Juego sucio en la batalla judicial final por Pocoyó #EntornoEconómico

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Nadie diría que alrededor de Pocoyó, un niño sonriente e inocente, amigo de un elefante y un perrito, se podría estar desplegando una guerra tan sangrienta como la que tiene lugar, mientras usted lee estas líneas, en la Justicia española.

La batalla final por el dibujo animado, “más famoso que Don Quijote en todo el mundo” según su aún propietario, José María Castillejo Oriol, dos veces Grande de España y todavía accionista principal de Zinkia, podría estar llegando a su momento decisivo: el destino final del 33% de la firma, que de ir a parar a manos del empresario mexicano Miguel Fernando Valladares le daría el control de Pocoyó y del negocio, tan potencialmente enorme (presente en más de 150 países) como, hasta ahora, ruinoso: la sociedad comienza a salir del concurso de acreedores.

La subasta tuvo lugar el pasado 3 de enero y, al quedar desierta, las acciones irían a parar a Valladares, que al poseer también otro 25% vencería finalmente… Si no fuera porque a) Castillejo ha impugnado la subasta por enésima vez; b)accionistas de Bankia se han querellado contra la entidad por la venta a Valladares del crédito vinculado a ese 33%, acusando a la entidad de regalárselo al mexicano… y c) por no asfixiar al lector, existe una pléyade de querellas y recursos que se sustancian en varias instancias judiciales (se acusa a Castillejo de interponer más de 100), con otra acción más en el horizonte, del mexicano contra el español por delitos societarios.

Un galimatías con un episodio aún más oscuro: Castillejo llegó a acusar a la juez que dirigió el concurso de acreedores de la sociedad, la del Mercantil 10 de Madrid, de mantener una relación con el procurador representante de su adversario, Argimiro Vázquez, y le investigó al menos a él, logrando finalmente la salida de la magistrada de la causa, por “enemistad manifiesta” contra él -ahora se ha querellado contra la secretaria judicial también-.

“Estamos hablando de un genio de los recursos”, califica a Castillejo Alberto Delgado, socio de la firma y amigo del conde de Floridablanca (otro título del padre de Pocoyó) “durante más de 20 años”. Castillejo, de viaje fuera de España, se ha negado a hablar para este reportaje, pero ante los tribunales ha denunciado una “acción coordinada” para dejarle sin la compañía, célebre cuando comenzó a cotizar en el mercado secundario.

Una “acción coordinada” en la que llegó a incluir a la magistrada de Mercantil 10 de Madrid. Este diario ha tenido acceso a los informes realizados por los detectives que investigaron durante meses a Argimiro Vázquez, el procurador de Valladares, hasta lograr probar una relación entre él y la juez, viuda precisamente de un amigo de Vázquez. El episodio, explican fuentes judiciales, fue “extremadamente doloroso” para la magistrada, que alegó ante el Consejo General del Poder Judicial haberse sentido espiada durante meses en la puerta de su casa, y perseguida incluso su hija.

El CGPJ resolvió a su favor una queja presentada por Castillejo, con el singular argumento de que el procurador no es parte en un procedimiento. La Fiscalía, en cambio, llegó a afirmar en una prediligencia que la juez había faltado a la verdad cuando negó la relación con Argimiro Vázquez, a la luz del informe de los detectives, que incluye decenas de fotos de los dos juristas en compañía.

Tanto el entorno de Valladares como el de la juez aseguran que la investigada fue ella y no el procurador, lo que contradice el documento aportado por Castillejo a su queja formal, un dossier realizado por la agencia Rausa que incluye un seguimiento al procurador y no a ella. “¿Que tuvimos una relación de pareja? ¡Ya me gustaría a mí que la hubiéramos tenido!”, declaró a este diario el jurista, gallego, ex futbolista del Compostela y ex directivo de la Federación Española de Fútbol, que ha intervenido en causas como el caso Guateque o la de Los Albertos.

Sea como fuere, la magistrada se inhibió al final alegando «enemistad manifiesta» y la sustituyó al frente del concurso la juez del Mercantil número 11, que básicamente siguió dando la razón al mexicano, quien comenzó con un 5% en la sociedad a inicios de la década pasada.

El desenlace de la subasta del 33% marca el futuro. Según el entorno de Castillejo se vende a un millón de euros lo que vale 26. El mexicano alega que, si es así, por qué nadie se presentó. Y sospecha que su rival está desviando el negocio a Panamá, lo que hace prever, quizás, una temporada más, esta vez latinoamericana, del culebrón Zinkia.

Realizado por Camilo Mario Dávila, a través de El Mundo

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