Las startups contribuyen a romper la brecha de género del mundo empresarial

emprendedoras

 

RUMBO AL PROGRESO

La celebración del día internacional de la mujer es una fecha que actualmente se vincula al ámbito empresarial. A pesar de que el colectivo femenino sufre un 20,25% de paro -según datos del último trimestre de 2016 recabados por el INE-, el número de trabajadoras autónomas ha superado a cierre del año pasado el nivel previo a la crisis en 19.944 emprendedoras; un 1,8% más según un informe realizado por la Asociación de Trabajadores Autónomos (ATA).

En esta misma línea se encuentran los datos del Índice de Mujeres emprendedoras realizado por Mastercard, que asegura que las mujeres españolas poseen el 31% del total de negocios nacionales, lo que convierte a España en el segundo país con más empresas representadas por mujeres, solo por detrás de Austria (32,4%) y en el puesto número nueve del ranking mundial. Una situación favorable que se expande hacia las ya numerosas compañías emergentes: las startups.

PRINCIPALES DIFICULTADES

A pesar que las cualidades asociadas a la dirección de las mujeres parecen más efectivas para la sociedad actual, “la empresa española sigue considerando al hombre superior a la mujer”, según palabras del director general del Instituto de Formación Avanzada Infova, Gonzalo Martínez. En este sentido, Varela-Portas añade que “lo más difícil es conseguir que alguien te escuche, sobre todo en el ámbito de la financiación, y que éstas entidades, a su vez, confíen en ti, asuman riesgos y te apoyen”. Asimismo, Canosa asegura que las mujeres “no están todavía suficientemente vistas en según qué ámbitos. Ejemplo de ello es que suelo ser la única mujer en muchas de las reuniones que tengo. Nuestro objetivo debería ser romper a patadas ese techo de cristal silencioso”. No obstante, la directora general de GOi hace hincapié en que “los mayores obstáculos solemos ser nosotros mismos”.

Por su parte, Varela-Portas concluye que “las mujeres deben revindicar su papel como generadoras de ideas, valor y riqueza, atreverse a emprender, perseguir y priorizar sus sueños e ideales, con realismo y constancia”

CONCLUSIÓN

Pese a que aún existan notables diferencias entre hombres y mujeres entorno al empleo y al salario, es una buena noticia saber que éstas se van reduciendo cada vez más y a un ritmo más elevado. Personalmente creo que hay que incentivar la emprendeduría entre las mujeres no por el hecho de ser mujeres, sino por el talento y capacidades que pueden llegar a tener, las cuales a veces, desgraciadamente, pasan a un segundo plano cuando en la misma baraja hay hombres con aptitudes similares. Es un largo camino pero parece ser que hay luz al final del túnel.

Fuente: El Economista y elaboración propia

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