rescate.

» Riesgo país desbocado, BCE al rescate. La prima de riesgo (el diferencial de interés que pagan los bonos a 10 años respecto a los alemanes) se desbocaría. El interés ya está por encima del 6%, un nivel no sostenible mucho tiempo. “Pero podríamos ver llegar el tipo al 7%, o incluso el 8%, y España podría necesitar financiarse del fondo europeo”, advierte García Mora. “Las cosas se van a poner tan mal”, advierte Javier Ferrer, de Ahorro Corporación, “que no va haber debate: el BCE va a tener que actuar”. Al final, añade, “la gente ya empieza a pensar que lo menos malo es que nos intervenga el BCE”. El banco no ha comprado deuda soberana en las últimas nueve semanas y no confirma nuevas subastas de crédito barato a los bancos, después del billón ya inyectado. El mercado español mueve volúmenes tan pequeños, apunta José Carlos Díez, “que con pequeñas compras de bonos el BCE puede bajar la prima 100 puntos. Pero ya no servirán las emboscadas, tendrá que plantear la guerra”.

EL PAIS

Economía presiona para la fusión de cuatro entidades de tamaño medio

Ibercaja, Unicaja, Liberbank y Banco Mare Nostrum deben aportar 6.700 millones para sanearse

Los expertos alertan contra la creación de otro nuevo grupo problemático

Hace unos meses, José Ignacio Goirigolzarri, el ahora presidente de Bankia, escribió en su blog un artículo sobre las fusiones en el sector y resaltó las “inmensas incógnitas que existen sobre su viabilidad futura”. También reprochó al Gobierno que avanzara en la reforma a golpe de “sustos” que le daba al mercado.

Pero los sobresaltos con las uniones no han terminado. El Ministerio de Economía ha citado para esta tarde a los presidentes de las cuatro entidades medianas para presionarlas para lograr una fusión. Pueden ser todas a la vez o de dos en dos. Las entidades son: la aragonesa Ibercaja, la malagueña Unicaja, la asturiana Liberbank y la murciana Banco Mare Nostrum (BMN). El secretario de Estado Fernando Jiménez Latorre, dirigirá la reunión.

Entre todas formarían el quinto banco español, justo detrás de Bankia
Entre todas formarían el quinto banco español, justo detrás de Bankia, con 270.000 millones en activos. El problema es que la unión de las cuatro también supone crear un grupo que necesita realizar provisiones 6.700 millones por el primero y el segundo decreto sobre saneamiento del ladrillo. Esta enorme magnitud de dinero llevaría a pérdidas al grupo, tanto si se fusionaran en uno solo como si lo hacen de dos en dos. Es decir, se verían obligados a pedir dinero prestado al Gobierno o, en el peor de los casos, una nacionalización de dimensiones enormes.

Los expertos temen que el Gobierno esté repitiendo los errores de Caja Madrid y Bancaja, cuando se primó el tamaño por encima de otras consideraciones como la viabilidad futura y la solvencia de la entidad fusionada.

El derrumbe del gigante antes presidido por Rodrigo Rato ha levantado muchos temores en el sector. Los expertos se acuerdan de otros casos fallidos: la navarra Banca Cívica, Unnim y CatalunyaCaixa.

También recuerdan que entre las cuatro entidades monitorizadas por Economía “hay 16 cajas dentro de sus balances que están, a su vez, en procesos más o menos avanzados de integración”. La creación de este grupo a cuatro bandas supondría unir a Unicaja, Caja Jaén, Caja España, Caja Duero, Caja Murcia, Caixa Penedés, Caja Granada, Sa nostra, Ibercaja, CAI, Caja Círculo, Caja Badajoz, Cajastur (con CCM dentro), Caja Extremadura y Caja Cantabria.

Los expertos temen que el Gobierno esté repitiendo los errores de Caja Madrid y Bancaja
Las cuatro entidades están en proceso interno de fusión que se vería truncado por otro posterior, si llega esa fusión que promueve el Gobierno. Además, habría que hacerlo el mismo año que los ingresos están cayendo y las provisiones se han disparado. La complicación es mayúscula.

“El problema ahora no es de tamaño ni de capacidad instalada sino de capital y saneamiento”, apunta un experto. Las entidades piden tiempo para asumir el decreto y analizar fríamente si pueden ser viables con préstamos del Estado. Creen que el perjuicio de una multifisión ahora es mayor que los beneficios que pudiera reportar. Algunas fuentes políticas comentaron ayer que se ha oído el nombre de Manuel Pizarro, exdiputado del PP y expresidente de Ibercaja, como candidato a presidir el megagrupo de cuatro si se produce.

La reunión de hoy será la segunda cita de los presidentes en Economía. La anterior fue el 20 de abril y se dio un plazo de 15 días, ya superado.

EL PAIS

Bruselas cree que España no logrará cumplir con la meta del déficit en 2013

  • La Comisión Europea prevé un 6% del PIB en 2012 y un 4% en 2013
  • El Gobierno promete un 5,3% en 2012 y un 3% en 2013

La Comisión Europea cree que España no cumplirá con la meta final del déficit en 2013, año en el que estaba previsto reducirlo por debajo del 3% del Producto Interior Bruto (PIB).

El límite marcado por el Pacto de Estabilidad se incumplirá al situarse el déficit, según Bruselas, en un 6% del PIB en 2012 y un 4% en 2013, según fuentes europeas.

La Comisión publicará este viernes sus nuevas previsiones económicas para los 27 países de la Unión Europea, que incluirán estimaciones sobre crecimiento, déficit y deuda. Por su parte, el Gobierno español se había comprometido a reducir su déficit hasta el 5,3% del PIB este año, desde el 8,5% en el que cerró 2011, y hasta el 3% en 2013.

Fuentes del Gobierno español, que no tiene actualmente previsto adoptar nuevas medidas, incidieron en que no hay planes para suavizar estos objetivos y recalcaron que se logrará cumplir con ambos. “Vamos a seguir con nuestro plan de reducción del déficit. Las reformas y los presupuestos presentados a principios de este año nos colocan en el camino correcto”, añadieron.

Por su parte, BBVA cree que las medidas puestas en marcha hasta la fecha garantizan el cumplimiento de los objetivos fiscales asumidos por el Gobierno, aunque queda alguna duda sobre las comunidades autónomas. De hecho, coincide con el Gobierno en que el déficit se reducirá al 5,3% este año y al 3% en 2013.

EL MUNDO

¿Qué pasa con los ahorradores de Bankia?

La decisión del Gobierno de inyectar fondos en la entidad reforzará su viabilidad

El futuro del grupo está pendiente del decreto del Ejecutivo para reformar el sector

Bankia es una de las cuatro principales entidades financieras del país, con unos 10 millones de clientes y unos 400.000 accionistas, que esperan las noticias sobre el futuro del grupo ahora que se ha confirmado la salida de Rodrigo Rato y el Gobierno ultima un plan de saneamiento para garantizar su viabilidad. Aunque con retraso, tanto el Ministerio de Economía —a través de un escueto comunicado— como su responsable, Luis de Guindos —en declaraciones a Efe—, han salido al paso de las preocupaciones de los ahorradores asegurando que el grupo “es absolutamente solvente” y que el Ejecutivo dará “todo su apoyo” a los nuevos gestores de Bankia.

Desde la oposición, el líder del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, también ha lanzado un mensaje de tranquilidad sobre el futuro de Bankia: “Yo tengo mi dinero en Bankia, mis ahorros, y no voy a hacer nada, me fío completamente de Bankia y quiero tranquilizar a la gente, que estará pensando qué pasará con su dinero”, ha afirmado en una entrevista a Onda Cero. Bankia tiene unos activos por 305.820 millones, de los que unos 31.000 son créditos problemáticos vinculados con el sector inmobiliario.

El apoyo del Gobierno se traduce en una eventual inyección de dinero público que estará entre los 7.000 y los 10.000 millones, aunque todavía no se ha concretado cómo se llevará a cabo. Sobre este extremo, el Ejecutivo podría anunciar novedades este viernes. Tampoco se conoce, de momento, cuál será el plan de restructuración que tendrá que llevar a la práctica el nuevo equipo gestor de Bankia, que estará dirigido por el ex consejero delegado del BBVA, José Ignacio Goirigolzarri. Aquí planteamos algunas de las preguntas que suscita todo el proceso entre los clientes de Bankia que han multiplicado hoy sus consultas a su banco ante la ausencia en la víspera de explicaciones oficiales.

¿Puede afectar a los ahorradores?

La respuesta es no. Más bien al contrario. Tras meses sin una decisión definitiva sobre Bankia, la entidad que centra las dudas de los inversores en el exterior y está considerada como la pieza clave para fijar la estrategia de salida de la crisis, el Gobierno se ha decidido a poner dinero público para asegurar su viabilidad. A cambio, ha empezado forzando la salida del que hasta ahora era su presidente, Rodrigo Rato, responsable de pilotar la fusión que dio origen al grupo. Este respaldo financiero del Estado supone una garantía adicional con vistas a garantizar su liquidez en caso de que los depositantes opten por retirar fondos.

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En ninguna de las últimas cuatro intervenciones (CCM, Cajasur, CAM y Banco de Valencia) decididas a lo largo de la crisis por el Banco de España, quien es el que tiene las competencias para ello y no el Ministerio de Economía, se han producido problemas para los ahorradores.

La entidad, además, podría recurrir a los 25.000 millones de euros que, según estimaciones de analistas internacionales citadas por el FT ha captado en la barra libre de liquidez del BCE.

En total, Bankia gestiona fondos de sus clientes por 231.390 millones, según se recoge en sus últimos resultados publicados correspondientes al cierre de 2011. Estas cuentas, sin embargo, siguen pendientes de ser auditadas pese a que ha concluido el plazo para ello.

¿Puedo sacar mi dinero cuando quiera?

Hay que recordar que los depósitos y productos de renta fija establecen una serie de condiciones para recuperar el dinero —la letra pequeña—. Por tanto, además de la correspondiente penalización por realizar reembolsos antes de tiempo, la entidad puede imponer límites tanto sobre las cantidades de dinero como sobre los plazos en los que se pueden sacar los fondos.

En cuanto al dinero que los clientes tienen en cuentas a la vista, se puede traspasar sin límite, tanto a través de internet como en las propias oficinas. Para cancelar una cuenta, sin embargo, se tienen que presentar en la sucursal todos los titulares de la misma.

¿Para qué está el Fondo de Garantía?

En caso de quiebra de una entidad la ley estipula que el Fondo de Garantía de Depósitos, un instrumento financiado por las propias entidades, cubrirá hasta 100.000 euros por ahorrador y banco. Este límite se fijó por el Gobierno tras el colapso de Lehman Brothers para reforzar la confianza en el sistema financiero europeo.

No obstante, tras la decisión tomada en diciembre por el anterior Ejecutivo de que fuera el propio sector quien pagase los rescates, se estipuló que el dinero necesario para ayudar a las entidades con problemas saliese de este fondo, lo que le ha dejado para pocas alegrías. Esta hucha tiene actualmente 2.350 millones de patrimonio (no hay datos públicos), incluyendo las aportaciones de 2011. Cada año se recaudarán unos 2.000 millones.

Por el lado contrario, ha desembolsado 8.500 millones. Hasta ahora, el fondo ha pagado los 1.300 millones que se colocaron en CCM; 5.289 millones para la CAM, 953 millones en Unnim y otros 1.000 millones en Banco de Valencia. Junto a ello tiene comprometido cubrir el 80% de la posible morosidad que aparezca en sus carteras de créditos. Según estimaciones, podría alcanzar los 6.250 millones sobre un total de 27.000 millones.

Por su parte, el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) ha comprometido unos 14.300 millones en la reestructuración del sector, en su mayor parte a través de acciones preferentes a cambio de un 7,75% de interés. Para Bankia y el resto de procesos que se presenten dispone de otros 15.000 millones gracias a la reciente ampliación de su capacidad por 6.000 millones aprobada por el Gobierno.

¿Qué pasa con los inversores?

Para los clientes de Bankia que han entrado en alguno de sus fondos de inversión, el plan de saneamiento no tendría repercusión en principio, ya que la entidad actúa como intermediaria y depositante de su dinero, que a su vez invierte en el mercado. Aunque puede destinar parte de los fondos a sus propios productos, la legislación establece un máximo para ello. Por este motivo, aunque la decisión del Gobierno no afectaría directamente a los inversores, los usuarios sí podrían verse afectados de forma indirecta por una pérdida de valor derivada del proceso como una caída del precio de la acción.

¿Y con los accionistas?

En este punto, la decisión del Ejecutivo de inyectar fondos públicos en Bankia y, sobre todo, la vía que elija para ello, podría afectar a la cotización de las acciones de la entidad. Según fuentes financieras y en base a lo establecido en el decreto para la restructuración del sector, lo más probable es que la ayuda se realice a través de un préstamo público multimillonario mediante bonos convertibles en acciones (conocidos en términos financieros como cocos). Estos, en caso de que el banco no cumpla y no devuelva el dinero, pueden acabar convirtiéndose a la larga en capital, lo que supondría la entrada del Estado como accionista, algo que no gusta en los mercados de renta variable.

Además, en base a las opciones que están sobre la mesa para el futuro de la entidad, la posibilidad de que se decida fusionar Bankia con su matriz, Banco Financiero y de Ahorro (BFA), donde se agrupan los activos dañados del grupo, diluiría el valor de la acción, provocando un descenso en su precio. Desde que salió a Bolsa en julio de 2011 a un precio de 3,75 euros por título, Bankia ha perdido un 40% de su valor.

¿En qué situación quedan los clientes con preferentes?

Una parte de los inversores en preferentes ya aprovecharon la ventana abierta por Bankia para convertir estas participaciones en acciones. La entidad canjeó mediante esta operación 1.274 millones, aunque las condiciones fijaban que solo recibirían el 100% si permanecían un año sin vender los nuevos títulos. Los que optaron por esta opción, además de acumular fuertes pérdidas por el precio al que se fijó el canje, están en la misma situación que los accionistas: a expensas de la evolución de la cotización y esperando que remonte a medio plazo para recuperar su inversión.

Otra gran parte de inversores en preferentes, sin embargo, siguen sin poder canjearlas. El banco tiene pendientes aún otros 3.000 millones en estos productos.

EL PAIS

Crecimiento sí, pero con estabilidad

Es imprescindible terminar con el saneamiento y la reforma del sector financiero

 

La polémica está servida. Tras varios años de ajustes intensos e ineficaces en algunos países de la zona euro se vuelve la vista a la política de incentivos aplicada en Estados Unidos en contraposición a la estricta política de ajustes exigida en la Unión Económica y Monetaria. Ahora se habla del pacto de crecimiento, pero el ya discutido y aprobado en la UE y suscrito por varios de los Parlamentos europeos es el pacto de estabilidad y crecimiento.

Como toda respuesta, la canciller alemana Ángela Merkel responde que primero es la estabilidad y después el crecimiento, pero muchos políticos comienzan a darse cuenta de lo difícil que es alcanzar el objetivo de estabilidad del déficit público sin que haya algún crecimiento de la actividad económica que permita incrementar la recaudación de ingresos del sector público y así subsanar parte del déficit.

Lo que ningún político ha expresado todavía es cómo se puede cumplir con el pacto de estabilidad y a la vez estimular el crecimiento. Lo único que se ha aportado hasta ahora es la posibilidad de suavizar el ajuste, prolongando en el tiempo el logro del objetivo de un déficit del 3% del PIB. Decisión que ayudaría, pero a la que se niega rotundamente Alemania. En todo caso, esto no soluciona la clave del problema, que está en cómo salir de la crisis y conseguir la vuelta a la confianza de los inversores, empresarios y consumidores.

España se encuentra en el centro del dilema. Cuando había crecimiento había estabilidad, e incluso superávit de las cuentas públicas a pesar de los despilfarros. Lo que ha cambiado ha sido que la crisis económica iniciada con los problemas financieros internacionales y con el pinchazo de la burbuja española en la construcción ha provocado el ajuste de la economía productiva con la caída de la demanda interior y exterior y ha reducido seriamente la recaudación de impuestos con el consiguiente aumento del déficit público.

Es imprescindible terminar con el saneamiento y la reforma del sector financiero

Conviene recordar que antes del inicio de la crisis en 2007, el conjunto de las Administraciones Públicas alcanzó un superávit del 1,92% del PIB y el nivel de deuda española estaba en el 36,3% del PIB, uno de los más bajos de la zona euro. El deterioro actual de las finanzas públicas, con un déficit del 8,5% del PIB en 2011, se debe en gran medida a la caída de impuestos, aunque también al aumento de algunos gastos extraordinarios realizados por falta de previsión de la crisis. En porcentaje del PIB, los recursos (ingresos) y empleos (gastos) en términos de contabilidad nacional se han deteriorado, disminuyendo los ingresos y aumentando los gastos. En 2007, los ingresos eran el 41,13% y los gastos el 39,21%, mientras que los datos en 2011 son del 35,13% en los ingresos y del 43,65% en los gastos. El pago de intereses provocado por el aumento del déficit ha elevado el nivel de deuda pública y en el último trimestre de 2011 se ha alcanzado el 68,5% del PIB.

El Gobierno está solo en la defensa de los Presupuestos, y la contestación sobre las reformas es generalizada dentro de España, aunque es respaldada por las instituciones y autoridades internacionales. Sin embargo, en estas circunstancias España se siente abocada a recortes del gasto público y aumentos de los impuestos que en nada ayudan al crecimiento a corto plazo.

España se encuentra en el centro del dilema

Que las reformas estructurales son absolutamente necesarias me parece indiscutible, aunque sí lo es la forma en que se definen y se ponen en práctica. Es normal que los ciudadanos, en la medida en que ven recortados sus beneficios sociales, protesten y se resistan a los cambios. También parece razonable que las instituciones que se ven afectadas por los recortes presupuestarios se opongan, o al menos se quejen. Pero lo más importante son los argumentos en contra por la falta de ejemplaridad de los que más tienen, con indemnizaciones, sueldos y gastos vergonzantes en un momento en que el resto de la ciudadanía lo pasa mal o muy mal.

Pero ¿cómo se puede estimular el crecimiento si los recortes del sector público se aplican a las inversiones y a la investigación? Esta es la pregunta del millón. En primer lugar, es imprescindible terminar con el saneamiento y la reforma del sector financiero para conseguir que la financiación vuelva al sistema productivo. Solo así se podrá recuperar la confianza de los inversores. Sin inversión no habrá crecimiento. Es un error disminuir los recursos en educación e investigación, especialmente cuando los proyectos de investigación pueden ser los avances de la producción en el futuro.

No basta con promulgar decretos y leyes

También es urgente una buena implementación de las reformas realizadas. No basta con promulgar decretos y leyes. Se tiene que cuidar para que la reforma laboral produzca los efectos deseados facilitando la contratación y que no sirva exclusivamente para el saneamiento de los costes de las empresas o para su desaparición con la consiguiente reducción de empleo. El ajuste de las empresas públicas (nacionales y autonómicas) debe ser ejemplar, buscando su productividad. Es urgente solucionar la financiación de los Ayuntamientos, y la lentitud de los trámites no debe ahogar las medidas tomadas. De alguna manera hay que impulsar la creación de empresas, que son las únicas que pueden crear puestos de trabajo y generar la actividad necesaria para la recuperación.

 

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