La salida griega del euro le costaría a España 39.500 millones

Esta noticia del lunes 21 de Mayo de 2012, localizada por el alumno de la universidad ESIC Michiel Tromp, hace énfasis al desembolso de dinero que tendría que hacer la eurozona para liquidar la deuda soberana griega y que pueda abandonar la moneda Euro.

Una salida de Grecia de la zona euro podría costarle al Estado español hasta 39.500 millones de euros, según un estudio elaborado por una escuela de negocios francesa y hecho público hoy.

El análisis, dirigido por el director de investigaciones de la escuela IESEG de Lille, Eric Dor, estima que si el país heleno abandona la moneda única, gran parte de su deuda soberana quedaría sin pagar, provocando importantes pérdidas para el resto de los socios de la eurozona.

Estas pérdidas vendrían derivadas de préstamos bilaterales y del fondo de rescate europeo que los Estados miembros han ofrecido a Grecia, así como de la deuda griega en manos del Banco Central Europeo (BCE) y la carga acumulada a través de la plataforma de pagos centralizada para valores TARGET2 Securities Programme

En el caso de los préstamos bilaterales, vinculados al primer programa de rescate de Grecia, la exposición española es de 6.700 millones de euros, advierte Dor.

Mientras, en los articulados a través de mecanismos europeos como el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (EFSF, en inglés) a España le correspondería una cuota del 12,75 % del total, según el estudio.

En total, España podría tener que hacerse cargo de hasta casi 14.000 millones de euros por esa vía, a los que se sumarían otros 13.300 en TARGET2.

A esas cifras se añadirían hasta 5.700 millones de euros que le corresponderían a España por el posible impago de bonos griegos en posesión del Banco Central Europeo (BCE) y el consiguiente reparto de esa carga entre los Estados miembros en caso de quiebra griega, señala el documento.

El estudio asume que de producirse una salida griega del euro, la nueva divisa helena estaría fuertemente depreciada y el país se vería abocado al impago de cualquier deuda soberana contraída previamente en euros.

Fuente: La Vanguardia

Las cinco tendencias económicas que hay que tener en cuenta para 2012

La Council on Foreign Relations nos trae las cinco tendencias económicas que hay que tener en cuenta para 2012 de la mano de los siguientes miembros, Gary Burtless, A. Michael Spence, Yukon Huang, Thomas Philippon, Ashley Lester and Jacob Kirkegaard.

El tema dominante de todas las tendencias es la incertidumbre que vivirá la economía mundial y, por lo que vemos, estos expertos siguen sin tener muy claro si al final de este año estaremos mejor que como lo iniciamos. Las principales tendencias económicas que resalta cada uno son los siguientes:

  • Continuará la falta de diálogo política en Estados Unios que el año pasado llevó a ese país a suspender pagos durante unos días, Gary Burtless.
      La situación de desacuerdo político en Estados Unidos tenderá a empeorarse, ya que hay elecciones durante el año 2012 y los años de elecciones suelen recrudecerse en diálogo, con consecuencias económicas negativas para todos.
  • La globalidad financiera mundial, Michael Spence.
      La continuada prevalencia de la incertidumbre se centrará en Europa y el profesor Spence nos da las dos alternativas que ve. Una es que los países introduzcan políticas económicas que convenzan a los mercados y que el Banco Central Europeo (BCE) ayude a financiar la transición a la recuperación. La otra alternativa es que los gobiernos sigan debatiendo y manteniéndose sin acuerdo y que los mercados financieros sigan castigando. Como dice que cada una de estas alternativas tiene igual de probabilidad de efectuarse en 2012, estamos igual que el año pasado.
  • Reducirá la trayectoria de crecimiento de China y la incertidumbre añadida que se introducirá con la toma de poder de nuevos líderes, Yukon Huang.
      El frenazo de la economía china, que ya hemos visto el año pasado, indica que el impacto positivo de su crecimiento sobre la economía mundial será menor que lo que muchos anhelaban. Ya he comentado en estas páginas que el crecimineto chino se basa en sus exportaciones y no en el consumo y crecimiento interno. Es decir que la falta de crecimiento de China se refiere más a su absorción de la débil economía mundial. El mercado mundial apenas ha disfrutado del crecimiento interno de China y, como consecuencia, esta desaceleración no tendrá apenas impacto en la economía mundial.
  • Inversores internacionales estarán buscando inversiones de alto riesgo, Thomas Philippon and Ashley Lester.
      Con la creciente inseguridad en la deuda estatal de muchos países y de los créditos que hasta hace poco eran muy sólidos, los inversores internacionales tienen que buscar mucho más y analizar mucho más que antes cuando quieren invertir en deuda de riesgo aceptable. Comparativamente, hay cada vez menos alternativas de inversión de alta calidad y los inversores que buscan inversiones de alta calidad, deben hacer sus deberes con mucho más rigor.
  • Especialmente en los mercados europeos, como el lo dice ‘la codicia triunfará sobre el miedo al riesgo’, Jacob Kirkegaard.
      Los inversores que buscan invertir tienen la posibilidad de beneficiarse de mejores rentabilidades, aunque esto conllevará la toma de cada vez más riesgo. No obstante, Sr. Kirkegard pronostica que el deseo de más rentabilidad primará el peligro de más riesgo y que veremos más inversores volver al mercado.

Proyecciones futuras que nos deben hacer pensar aunque no lo tenemos mucho más claro.

Vía | Council on Foreign Relations (en inglés)

¿Habrá corralito en la Eurozona? Semejanzas no faltan

El caso más cercano de corralito que tenemos es el que sufrió Argentina en 2001, así que lo tomamos como referencia para describir cómo se hace un corralito, además con la suerte que en el caso Argetnina no era un corralito simple (congelación de los depósitos bancarios) sino que iba unido a una quiebra en la deuda soberana del Gobierno, y a un cambio en la denominación de la moneda… una situación muy similar a la que podríamos vivir en Europa.

Vale la pena recordar como fue el corralito en Argentina, porque tiene bastantes similitudes con la crisis actual que están viviendo algunos países de la perifería europea. La historia os sonará bastante familiar.

Trato de haceros un resumen, y estaré encantado si algún lector Argentino me lo corrige:

-En 1991 Argentina sanciona la ley de Convertibilidad. De acuerdo a ella, se establecía una relación cambiaria fija entre la moneda nacional  Argentina con el dólar estadounidense, a razón de 1 (un) Dólar estadounidense por cada 10.000 (diez mil) Australes, que luego serían reemplazados por una nueva moneda, el Peso Convertible, de valor fijo también en U$S 1. El objetivo luchar contra la hiperinflación.

- A mediados de 1998 Argentina empezó a entrar en recesión económica.

- En 1999 el nuevo gobierno de Fernando de la Rúa se encontró con un elevado déficit fiscal dejado por el gobierno de Ménem, tomando severas medidas de ajuste para sanear las cuentas públicas.

-En el 2000 se decreta un fuerte aumento impositivo a las rentas medias y altas, el ajuste frena lo que parecía una tímida recuperación de la económica y sigue aumentando el déficit fiscal. Los bancos argentinos tenían una fuerte exposición en deuda soberana Argentina, el temor de un impago por parte del Gobierno empieza a mermar la confianza en los bancos. El romper la convertibilidad con el dólar sigue siendo un asunto tabú para el Gobierno.

- En marzo de 2001 se inicia la fuga masiva de depósitos bancarios. En enero de 2001 había depósitos por US$ 85.000 millones, para marzo se habían perdido más de 5.000 millones. Es decir se evaporá el 6% de la masa de despósitos en bancos argentinos. Para tomar una referencia desde Septiembre de 2009 en Grecia se han evaporado el 23% de la masa de depósitos en bancos Griegos.

- En  junio de 2001, el Gobierno Argentino pide ayuda al FMI, para aliviar la presión sobre la deuda externa Argentina. El FMI condiciona la ayuda a nuevos ajustes draconianos, la población Argentina empieza a expresar masivamente su descontento.Se acelera la recesión económica y la fuga de capitales.

- Julio 2001: Para intentar recuperar la confianza, el Gobierno Argentino promulga dos leyes, la primera la Ley del Déficit Cero, la segunda la Ley de la Intangibilidad de los depósitos, que básicamente decía que el Gobierno se obligaba a respetar los depósitos bancarios, es decir se auto prohibía por Ley el realizar un corralito.

- Octubre 2001: El desempleo llega al 18,3% de la población activa.

- Noviembre 2001: Los depósitos caen al nivel de los 67 mil millones USD, es decir una reducción del 21% en 7 meses.

- 3 de Diciembre 2001: El Gobierno Argentino promulga el Corralito. Básicamente consistía en que no se podía realizar retiros en efectivo que superen los 250 USD por semana y por titular y se prohibien las transferencias al exterior salvo las que se corresponsan con operaciones de comercio, sujeto a que las autorice el Banco Central de la República.

- Argentina hace default.

- Enero de 2002: EL CORRALÓN: Cómo habéis observado el corralito sólo implico una congelación de los depósitos. En enero de 2002 entra en escena el Corralón.

El Gobierno promulga la Ley de Emergencia Pública y Reforma del Régimen Cambiario que deroga la convertibilidad y pesifica los créditos otorgados por el sistema financiero.

Se establece el nuevo tipo de cambio oficial en 1,40 pesos por dólar US (devaluación del 30%) . Asimismo, el citado decreto reglamenta la pesificación de las deudas de las personas físicas y jurídicas de acuerdo al esquema de cambio de un peso ($ 1) = un dólar estadounidense (US$ 1).

Se produce la pesificación asimétrica:

  1. Todos los depósitos en dólares estadounidenses u otras monedas extranjeras existentes en el sistema financiero, serán convertidos a pesos a razón de 1,40 pesos por cada dólar USD, o su equivalente en otra moneda extranjera. La entidad financiera cumplirá con su obligación devolviendo pesos a la relación indicada.
  2. Todas las deudas en dólares estadounidenses u otras monedas extranjeras con el sistema financiero, cualquiera fuere su monto o naturaleza, serán convertidas a pesos a razón de un peso por cada dólar estadounidense o su equivalente en otra moneda extranjera. El deudor cumplirá con su obligación devolviendo pesos a la relación indicada.

Es decir si tenías un depósito con 1.000 USD, recibías 1.400 pesos. Si tenías un préstamos de 1.000 USD te lo convertían a un préstamo por 1.000 pesos. El problema es que en esos momentos el tipo de cambio peso dólar en el mercado estaba a 4 pesos = 1 dólar, es decir si alguién tenía un depósito con 1.000 USD en lugar de recibir 4.000 pesos, recibió 1.400 pesos.

En Diciembre de 2002 se pone fin al corralito.

Resumiendo:

Argentina aguanta unos 7 años desde que ancla su moneda con el dólar hasta entrar en recesión económica. Iniciada la recesión, pierde tres años tratando de realizar recortes, incrementos de impuestos y ajustes para paliar el déficit fiscal, lo que agrava la crisis. A los 3 años, ante la grave crisis económica, y creciente desconfianza y fuga de capitales, se ve forzado a decretar un corralito y un año después a abandonar la convertibilidad fija con el dólar.

Como podéis observar los tiempos, casualidad o no, coinciden bastante con los de España, en cuanto a época de bonanza después de entrar en el euro y posterior crisis económica…

¿La gran pregunta es? ¿Era necesario pasar estos 3 años de ajustes? Para los que necesitéis un mensaje optimista, en breve un post sobre como le ha ido a Argentina después de aplicar el corralito, hacer default y quita y salirse de la convertibilidad fija con el dólar.

Fuente información GurusBlog

España: ¿el Euro fue un error?

¿Qué dicen los expertos?

 

Lo abrazamos cual adolescente enamorado. Era nuestro marchamo final de europeidad ¡Por fin nos igualamos a Europa! Pero a la Europa “de verdad”.

Y nos casamos con el Euro.

 

Solo algunos demasiado viejos o demasiado envidiosos criticaron tan feliz unión.

Y sin embargo, algo fue mal. La magia se apagó y ahora solo la necesidad nos une.

¿Que es lo que hicimos mal?

Un arranque con el paso cambiado:

Después del sprint económico de los años 90, logramos los criterios de convergencia solicitados por nuestros socios europeos. Finalmente el tipo de cambio se fijó en 166,386 pesetas por Euro. ¿Fue ese tipo de cambio el adecuado? ¿O fue demasiado alto o demasiado bajo?

Recordemos que en aquellos años – final de 1998 – la economía española estaba en expansión. Después de las reformas de los años anteriores se estaba creando empleo y la economía rebosaba optimismo. Cualquier negocio parecía ir bien y la burbuja tecnológica aún no había explotado. Pronto nos venderían Terra como el futuro gigante de Internet.

Por contra, Alemania se estaba recuperando de su reciente reunificación. Su economía presentaba grandes retos e incertidumbres.

Esto me hace suponer que en aquel momento la peseta presentaba una sobre-valoración respecto al marco alemán a lo que realmente le correspondería en una situación de igualdad de ciclos económicos.

¿Que hubiera pasado si el tipo de cambio se hubiera fijado en, por ejemplo, 180 pesetas en vez de 166,386? Básicamente que hubiéramos sido más pobres (nos corresponden menos Euros) pero seriamos más competitivos hacia el exterior, algo que, en retrospectiva, no parece un mal negocio.

¿Debería haberse fijado un tipo de cambio más elevado? Según los estudios teóricos del momento, no. En ese momento parecía el tipo de cambio adecuado. Sin embargo, a toro pasado, parece que no se tuvo suficientemente en cuenta que la economía alemana avanzaba con el paso cambiado.

La estabilidad desestabilizadora

Antes de crear el Euro ya se conocían los posibles efectos perniciosos de establecer unos tipos de cambio fijos entre países.

Ya en el siglo XIX hubo la Unión Monetaria Latina, que se basaba en la acuñación de monedas de oro y plata de peso y pureza estandarizada. Sin embargo, las fluctuaciones entre el precio de oro y la plata primero, y luego las turbulencias del inicio del siglo XX llevaron a su disolución.

También el patrón oro ha mostrado sus debilidades en los diferentes avatares de la historia. Antes de la primera guerra mundial las principales monedas del mundo (Libra, Franco, Marco y Dólar) se regían por tipos de cambio fijos ligados al oro, de forma que la relación entre las diferentes monedas era siempre la misma, ya que todas eran convertibles en oro. Sin embargo la primera guerra mundial obligó a todos los países a retirarse del patrón oro para hacer frente a la economía de guerra. Los intentos de restablecer el patrón oro después de la guerra condujeron a la Gran Depresión.

En nuestro caso, una economía con mayor velocidad de crecimiento, mayor inflación y un tipo de cambio que nos hacía más ricos no hizo más que agravar el problema. Añadan ustedes a la principal economía europea con necesidad de una reactivación económica y una explosión de una burbuja tecnológica que llevaron a unos tipos de interés extremadamente bajos y conseguirá un recalentamiento de la economía española, en forma de burbuja inmobiliaria, una mayor inflación y una nueva caída de competitividad.

La estabilidad del Euro impidió que los resortes naturales que hubieran frenado esa locura actuaran. Los Euros fluían hacia España bajo el manto de la estabilidad de la moneda y el mayor crecimiento que otras economías. Además, cada Euro que recibíamos prestado estaba, por así decirlo, devaluado. Si el tipo de cambio hubiera sido a 180 pesetas, por cada Euro prestado hubiéramos podido comprar muchas más cosas.  Además la inflación siguió creciendo por encima de la media de la U.E. haciendo que cada vez pudiéramos comprar menos con los Euros que nos prestaban.

En caso de haber tenido moneda propia, los riesgos de devaluación hubieran frenado los créditos hacia España, evitando probablemente una burbuja inmobiliaria.

El gran desengaño

Finalmente todo explotó. La crisis financiera de E.E.U.U.  secó los mercado de crédito, y al faltar el crédito la burbuja española se desinfló estrepitosamente.

¿Se podía haber evitado esto? Si los mercado financieros fueran racionales y los políticos íntegros, sin duda. Pero eso son dos requisitos utópicos que nunca se podrán conseguir.

Por un lado cada uno de los agentes financieros puede ser racional, pero eso no significa que en su conjunto actúen racionalmente siempre. Si un león persigue a un rebaño de gacelas, lo racional es que todas huyan en sentido contrario. Sin embargo si esa huida se encuentran con un acantilado, lo racional es que todas intentaran huir hacia el león, puesto que solo una de ellas va a ser capturada y las otras se librarán del peligro. Sin embargo la primera que decida tomar esa estrategia es la que más probabilidades tiene de acabar en las garras del depredador y por tanto todas intentan retrasar al máximo esa decisión inevitable. Al final muchas gacelas morirán despeñadas debido los empujones de sus congéneres, además de la que acabe en las fauces del felino. De la misma forma la estrategia más racional de los bancos de nuestro país hubiera sido el reconocer que tienen unos activos inmobiliarios que valen una fracción de su valor nominal, pero el primero en reconocer tal hecho se exponía a que nadie le prestara dinero y que sus depositantes lo sacaran asustados hacia otras entidades. Así siguen corriendo hacia el acantilado, refinanciando créditos imposibles e intentando vender sus inmuebles a precios sobrevalorados, si hace falta concediendo más créditos. Poco a poco vemos como van despeñándose por el acantilado inmobiliario. Ya van tres y no van a ser las únicas.

Por otro lado, los políticos pueden llegar a ser honrados y actuar  siempre bajo el mejor criterio económico. Pero es poco probable que un político sea reelegido si aplica políticas restrictivas cuando las circunstancias inmediatas no le obligan. Y es que todos los electores podemos estar de acuerdo en que se necesitan recortes, pero solo en los aspectos que no nos afectan. Si no habiendo penurias económicas evidentes un gobierno nos aumenta los impuestos o nos restringe los beneficios sociales difícilmente lo volveremos a votar.  Todo político se ve impulsado a seguir la corriente económica si quiere ser reelegido en las siguientes elecciones.

Por tanto, es prácticamente imposible que nadie hubiera evitado lo que aconteció. Podemos discutir si el grado hubiera sido mayor o menor con un dirigente o con otro, pero el daño mayor no lo hubiera evitado nadie.

¿Por qué E.E.U.U. no está teniendo los mismos problemas que Europa?

Básicamente porque Europa, a diferencia de E.E.U.U., no es una zona monetaria óptima.

Un trabajador americano, si no encuentra trabajo en Nevada, puede emigrar a California, y si luego pierde ese trabajo, puede ir a Nueva York sin mayor dificultad. Por contra, en Europa, un español quizás pueda emigrar a Irlanda (si tiene un buen nivel de inglés), pero luego para cambiar a Alemania debería aprender otro idioma y si finalmente quiere ir a Finlandia le toca cambiar otra vez. Quizás algún trabajador cualificado pueda llegar a hacer eso haciendo uso del inglés, pero nunca lo va hacer un trabajador de la construcción. Así, en el estado de Michigan, uno donde más fuertemente ha golpeado la crisis, han pasado del 14% de paro al 11% a base de disminuir su fuerza laborar mediante la emigración a otros estados. Para conseguir el mismo efecto en España, 750.000 parados tendrían que emigrar al resto de Europa.

La otra gran diferencia es que E.E.U.U. tiene un agencia tributaria común. Aún que un estado entre en una importante crisis, los programas federales siguen aportando dinero recaudado en otros estados, ayudando a compensar la recesión diferencial.

¿Y ahora qué?

Nos encontramos con una sociedad endeudada hasta las cejas y una competitividad por los suelos debido a un tipo de cambio inicial desfavorable y a la mayor inflación acumulada durante estos años. ¿Como podemos arreglar esto?

Hay dos caminos: mejorar la competitividad o salir del Euro.

Si nuestras deudas estuvieran en pesetas, con devaluar la peseta conseguiríamos el efecto de disminuir nuestra deuda en términos relativos y aumentar la competitividad al poder exportar a menor precio. Sin embargo si saliéramos del Euro y devaluáramos ahora, al tener nuestras deudas en Euros nos encontraríamos en una situación insostenible en muy poco tiempo. Nuestros ingresos al ser en una peseta devaluada serían menores, pero las deudas seguirían tan altas como antes. Si intentáramos ser más competitivos devaluando más, solo conseguiríamos reducir nuestros ingresos respecto a nuestras deudas. Solo nos podríamos divorciar del Euro si nos dieran alguna “pensión compensación” en forma de reducción de la deuda, que en términos financieros se le llama quiebra. Estamos en un túnel muy oscuro y no se ve la salida. Bajarse del Euro-tren ahora no es muy buena idea.

Por lo tanto solo nos queda el otro camino. Para mejorar la competitividad podemos o bien bajar nuestros precios (deflación) o mejorar nuestros procesos productivos (nueva economía).

Lo segundo, con las políticas adecuadas, y siendo muy, muy optimistas, lo podríamos conseguir en 10 ó 15 años. ¿Están ustedes preparados para tener un paro superior al 15% durante ese periodo? ¿Tendrán nuestros acreedores suficiente paciencia?

Por otro lado, bajar los precios es algo bastante difícil en una economía de mercado. Más aún en un sistema laboral como el que tenemos en España. Este camino no nos puede llevar menos de 4 ó 5 años durante los cuales poco empleo se podrá crear. Además con cada bajada de precios que consigamos nuestra deuda se hará más pesada.

¿No hay una vía alternativa?

Sí, pero no depende de nosotros ni de los que dependemos parece que tengan especial interés en tomar esa vía.

Una alternativa es que Alemania (y el resto de países fuertes) tomaran medidas decididas para aumentar su inflación y de esta forma, se consiga una deflación relativa de los países con problemas.

Por un lado, a los países fuertes no les interesa la inflación ya que ellos son los que han prestado el dinero y por tanto la inflación menoscaba el valor de esas deudas. Por otro, en especial Alemania, tiene pavor a un exceso de inflación. Finalmente, para conseguir inflación hay que “imprimir” dinero, lo cual significa aumentar el crédito a una economía ya muy endeudada. No son pocos los economistas que dicen que esta vía es insostenible.

Yo no soy de esa opinión (y otros economistas tampoco).

Hay muchos argumentos en favor de una y otra postura, pero una cosa está clara, no podremos pagar las deudas con un 20% de paro y no veo yo que la vía de la austeridad vaya a crear mucho empleo.

La otra posibilidad es más inverosímil aún. Habría que intentar convertir la zona euro en una zona monetaria óptima.

Para ello habría que establecer una agencia tributaria común, capaz de recaudar impuestos y emitir deuda. Esta agencia debería poseer un gobierno común. Si este gobierno es elegido con el principio de 1 ciudadano, 1 voto, los países más ricos se van a resistir a poner su dinero en manos de una mayoría periférica. Por contra si se toma el criterio de 1 euro, 1 voto, la pérdida de soberanía de los países más desfavorecidos puede ser muy difícil de aceptar.

Además habría que establecer un idioma común obligatorio (¿inglés?) lo cual puede ser aún más difícil de tragar para muchos orgullos patrios. Y aún que se quisiera llevar a cabo, se tardarían muchos años en completarlo.

En cualquier caso, querido Euro, lo nuestro fue un error.

 


 

 

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