Cómo pedir dinero a los amigos sin que resulte incómodo (y que te lo presten)

Según una encuesta realizada por la entidad financiera Bank of America, más de la mitad de los encuestados en la elaboración del documento afirmaron haber puesto punto final a una amistad después de prestar dinero, y el 77% calificó los “pagarés amistosos” como perjudiciales para las relaciones. Más aún, el 43% de los participantes en el sondeo estaba dispuestos a dejar de relacionarse con un amigo que no devolviese el dinero prestado. És decir, es una situación desagradable tanto para el que pide como para el que presta.

Una investigación de la Universidad Estatal de Ohio, en Estados Unidos, comprobó que estar en deuda con alguien puede generar presión emocional y aumentar síntomas que se asocian a la depresión, curioamente de forma más accentuada en los jovenes de clase media. El pedir dinero a un amigo nos deja en una situación de deuda y nos provoca la obligación de devolver este favor de alguna manera, ya que, desde pequeños, tenemos inculcado que los favores se tienen que devolver.

Por otro lado, las personas de clase alta, tampoco les gusta especialmente prestar dinero. En esta situación se aplica un factor que tiene que ver con otro de los principios de persuasión de Cialdini: la escasez. Según el psicologo Daniel Kahneman, “Se relaciona, en última instancia, con el fenómeno de aversión a la pérdida”. Así pues, somos favorables a correr riesgos cuando el riesgo no es inminente.

Poner los términos sobre la mesa antes de pedir el dinero

La inversión de dinero en una amistad parece no ser del agrado de nadie, suele ser una situación que avergüenza a mucha gente, y pone en una situación incomoda a la persona que le han pedido el dinero. Sea cual sea el origen de la incomodidad, no obstante, siempre hay una manera de hacer las cosas que es mejor que las demás. “Es una situación complicada que en el peor de los casos puede costar la amistad si no somos demasiado cuidadosos. Por ello, si vamos a pedir prestado a un amigo, lo mejor es (por muy raro que parezca) escribir los términos del préstamo para que se cumplan las expectativas de todos y todos conozcan las reglas. Escribir todas las condiciones. incluso cómo se sentiría el prestamista si no le devolvieran el pago de manera oportuna.

Elaborado por Daniel Gardeñes a partir de El País

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