Orsted: Un bono que vence en el año 3017

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Se suele decir que la mayoría de los inversores mira demasiado a corto plazo. No parece el caso de las instituciones que han acudido en masa a comprar los bonos emitidos en noviembre por la empresa danesa Orsted.
Los títulos, destinados a financiar nuevos parques eólicos, tienen el año 3017 como fecha de amortización.
Esta deuda a 1000 años ofrece inicialmente un cupón anual del 2,25%. Según Orsted, nuevo nombre de la empresa que antes era conocida como Dong Energy, las peticiones de títulos han multiplicado por más de cinco veces la oferta, situando en 500 millones de euros. La emisión, colocada por DeutscheBank, Barclays, BNP Paribas y Nordea; comenzaron a cotizar el pasado 24 de noviembre en Luxemburgo.
Los analistas de renta fija, que este año ya se han llevado otras sorpresas como el interés del mercado por el bono a 100 años de Argentina (país con una larga trayectoria de impagos), se preguntan la razones del atractivo de la deuda de Orsted. Joachim Fels, asesor de estrategia de la gestora californiana Pimco, indica que “ si los próximos 1000 años son como los últimos 700 años, los tipos de interés deberían arrojar una tasa media del 5,9%. Si esto es así, los inversores que compraron el bono danés a poco más del 2% no parecerán muy inteligentes a largo plazo”.
Pero Fels apunta que esta medida esconde que la trayectoria histórica del coste del dinero ha sido claramente descendente. Según un estudio de Paul Schmelzing, profesor de Harvard, Los tipos han ido bajando un ritmo de 1,6 puntos por siglo desde la época en que los bonos del imperio español eran la principal referencia. El economista de Pimco señala que, si se mantiene esta tendencia, los tipos de interés reales bajarían del casi pero actual hasta el -16% en 3017. “ si es así, los que compraron el bono danés serían vistos como genios por sus descendientes en el futuro.
Por supuesto, asumimos que el emisor seguirá en pie y será capaz de pagar el bono en su fecha de vencimiento”.
El asunto de la solvencia no es una cuestión menor: JP Morgan tiene a Dong Energy, junto a otras empresas como Electrolux, Repsol, Lufthansa, Rolls Royce, Akzo Nobel, Peugeot, Michelín, Sodexo y Hochtief en una cuesta de valores cuyos bonos se recomienda vender, ante la perspectivas de que esos emisores eleven su deuda de forma significativa en los próximos años para financiar nuevas inversiones.

Un análisis de M&G de los buenos a muy largo plazo revela que estos funcionan en realidad para los inversores como deuda con un horizonte más lógico. En el caso de Argentina, existe un 97% de posibilidades de que se suspenda pagos en los próximos 100 años, por lo que nadie en su sano juicio debería haber acudido a su última emisión pensando en conservar los títulos hasta su vencimiento en 2117.
Sin embargo, bastan algo menos de 13 años a los compradores que acudieron a esa operación (a un 8% de interés) para recuperar su inversión.
En el caso de los bonos de Orsted, más que pensar en 3017, los inversores están mirando más bien a 2024, primera fecha en la que la compañía tendrá una ventana para amortizar los bonos. La puesta de los compradores parece ser que la subidas de tipo de interés del Banco Central europeo, cuando lleguen, serán muy graduales y facilitarán que el 2,25% de la deuda danesa sigas siendo muy atractiva, al menos durante un lustro.

Elaboración propia a partir de Expansión.com

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