El nuevo ‘boom’ sin primas de las renovables: 6.500 millones en 3 años

Si se suman los 3.000 megavatios previstos para este verano, los 3.000 subastados hace siete días y los 700 del año pasado, España incrementará su potencia renovable en al menos 6.700 megavatios antes de 2020. Esto implicaría una inversión superior a los 6.500 millones de euros, tras cinco años de parón en el sector por la moratoria aprobada en 2012.

El acelerón renovable ha movilizado de urgencia al sector financiero. Los principales bancos del país trabajan ya en los nuevos modelos de financiación para el sector, que se enfrenta a un cambio radical en su funcionamiento con la práctica desaparición de las primas reguladas que hasta ahora han regido la retribución de las instalaciones.

Para la banca, el cambio supone estimar los riesgos desde una nueva base. En las últimas subastas los inversores se han comprometido a recibir únicamente el precio que estipule el mercado mayorista de electricidad por su generación, con la salvaguarda de que si éste se hundiera, recibirían un suelo que haga viable la inversión. La nueva avalancha de megavatios verdes convocada por el ministro de Energía también ha acelerado en las últimas semanas los ritmos de trabajo en los equipos de project finance de grandes bancos como CaixaBank, Sabadell, Santander y BBVA, según fuentes del sector.

El Gobierno es consciente de los problemas que puede suponer la ausencia de primas para financiar los nuevos proyectos, tal y como refleja en el borrador de real decreto remitido ayer a la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia. «Existe un importante volumen de potencia eólica y fotovoltaica que es susceptible de ponerse en funcionamiento con el aseguramiento de un marco retributivo que otorga un nivel de protección mínimo, pero suficiente para facilitar la financiación de los proyectos», subraya el texto.

Esta incertidumbre ha cambiado el sistema de créditos al sector por un modelo donde prima la financiación a menor plazo (15 años) y con una menor aportación (75% sobre el total del proyecto), explican fuentes financieras. La banca es consciente de que el sistema de subvenciones es cosa del pasado, pero reclama cambios en el modelo de subastas para disminuir la incertidumbre. Entre estos, la introducción de mecanismos para reducir la fuerte volatilidad del precio mayorista de la electricidad o la regulación que impulse los contratos bilaterales en la venta de energía a grandes industrias a largo plazo. Además, la exigencia de que las instalaciones tengan que construirse antes de 2020 y la lentitud administrativa en la concesión de permisos también genera temor. «A mayor volatilidad, mayor riesgo y menos crédito», remarcan en el sector.

Los otros grandes invitados a la fiesta son fondos de capital riesgo como KKR, BlackRock o GIP, entre otros, que sondean el sector en busca de proyectos para financiar. Estas entidades han aprovechado el descuento en el valor de las instalaciones de los últimos años y sus dificultades financieras para tomar una participación relevante en el sector a través de compras directas o asociaciones financieras.

Energía convocará en las próximas semanas una subasta calcada a la realizada el pasado día 17, con una potencia máxima de 3.000 megavatios. El propio departamento trabaja en algún cambio normativo que favorezca en esta ocasión la inclusión de la energía fotovoltaica, la gran derrotada en la última puja tras adjudicarse sólo un megavatio de los 3.000 puestos en liza. El desequilibrio frente a la energía eólica, la gran triunfadora, se originó por el parámetro que establecía que en caso de empate en el descuento sobre la subvención, resultarían adjudicatarias aquellas instalaciones que ofreciesen mayor tiempo de producción. Y aquí el viento ganó al sol.

Esto provocó gran malestar en el sector fotovoltaico, que ha judicializado la subasta y denunciado su procedimiento ante Bruselas. Energía ha defendido este desequilibrio al remarcar que el mecanismo de subastas favorece a las plantas más eficientes para el sistema.

Conclusión: El Gobierno ha situado en primera línea de sus planes en materia económica el desarrollo de las energías renovables para cumplir con los objetivos medioambientales marcados por Bruselas. Lo demuestra el hecho de que sea el propio presidente, Mariano Rajoy, quien anunciara ayer a bombo y platillo la convocatoria de una nueva subasta para adjudicar la instalación de más capacidad verde, sólo una semana después de haber sacado a concurso 3.000 megavatios.

Fuente:El mundo

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