Argentina impone un ‘corralito verde’

El Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner aprobó en octubre pasado una serie de restricciones para la adquisición de dólares con el objetivo de evitar la fuga de divisas. En un principio se limitaron a la industria, a la que se le prohibía hacerse con dólares para comprar insumos en el exterior.

Las restricciones no tardarían en llegar al resto de la población. La Administración Federal de Ingresos Públicos (Afip) implementó un sistema por el cual tiene la última palabra para autorizar o no la compra de dólares, según la capacidad económica del comprador. Sin embargo, las cámaras empresariales, así como partidos opositores, han denunciado que esta evaluación es discrecional.

Y las restricciones siguen aumentando. Días atrás el mismo organismo fijó un cupo para la compra de dólares de hasta el 25% del salario total mensual. Esta medida implicó que se reduzcan en un 90% las operaciones con dólares en casas de cambio o entidades financieras que deben pedir autorización a la Afip para poder vender.

Además, una disposición del Banco Central de Argentina prohíbe desde abril a quienes viajen al exterior del país utilizar sus cuentas bancarias argentinas para extraer dinero desde un cajero automático del exterior. Ésta era una práctica habitual -especialmente utilizada por turistas – para quienes tenían dificultades para comprar dólares o euros en su país. De este modo, retiraban la moneda al llegar al país de destino, pagando una mínima comisión que no superaba los cinco dólares por operación. Eso ya no es posible. Ahora, antes de salir del país sudamericano (aunque destino sea dentro del propio Mercosur) se debe abrir una cuenta bancaria en dólares e ingresar dinero en esa divisa para poder extraerlo en el país de destino.

Las trabas para adquirir moneda extranjera -similares a las impuestas en Venezuela- han generado un mercado paralelo del dólar que se ha disparado en las últimas horas con una cotización superior al precio oficial. En city porteña se reforzó la presencia de los denominados ‘arbolitos’ que venden dólares de manera ilegal, una figura que se extendió en todo el país en 2001 al imponerse el ‘corralito’. Ante la creciente ola de rumores respecto de la situación del dólar, la presidenta Kirchner desmintió ayer posibles reformas en el tipo de cambio. “No va a haber nada raro. No nos gustan los shocks a los argentinos, de ningún tipo”, dijo.

En tanto, el ex ministro de Economía, Domingo Cavallo, el impulsor del ‘corralito financiero’ en diciembre de 2001, consideró que actualmente en Argentina “hay un corralito verde por la restricción para transferencia de dólares al exterior y para que la gente pueda comprar y vender dólares (…) el gran problema es si el ‘corralito’ verde se trasforma en un ‘corralón’. Si los depósitos en dólares que están en el sistema financiero en algún momento los convierten a pesos y se los quitan a la gente”. Cavallo señaló que es “razonable” que la gente “tenga miedo” y apeló a flexibilizar la compra y venta de dólares.

El ‘corralito’ argentino una década atrás, introducido cuando el país estaba sumergido en una profunda crisis financiera, estableció restricciones para toda la población, limitando la extracción de dinero de cuentas bancarias (incluyendo sueldos) a 250 pesos por semana (44 euros). Luego con el denominado ‘corralón’, al devaluar la moneda local, se pesificaron todos los depósitos en dólares ocasionando pérdidas a los ahorristas que aún siguen en litigio judicial con el Estado.

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