La inflación puede subir más los impuestos que Rajoy

La subida “temporal” del IRPF aprobada por el Gobierno de Mariano Rajoy encarecerá significativamente el tributo para todos los contribuyentes. Sin embargo, a efectos reales, el impuesto lleva años encareciéndose porque, desde 2008, Hacienda no ha actualizado las tarifas en función de la inflación. Ello equivale a una subida de impuestos. Los expertos denominan progresividad en frío al efecto del IPC sobre el impuesto sobre la renta. Un término que en el bar de la esquina se traduce con un “yo no sé cómo lo hago pero cada año tengo menos dinero”.

Un contribuyente soltero y sin hijos que gana 30.000 euros brutos al mes pagará este año, tras la subida aprobada por Hacienda, 5.430 euros por el impuesto sobre la renta. Si Hacienda hubiera ajustado desde 2008 el IRPF por el dato de inflación de diciembre, la cuota a pagar ascendería a 5.175 euros. Para el ejemplo propuesto, el coste de no deflactar la tarifa del IRPF supone, solo para el año 2012, un encarecimiento del IRPF de 253 euros. La cifra supera al incremento derivado del aumento fiscal aprobado por Hacienda, que elevará la cuota a pagar en 248 euros anuales para un contribuyente con un sueldo bruto de 30.000 euros.

De hecho, en términos reales, no incorporar el efecto de la inflación en el IRPF supone un coste mayor para buena parte de los contribuyentes que la subida fiscal -la mayor en democracia- aprobada en diciembre por el Ejecutivo de Rajoy.

El anterior Gobierno decidió en 2005, 2006, 2007 y 2008 deflactar la tarifa del IRPF tomando como referencia el objetivo de IPC del 2% en lugar del incremento real de precios. “Esta medida permite limitar el impacto que para el ciudadano tiene la progresividad en frío y ha supuesto renunciar a la práctica de incrementar la recaudación por el efecto de la inflación”, defendía el Ejecutivo. Sin embargo, los contribuyentes también sufrían un incremento fiscal encubierto ya que el IPC real superaba el objetivo del 2%.

Un tributo congelado

A partir de 2008, el entonces ministro de Economía, Pedro Solbes, señaló que las finanzas públicas ya no tenían margen para vincular el IRPF al IPC. Con la salvedad de la inclusión de nuevos tramos para los contribuyentes más adinerados, la estructura actual del IRPF es idéntica a la de 2008. Sin embargo, 1.000 euros valen hoy menos que cuatro años atrás.

No se ha actualizado el mínimo personal y familiar, que se mantiene en 5.151 euros, ni la reducción por rendimientos del trabajo (2.652 euros), ni la cuantía de los tramos para las rentas bajas y medias. “Una parte cada vez mayor de contribuyentes tenderá a desplazarse a los tipos marginales máximos. En última instancia, eventualmente, el sistema progresivo degeneraría en un sistema con un tipo fijo incapaz de lograr correcciones de la distribución relativa de la renta”. Así explica en un estudio el catedrático de Hacienda Pública de la Universidad de Málaga, José María Domínguez Martínez, la consecuencia de ignorar el incremento de precios en el impuesto sobre la renta.

Es importante tener en cuenta que el IRPF funciona por tramos de renta. Por ejemplo, los primeros 17.707,20 euros de base liquidable tributan al 24,74%. Desde ese nivel, hasta los 33.007,2 euros se aplica el 30%, y así sucesivamente hasta alcanzar el último tramo -más de 300.000 euros- por el que se tributa al 52%. Si se hubiera deflactado la tarifa desde 2008, el tipo mínimo se aplicaría sobre los primeros 19.202,05 euros en lugar de los 17.707,2 euros actuales, una cifra que se ha mantenido invariable en los últimos cuatro años. Esta situación adquiere más importancia si cabe en un momento en que una parte de los trabajadores han visto congelado -cuando no reducido- su salario y el IRPF ha subido para todos los tramos de renta.

Pérdida de poder adquisitivo

Así, un buen número de contribuyentes verán como su sueldo mengua y, sin embargo, su factura fiscal se encarece por el aumento aprobado por el Gobierno de Rajoy, que estableció un recargo tributario que va del 0,75% para los tramos más bajos hasta el 7% para los niveles más altos. Con ello, Hacienda prevé recaudar 4.111 millones de euros.

Por otro lado, el efecto recaudatorio de no deflactar la tarifa es más difícil de calcular y, en función de la fuente, las cifras varían significativamente. Cuando el Ejecutivo descontó la inflación en el IRPF de 2008, anunció un ahorro cercano a los 1.000 millones de euros. Sin embargo, esa cifra incluyó un incremento de los mínimos personales y de las reducciones por rendimientos de trabajo. El sindicato de Técnicos de Hacienda (Gestha) calculó en un estudio que el coste para los contribuyentes de no deflactar la tarifa del IRPF en 2011 ascendía a 2.400 millones. La única certeza es que, si no se toman medidas, inflación es sinónimo a una subida fiscal.

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