DE LA MANO DE CHINA

He leido esta noticia que me parecio importante compartir con ustedes teniendo en cuenta los dos últimos casos de la clase y una visión mas de una economia tan importante en tiempos de crisis.

 

De la mano de China

A veces el refrán que dice que ‘todo tiempo pasado fue mejor’, resulta cierto. Eso es lo que deben estar pensando en Pekín los responsables del Gobierno chino, que el miércoles pasado anunciaron que la economía del país oriental superó a Alemania, lo que la convierte en la tercera más grande del mundo, con un PIB de 3,76 billones de dólares. La nueva posición fue resultado de una revisión al alza del crecimiento registrado en el 2007, cuando la producción de la nación más populosa del mundo saltó un 13 por ciento.

Pero esa dinámica suena más impresionante a la luz de la crisis que ha tocado a todos los rincones del planeta, así ya genere nostalgia. Tal como van las cosas, todo indica que este año China va tener sus peores resultados desde 1989. Y aunque los más pesimistas hablan de un aumento del 7 por ciento, una cifra que despierta envidia en otras latitudes, en términos prácticos el resultado es muy malo. Una de las múltiples demostraciones de ello son los millones de trabajadores que tuvieron que anticipar las vacaciones que son tradicionales con la llegada del año nuevo chino y que regresaron antes que lo planeado a sus lugares de origen, porque sencillamente no hay empleos o los salarios han bajado tanto que las actividades propias del campo ya no suenan tan mal.

Todo eso tiene mucho de anecdótico, de no ser por el impacto que una menor demanda del gigante oriental tiene sobre el resto del mundo. Así quedó en evidencia cuando se supo que las exportaciones de ese país habían caído 2,8 por ciento en diciembre, por segundo mes consecutivo. Pero más impactante todavía es que sus compras del exterior se redujeron en 21,3 por ciento, tanto por la descolgada en los precios del petróleo como por la menor adquisición de bienes como hierro, carbón o alimentos.

Tales resultados han contribuido a empeorar el clima de pesimismo que por estos días está de vuelta. Y es que aparte de que las noticias provenientes de Estados Unidos, Europa o Japón son malas, es claro que en China tampoco escampa. Tan es así que ya han comenzado a aparecer analistas que pronostican consecuencias políticas ante el creciente descontento de una población que ha sido sometida con mano de hierro, pero que en el pasado ha aceptado la férula a cambio de vivir mejor.

Sin embargo, ese escenario es poco probable. Por una parte, el Gobierno ha respondido con medidas de estímulo que van desde un ambicioso programa de obras públicas, hasta la rebaja en el impuesto a las ventas a quien compre automóviles de menor cilindraje. Por otro, si algo caracteriza a los chinos es su paciencia y todo sugiere que la mayoría acepta con resignación las nuevas realidades. Incluso quienes se quejan no tienen más que mirar la suerte de otros territorios vecinos. Por ejemplo, las exportaciones de Taiwán se desplomaron 42 por ciento en diciembre, mientras que las de Corea del Sur lo hicieron en 17 por ciento.

Al tiempo que eso ocurre, no hay que poner en duda la fortaleza de la economía china. A pesar de que sus exportaciones han encontrado tropiezos, el saldo comercial sigue siendo ampliamente favorable y creció 50 por ciento en el pasado trimestre a un nivel anualizado de 457.000 millones de dólares. El motivo es que las compras del exterior han bajado con mayor ritmo que las ventas, lo cual le asegura un posición externa muy sólida, así esa no sea una buena noticia para los países productores de materias primas, tal como le ocurre a buena parte de América Latina. Por otra parte, la política de reducir las tasas de interés que ha impulsado el Gobierno parecería estar dando resultado, pues la demanda de crédito ha subido su ritmo, mientras en el resto del mundo se contrae.

Así las cosas, la esperanza de los analistas es que los esfuerzos de reactivación en la tercera economía más grande del mundo tengan éxito. El motivo es que la recuperación de las economías industrializadas se ve más lenta y ahora todo depende de las naciones emergentes. Pero si estas, y sobre todo China, siguen de capa caída es indudable que la recesión, que ya es grave, se pondrá peor.

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One response to “DE LA MANO DE CHINA

  1. Yo creo que es inevitable que la economía China caiga. El boom de su economía se ha devido al sector exterior. Han mantenido un impresionante superavit. Han comprado la deuda de los EU, pero ahora el dolar se desploma y su riqueza se vuelve arena.
    La única cosa a favor que yo le veo es que al ser una economía centralizada, es más factible para el Gobierno chino tomar medidas de austeridad, etc, para evitar que la caida afecte a la población pero la caida es, a mi juicio, inevitable.

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