Rato, el ingeniero del ‘sistema España’

Autor: Albert Chamorro

El día 5 de mayo de 1994, hace ahora veintiún años, fueron detenidos en Madrid, Mariano Rubio, ex gobernador del Banco de España y Manuel de la Concha, ex síndico de la Bolsa de Madrid y ex presidente del banco de inversiones Ibercorp, pequeña entidad financiera en apuros, en la que algunas personas relevantes vinculadas al Gobierno socialista, tenían sus fondos. Fue un suceso muy relevante.

Dos años atrás, había trascendido que Rubio figuraba entre los vendedores de acciones de la empresa Sistemas Financieros,SA –perteneciente al grupo Ibercorp-, junto con el ex ministro socialista Miguel Boyer y su esposa, Isabel Preysler. Los nombres de Rubio, Boyer y Preysler habían sido omitidos en una primera lista de vendedores de acciones, remitida a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). El órgano de control trataba de investigar si algunos accionistas de Ibercorp y sus filiales habían recibido trato de favor mediante generosas operaciones de autocartera. En pocas palabras, destacados representantes de la denominada “beatiful people’ madrileña, entre los que figuraban el más relevante ministro de Economía y Hacienda de la era socialista y el propio gobernador del Banco de España, habrían conseguido salvar e incluso mejorar el valor de sus ahorros, mientras otros clientes sufrían quebranto. El escándalo fue mayúsculo. Con todo, el Gobierno no forzó la dimisión de Rubio y dejó que expirase su mandato, pocos meses después de estallar el escándalo. Transcurridos dos años de la primera andanada, se descubría que Rubio había tenido una cuenta secreta en Ibercorp con 130 millones de antiguas pesetas (780.000 euros), por la que no había pagado impuestos a Hacienda. Un gobernador del Banco de España, cuya firma figuraba en buena parte de los billetes en circulación, cliente de un chiringuito financiero, presunto beneficiario de una operación de favor cuando el tinglado entró en apuros y defraudador a Hacienda. Un hombre ilustrado y elegante, que de joven había pertenecido a la Alianza Socialista Universitaria.

Las detenciones de Mariano Rubio y Manuel de la Concha se produjeron entre las 20,30h. y las 21h. y fueron llevadas a cabo por funcionarios de la Brigada Regional de la Policía Judicial de Madrid, que seguían órdenes de la Fiscalía. El primero en ser detenido fue el ex sindico de la Bolsa de Madrid en su despacho profesional, mientras que Rubio fue detenido en su domicilio, próximo al Congreso de los Diputados. Ambos fueron trasladados a los juzgados de la plaza de Castilla y posteriormente, sobre las 21,30h. la juez Ana María Ferrer ordenó su ingresó en los calabozos del juzgado de guardia.

La noticia circuló por Madrid como un reguero de pólvora. A eso de las nueve de la noche, había centenares de personas congregadas ante los juzgados de plaza Castilla. “¡Crico gratis, circo gratis!”, gritaban algunos de los concentrados, según referiría al día siguiente el diario ‘ABC’. Algunas de las personas reunidas en la plaza Castilla pensaban que se había logrado detener al ex director general de la Guardia Civil, Luis Roldán, entonces prófugo de la justicia. El empresario jerezano José María Ruiz Mateos, antiguo propietario de Rumasa –grupo expropiado en 1982 por el gobierno socialista ante la amenaza de una quiebra colosal-, se sumó al tumulto al grito de “Felipe ríndete”.

La conmoción fue enorme. Un ex gobernador del Banco de España entre rejas. En paralelo, el primer civil que había ocupado el puesto de director general de la Benemérita, en paradero desconocido, tras descubrirse que cobraba comisiones por las obras en los cuarteles, entre otras tropelías. El Banco de España y la Guardia Civil habían estado en manos de sendos delincuentes. El escritor Josep Pla se removía en su tumba. Conservador en el sentido más antiguo de la palabra, Pla daba una importancia primordial a la solidez de la moneda y a sus vigilantes. Llamado a comparecer en el Parlamento poco antes de su detención, Mariano Rubio había sido objeto de un duro interrogatorio por parte del diputado socialista Juan Pedro Hernández Moltó en la comisión de Economía del Congreso. Un espectáculo bochornoso. El PSOE pretendía dejar claro que nada tenía que ver con Mariano Rubio. “Míreme de frente, míreme a los ojos”, le gritaba Hernández Moltó al antiguo amigo de Francisco Fernández Ordoñez y Miguel Boyer, ante las cámaras de televisión, que ofrecían la sesión en directo. Fecha del interrogatorio: 15 de abril de 1994, hace exactamente veintiún años.

(Juan Pedro Hernández Moltó fue nombrado en 1999 presidente de Caja Castilla-La Mancha. Esta entidad inauguró la cadena de escándalos en las cajas de ahorro españolas. Intervenida por el Banco de España en 2009, su presidente fue obligado a dimitir y fue sometido posteriormente a investigación judicial. Nadie le pidió entonces que mirase a los ojos de nadie).

Volvemos a la primavera de 1994. El mandato de Felipe González se aproximaba a su fin en medio de un clima político y social muy enrarecido por la crisis económica que afectaba a buena parte de los países europeos, como consecuencia de los altos costes de la reunificación alemana. Muchos españoles se resistían a entregar el poder al Partido Popular, primera fuerza de la oposición, pero la sucesión de escándalos estaba creando una atmósfera muy asfixiante. Los electores socialistas no eran propicios a dar su voto a José María Aznar. Tampoco había una marea socialista en favor de Julio Anguita, el dirigente comunista que había dado por concluido el largo viaje de Santiago Carrillo hacia el  pragmatismo. Finalmente, González perdió las elecciones generales del 3 de marzo de 1996 por un estrecho margen de votos y escaños. (9,7 millones de votos y 156 escaños el PP; 9,4 millones de papeletas y 141 diputados el PSOE). Artista de la palabra, González definió así la situación: “Ha sido un dulce derrota”.

Ayer, 15 de abril del 2015, aniversario de la dramática comparecencia de Mariano Rubio ante el Congreso, la policía detuvo durante unas horas a Rodrigo Rato Figueredo después de un registro exhaustivo de su domicilio en el distrito de Salamanca de Madrid, llevado a cabo por agentes del Servicio de Vigilancia Aduanera, por los presuntos delitos de fraude fiscal, alzamiento de bienes y blanqueo de capitales. Después de los registros, Rato quedó en libertad y disposición de lo que decida el juez en los próximos días.

Rato no llegó a firmar moneda, honor y responsabilidad ahora reservada al presidente del Banco Central Europeo, pero ha desempeñado un papel central en la vida política y social española en los últimos veinte años. Ministro de Economía en los dos mandatos de José María Aznar, con rango de vicepresidente primero entre 2003 y 2004. Gran reorganizador de la nomenclatura económica española tras las privatizaciones de las empresas públicas llevadas a cabo a partir de 1996. Artífice de la liberalización del suelo impulsada por el PP y destacado promotor, en consecuencia, del gigantesco festín inmobiliario que caracterizó el despegue económico español a finales del siglo XX. Verdadero héroe de las clases medias madrileñas beneficiadas por la turbo-economía de esa época, un Madrid acomodado que hasta hace muy poco se refería a él con el apelativo de Rodrigo. Simplemente, Rodrigo. Símbolo de la eficiencia económica que se atribuía el PP en la dulce fase del “España va bien”. Manifiestamente contrario –por razones de pragmatismo- a la implicación española en la guerra de Irak, llegó a enfrentarse a Aznar por este motivo. Fallido aspirante a la presidencia del Gobierno hasta que Aznar se inclinó por Rajoy en 2003. Presidente del Fondo Monetario Internacional (FMI) tras la derrota electoral del PP en 2004, cargo que abandonó tres años más tarde, por razones de orden familiar que coincidieron con el estallido de la más fenomenal crisis financiera jamás vista en el mundo desde el ‘crash’ de 1929. De regreso a España, ocupó la presidencia de Bankia en diciembre del 2010 para convertirse en destacado protagonista de uno de los mayores quebrantos financieros españoles durante la actual crisis. La entidad fue intervenida el 9 de mayo del 2012 (hace ahora tres años) y su reflote ha exigido cuantiosos recursos públicos.

Rato está siendo investigado por las posibles prácticas fraudulentas en la salida a bolsa de Bankia y por la emisión de unas tarjetas opacas de la entidad, que ofrecían un suculento privilegio a sus consejeros, al margen de sus estipendios oficiales. La publicación de los gastos de las citadas tarjetas provocó el pasado mes de octubre enero uno de los escándalos de mayor impacto popular que se recuerdan en España.

Caído definitvamente en desgracia el hombre que decidía los organigramas de la España privatizada, el PP intenta desentenderse ahora de la figura de Rato, pese al papel central desempeñado por el personaje –simplemente, Rodrigo- en la forja del moderno centro derecha y en las conexiones del actual partido gobernante con la nomenclatura económica del país. Rato ha sido una de los grandes ingenieros del actual ‘sistema España’.

Dentro de 40 días se van celebrar elecciones municipales en toda España y elecciones regionales en 13 comunidades autónomas.

Fuente: Opinión La Vanguardia

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