¿Trabajaremos cuando tengamos 70 años?

En 2050 España será el segundo país más envejecido del mundo después de Japón. Esto hará que crezca la ‘Generación U’, la de aquellos que no pueden retirarse. Prepárese para más de 50 años de vida laboral con la esperanza de que su empresa valore el talento senior.

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Cansado tras una dura semana de trabajo? Acostúmbrese, porque aún le quedan muchas… Cada vez más… Los más agoreros pronostican que tendremos que trabajar incluso más allá de los 70 años. Quizá exageren al presentar un mercado laboral plagado de septuagenarios, pero hay una realidad incuestionable: trabajaremos más años en un entorno laboral que muestra sistemas de jubilación más escasos y que obligarán a prolongar la vida profesional y a ahorrar. El aumento de la esperanza de vida exige incorporar un concepto más flexible de edad laboral en un mercado de trabajo que demanda experiencia, profesionales más pegados al terreno -que se han tenido que enfrentar a situaciones adversas-, y en el que se valora el juicio y el criterio propio del talento maduro, que sabe adaptarse al entorno y tiene capacidad de comprometerse con proyectos comunes.

A la sostenibilidad de las pensiones se une la demografía, pero también la ausencia de una generación de reemplazo. Nekane Rodríguez, directora general de Lee Hecht Harrison, habla de una “generación Nini que difícilmente encontrará empleo igual que otras, y que terminó su formación en los años de la gran crisis, en la que disminuyeron sus salarios… Se trata de una bola de nieve que crece”. Añade que “todo esto trae inevitablemente nuevos modelos. Jubilarse tarde, está bien, pero también hay otras soluciones para aquellos que tienen que trabajar más años, incluso hasta después de los 70, sea voluntariamente o por obligación. Hay que analizar qué se quiere como proyecto personal y como proyecto profesional. Se trata de una cuestión de enfoque. La cuestión es si se pretende seguir con un trabajo similar al que se tiene; si existe la posibilidad de compaginar una actividad flexible en la empresa, o combinarla con otras. No es continuar con un empleo ascendente y con la misma intensidad. Las carreras profesionales son diferentes a partir de los 60 años. Cambia la mentalidad del individuo, la de la empresa y hasta el soporte legal, y pueden darse combinaciones y fórmulas alternativas, nuevas modalidades contractuales, más flexibilidad y más proyectos dentro de las compañías que no tienen que ver con subir o progresar, como puede ser convertirse en mentor de los más jóvenes”.

Mentores

Pablo Urquijo, director general de Experis, coincide en que “hay algunas posiciones que puede ocupar un sénior, incluso un septuagenario: coach, mentor, formador, guía de gente con menos experiencia… Ahora se introducen en las compañías jóvenes que hacen de mentores de la Generación X o de los Boomer sin conocimiento tecnológico, pero puede ser que gente sin experiencia tenga como mentores a profesionales sénior con más experiencia”.

Urquijo añade que “surgirán formas de relación diferentes entre la empresa y el empleado: freelance, consultores externos, por proyectos. Y que no sea un contrato fijo permanente. Alguien con 70 años que tenga mucha experiencia en un área específica puede ser contratado por días o por meses para ser, por ejemplo, mentor”.

Carlos de la Torre, of counsel de Baker McKenzie, considera que el gran reto está en dirigir personas en plantillas muy maduras: “La clave en una sociedad envejecida es cómo gestionar todo esto en positivo, eliminando falsos mitos, como que los sénior no se adaptan, que no son flexibles, o que no son productivos… La planificación es clave. Hay que prever y no improvisar, incorporando planes de diversidad”. Se refiere asimismo al “conflicto del colapso” y al problema del reemplazo, y se plantea cómo gestionar salidas en un entorno normativo que limita la capacidad de las empresas: “Se pueden producir salidas de profesionales sénior, pero también dar entrada a esos senior en otras compañías con formatos diferentes, otorgando más peso al salario variable. Es necesario hacer una promoción de la gestión de la edad en la empresa -con programas de aging y de transición de la jubilación- y un autodiagnóstico y planes de acción que incluyan cambios de puesto, la promoción de la figura de los mentores, la contratación de mayores de 55, o los planes de carrera para sénior.

Valentín Bote, director de Randstad Research, cree que “vivimos una relación laboral interpretada de forma binaria (jornada laboral con horario fijo), pero hay alternativas a tiempo parcial que no se deben penalizar, modalidades de trabajo semipresencial, o teletrabajo. Y habrá que atender al profesional que trabaje con varios clientes, con más de una empresa. No es un asalariado, sino que vende sus servicios profesionales a varias compañías. Hay opciones más allá del contrato a tiempo completo

La presión del reciclaje

Bote explica además que “todo cambia mucho y se valora lo que se sabe, pero también lo que somos capaces de aprender. Esto es muy apreciado en los procesos de selección. Existe una necesidad continua y acelerada de reciclaje profesional en la generación sénior para que desarrolle su carrera profesional, y hay una presión personal para recualificarse constantemente. Además, vivimos un mensaje contradictorio en España: se da importancia al hecho de prolongar la vida profesional, pero se produce una cierta inmovilidad laboral de los de más edad, que experimentan dificultades para incorporarse al mercado de trabajo”.

En este sentido, un informe de la Fundación Adecco concluye que es a partir de los 55 años cuando las oportunidades profesionales caen estrepitosamente. Según Francisco Mesonero, director general de la fundación, “quedarse sin empleo a las puertas de la jubilación es un problema de dimensiones mayúsculas. Muchos desempleados mayores de 55 pierden su trabajo con una pequeña indemnización que no les cubre hasta la edad de jubilación, lo que les exige buscar un empleo que, en muchas ocasiones, nunca llega. En estos casos, el paro puede convertirse en una situación crónica y se incrementa notablemente el riesgo de exclusión social”. Un 61% de estos sénior no ha sido llamado para una entrevista de trabajo en el último año, a pesar de que el 56% aplica a varias ofertas de empleo semanales. El 90% achaca esta falta de oportunidades laborales a su edad.

Nekane Rodríguez considera que las organizaciones serán muy diversas, y en ellas trabajarán y convivirán profesionales de hasta cuatro generaciones diferentes, con cualidades y formas de actividad muy distintas: “En esa diversidad de las compañías será necesario gestionar lo que cada uno puede aportar. Se necesita el entendimiento mutuo y comprender que la diversidad ayuda en la creatividad, en complementarnos y en compensarnos. La pregunta es si vamos a vetar el crecimiento de los jóvenes, cómo progresan o promocionan”.

Elaboración propia a partir de  Expansión

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