La venta de congelados crece a pesar del sentimiento de culpa de los padres

El negocio de los congelados no encuentra el techo. Tras el estancamiento sufrido durante la crisis, vuelve a crecer. El año pasado lo hizo a un ritmo del 3,8%, por encima de todo el sector de la alimentación. Pero los fabricantes y los supermercados también se han dado cuenta de que, a pesar de que el 99% de los hogares alguna vez se compra alguno de sus productos, hay un segmento de población que ha desarrollado algún tipo de alergia e intenta pasar de largo de las neveras de los súper en que se acumulan las barritas de merluza, las pizzas congeladas y los platos preparados, entre otros.

Aecoc, la asociación que integra fabricantes y distribuidores, ha intentado averiguar el porqué de este rechazo entre los consumidores ocasionales y se ha encontrado una razón (entre nueve más) que no pasa desapercibida. “Los congelados despiertan la culpabilidad de las madres [que se puede trasladar también a los padres]”, decía ayer Xavier Cros, responsable de conocimiento del consumidor de Aecoc. Esta conclusión del estudio tiene derivadas múltiples: desde la percepción que se dedican pocos esfuerzos a la alimentación de los hijos hasta la creencia de que el producto congelado no tiene la calidad que los niños se merecen. Pero es conocido que en España la natalidad es baja y, por tanto, no sólo los padres -algunos- intentan evitar el consumo de congelados. Algunos no compran congelados porque no quieren dedicar tiempo a la comida y prefieren utilizar productos refrigerados; otros a quien básicamente les gusta cocinar y optan por la vía healthy, y los que ni lo uno ni lo otro: prefieren llenar el estómago fuera de casa (sobre todo a partir de los 46 años).

La tendencia de la comida saludable ha dejado de ser una moda para convertirse en un factor de vida irrenunciable. Esto juega en contra del congelado, según las opiniones de los que nunca o casi nunca ponen un congelado a su carro de la compra. Los hay que opinan que el placer de la comida no puede llegar de la mano de uno de estos productos (a pesar de la existencia de productos premium); hay quien piensa que los congelados son simplemente productos malos -porque contienen excesos de azúcares, sales y grasas, especialmente los platos preparados-, e incluso los que creen que se trata de una categoría opaca: la típica imagen de un envase con una fotografía que poco se parece con lo que hay en el interior. Algunos también argumentan el riesgo de que se rompa la cadena de frío y esto ponga en riesgo su salud.

Notícia del Ara, editada por Bernat Asensio

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