La Triple Crisis Española

Es un hecho indiscutible que en estos días nos bombardean con noticias económicas en todos los medios de comunicación. Además, en esta situación de incertidumbre, a todo el mundo le preocupa su futuro, por lo cual los españolitos de a pie nos hemos visto transformado en expertos improvisados en economía, a medida que nos iban llegando noticias a cual más desalentadoras procedentes de EEUU, de los mercados de valores, del INEM, y de todo tipo de fuentes.

Sin embargo, no hay que ser ningún experto en economía para entender que en España, esta crisis nos está afectando especialmente. Por ejemplo, las tasas de desempleo duplican las de la Unión Europea y en destrucción de empleo somos los segundos sólo por detrás de Letonia, según datos del Eurostat (http://www.finanzas.com/noticias/economia/2009-03-16/100985_destruccion-empleo-europa-acelero-ultimos.html).

Por esta razón me gustaría retrotraerme durante unos instantes tres años atrás, antes de que tuviéramos ningún indicio de la que se nos venía encima. Corrían principios del año 2006 cuando los precios de los pisos estaban en pleno auge. Sin embargo todos los expertos nos avisaban: ya tocaba una crisis inmobiliaria. El esfuerzo en la compra de una vivienda en España doblaba a los de las de otros países del “primer mundo”, y no sólo eso, sino que el ciclo de bonanza en el sector, que tradicionalmente había sido de unos 10 años, ya rondaba los 15, por lo que una posible crisis parecía estar a punto de llamar a las puertas de un país cuyas familias tenían invertidos la mayor parte de sus ahorros precisamente en vivienda. Afortunadamente por aquel entonces el dinero fluía y las deudas de las familias perdían protagonismo a medida de que sus propiedades aumentaban de valor.

Sin embargo no era el único problema que se nos avecinaba. Según los datos que iba publicando la Comisión Europea, España estaba cada vez más asentada en la cola de Europa en productividad laboral (http://www.expansion.com/2007/11/21/economia-politica/economia/1060349.html). Esto estaba provocando ya que muchas multinacionales, entre ellas empresas dedicadas a la automoción, fueran cerrando plantas en nuestros territorios, para llevárselas a otros países más productivos y con una regulación laboral más flexible. Ya eran dos las espadas de Damocles que tenía España sobre su cabeza. A pesar de ellos, las familias españolas todavía conservaban sus trabajos por regla general, y sus ahorros, seguían revalorizándose. Sin embargo, sólo faltaba un pequeño empujoncito para que se rompiera la cadena.

Y el “pequeño” empujoncito llegó poco después. En un primer momento en forma de restricciones de crédito que la mayoría de la gente no acabábamos de entender del todo. Poco después, todos ya sabíamos lo que eran las “sup-prime”, los Lehmann Brothers y compañía. Qué os voy a contar que nadie preocupado por su futuro sepa. Ya teníamos encima la tercera de las crisis que ha acabado por dañar la economía del país, la crisis crediticia internacional. Con las restricciones del crédito, las viviendas dejaron de subir, y los ahorros de los españoles a mermar. Y más aún cuando a medida que las empresas no tenían liquidez se iban viendo obligadas a cerrar y a dejar cada vez más y más españoles en el paro. Y si yo, como empresa multinacional, voy a tener que cerrar una planta, ya sea por falta de liquidez o por la caída del consumo, la cerraré de aquel lugar que me sea menos productiva. Todo cuadra.

Por estos días, no sólo ya hemos entrado en recesión y estamos a las puertas de la deflación, sino que no nos quitamos de encima ninguna de las dos crisis endémicas: ni la crisis de productividad ni la crisis del ladrillo. De hecho, según el último informe de Situación Inmobiliaria en España del servicio de estudios del BBVA (http://serviciodeestudios.bbva.com/KETD/fbin/mult/ESIES_0812_Situacioninmobiliaria_24_tcm346-183823.pdf), el exceso de oferta de viviendas durante todo el 2008 aún ha seguido aumentando, lo que quiere decir que ni siquiera se ha invertido la tendencia todavía.

Esta no es sino otra opinión de otro españolito de a pie más que está preocupado por su economía. Sin embargo, no me ha hecho falta ser el presidente del FMI ni del BCE para darme cuenta de que la crisis internacional no es más que una parte de un problema más grande que tenemos en España encima. Una crisis internacional, sí, pero que unida a las otras dos que llevábamos ya en el equipaje de mano, no creo que nos sitúe en una posición muy favorable en el panorama internacional.

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s